CrónicasNovember 25, 2006 3:35 pm

Relato de Alejo Urdaneta, narrador, poeta y ensayista venezolano

Desde la cumbre de la catedral de piedra tallada en gótico veía el amplio valle. El aire silencioso que rodea la antigua atalaya es un espacio de abejas sobre un océano de tierra vestido con colores difusos, y hombres y bestias son puntos inquietos de aquella vastedad. Salvo el silbido del viento, nada más escucha el contemplador.
Abajo, al pie de la mole, otro hombre mira la obra labrada en roca que sube y parece hender las nubes para darles formas humanas y rombos de espuma. Hay aquí abajo un silencio sólo roto por el movimiento rumoroso de seres cercanos, hechos a su semejanza y necesidad.
El de arriba contempla las figuras esculpidas en la piedra intemporal y las siente próximas y las comprende. Vistas de cerca son inmensa sombra, y el grifo es para él un ala rugosa que todo lo cubre, con garras como lazos que parecen capturarlo. Él piensa que son figuras  sin vida y no les teme: se siente dueño del escenario y domina a sus actores como domina el paisaje a sus pies.
El hombre de abajo sonríe al mirar desde la llanura aquellas monstruosas gárgolas y seres mitológicos: está a salvo del maleficio que amenaza al otro situado en las alturas.
La piedra milenaria cae en cascada hacia el hombre de abajo, absorto en tanta magnificencia, seguro en la firme planicie.

Ambos son vencidos.

Inédito 2006

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Carmen Cristina Wolf  literaturayvida@yahoo.com

carmencristiwolf@cantv.net; Tlf. 0416 629 70 62

Caracas, Venezuela

Poesía de Siempre 1:05 pm
ENCUENTROS 1º libro publicado. Accésit del Premio Adonais, 1972. Publicado en la Colección Adonais Editorial Rialp, 1973. .
FREIHAFEN 
(Puerto libre) 
 
En la tarima va creciendo un musgo  
insoportable,  
hiede a promesas rotas, a muertos prematuros,  
hiede la muerte del cobarde  
y la del héroe,  
la muerte de los pobres  
y los ricos,  
del intruso,  
la muerte del que habla de victoria  
y del que piensa que ya está todo hecho. 
. 
Resulta insoportable el olor de los poetas  
cuando mueren. 
. 
Nos mata el compromiso y la abstinencia,  
también nos mata el cálculo y la bruma,  
a veces las promesas. 
. 
Ni me encierro, ni cumplo, ni aseguro, voy con mi voz  
rompiendo y desatando,  
no me olvido  
ni hago juramentos.  
Subo al amor, desciendo, camino por la lágrima del mundo  
y no busco refugio. 
. 
Haced brotar del corazón la sangre de la duda  
y besaré vuestro labio, seré vuestro.  
No me busquéis en el ruido ni en las armas, no me llaméis  
al número ni al odio,  
buscadme en las oscuras pendientes del silencio,  
entre los largos colmillos de la sombra. 
. 
No tengo más ardor que esta fuerza que sube a la garganta.  
Escucho vuestro canto,  
lo aprendo,  
lo multiplico,  
lo hago girar,  
coloco estrellas grises en vuestros melodiosos instrumentos. 
. 
Yo canto a vuestro lado y más  
cuando estoy solo.  
Se me olvida reír  
pero lloro como una plañidera y como un loco,  
lloro por la justicia muerta en los estantes,  
lloro por la miseria  
y doy mis manos,  
llevaos el corazón también, y la cabeza,  
llevaos unos versos o el presupuesto del mes para la pena. 
. 
En la tarima vamos trabajando infatigables,  
cada cual es un cosmos para empezar la lucha  
por la vida,  
para dejar que el viento lleve el hedor a las estrellas,  
—limpios así de la carroña  
y altos de penumbra— 
. 
Somos un infinito alarido por la espera.
Selección de Carmen Cristina Wolf
.