Atavío del Amante
No dejes caer la noche sin decírselo
La rosa no se avergüenza de opacar la lucidez  del alba
Es mejor un instante de atrevido sonrojo
que mil versos de sensata palidez

Atavío de la Promesa
Traje conmigo algunas piedras de la ciudad perdida
y un puñado de versos sin destino
        
Respiro lo imposible  y no espero noticias
me recreo en la experiencia de la sed
El oleaje aparenta una  conversación con mis otras máscaras
         No deseo escuchar su voz,
quebrantaría el inquieto sosiego del mar
Se perdería el gozo de la promesa
casi miré en celaje el vuelo de tus cabellos
recé para que no fueras tú
así nunca te poseería del todo
El  vuelo del alma no debe caer abatido en la piedra más honda.
Mi quehacer no será  otro que esperarte
en  la ciudad que se abre al horizonte.

Atavíos, plaquette de Carmen Cristina Wolf, publicada por
el Taller Editorial El pez soluble en noviembre de 2006, Caracas
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