EL PARTO, farsa en dos tiempos de Helena Sassone
El 4 de noviembre de 2006 asistimos a la puesta en escena de El Parto, que obtuvo la Mención de Honor del Premio de Dramaturgia José Ignacio Cabrujas otorgado por el Círculo de Escritores de Venezuela. Bajo los auspicios de La Máquina Teatro bajo la dirección de José Tomás Angola, fue dirigida por Frank Ziccarelli y actuaron Sonnigé Reina, Patricia Fusco y Gabriel Calderón con la participación de Enrique Bravo en la música incidental.
La obra, publicada en el 2005, se inicia con una nota preliminar de la autora que lleva un epígrafe de George Wellwarth: “La técnica que exagera determinados aspectos de lo real para poner en evidencia su absurdo es la llamada técnica de la paradoja”. Y a continuación, Helena se refiere al mito de Pallas Atenea, concebida de la cabeza de Zeus, en quien se resume todo el saber y la “capacidad organizativa propios del padre de los dioses”. Ella reivindica la feminidad maltratada durante siglos y redime a la humanidad de uno de sus peores males: la necedad, llamada también estulticia, que no es otra cosa que no comprender, no saber y creer que se sabe. Un hombre del común aparece como Parturiente, pues ha sido “elegido” por los dioses para dar a luz a una mujer que “luchará contra el desorden –-Efestos—para limpiar la sociedad e iniciarla en el ejercicio de la justicia.” Este hombre insignificante, es decir, carente de signo, ha penetrado en las contradicciones y en la crueldad de una sociedad regida por mujeres, que por natural reacción ante los atropellos sufridos por la predominancia del varón, ha caído en los mismos vicios que conlleva el abuso del poder.
La obra teatral existe en dos planos: el del texto y el de la representación. El texto dramático primero es literatura. En él intervienen la lingüística, la psicología, la sociología, la obra como testigo de un suceso individual o colectivo, como espejo crítico de la vida. Y la transformación del concepto teatral, le otorga gran importancia a la puesta en escena, que enriquece y complementa al texto.
En la primera parte de la obra una atmósfera gélida toma la escena de hospital urbano. Con los paraguas se cuela el absurdo, que alcanza su cúspide dramática en el oximoron del parto de un hombre. En la segunda parte, la música en primavera se hace mujer. Ella toca lo sensual, la provocación, una pizca de porno gestual que pincha el contexto insolente. La curiosidad y el deseo hacia el otro sexo, así como un cierto desvelo maternal hacia el desgraciado tipo que ha parido, se interrumpe con un vendaval que deja entrar el terror y se adueña de la voluntad de los personajes.
El parturiente se entera a través de las noticias, de que se habla de un “parto de la Inteligencia”. El “Elegido” ha dado un golpe de Estado y va a hacer justicia en contra del orden establecido que cometió tantos crímenes, tales como asesinar a los animales porque eran sinónimo de sentimentalismo y debilidad, y ya no existían niños porque las mujeres no querían parir. Se dice que los castigos serán espantosos. La enfermera en un rapto de lucidez dice:
¿Cómo pudimos olvidar el amor y los hijos del amor? ¡Oh, la madre cruel que aniquila la maternidad. (…)
La radio informa que ha nacido de varón una segunda Pallas Athenea que se encargará del nuevo orden. El hombre intuye su trágico final. Todo apunta a que se cometerán nuevos crímenes bajo la bandera de la justicia. El varón “insignificante” y parturiente, entiende que la hija lo sacrificará porque nunca creerá que nació de él. Decide quitarse la vida antes de que lo asesine el nuevo régimen.
Esta obra de una lucidez desgarradora, plantea los horrores del poder absoluto, cuando el resentimiento y la soberbia lo animan. Esperamos una reposición de El Parto, una de las obras más notables que se han presentado en los últimos tiempos.
Carmen Cristina Wolf
carmencristiwolf@cantv.net
http://literaturayvida.blogsome.com/

Debo manifestar mi profunda gratitud a José Tomás Angola, Presidente del Círculo de Escritores de Venezuela, por permitinos disfrutar de estas lecturas dramatizadas y puestas en escena de obras y poemarios. es maravilloso, un regalo para Caracas. Gracias
Carmen Cristina Wolf
Comment by Carmen Cristina Wolf — December 13, 2006 @ 12:33 pm