Antología Poética del Círculo de Escritores de Venezuela 2005
Huésped del amanecer
Inventaremos viajes con la punta de un lápiz en el atlas. Jugaremos a descifrar el enigma con el coraje de los ríos que no confunden sus riberas.
Compartiremos la visibilidad del pensamiento. Seremos súbditos del sueño y la grandeza.
Emprende conmigo la travesía en el límite de la noche llevado por oleajes extremos.
He sembrado de tréboles las calles y habité la ciudad sobre las colinas de fuego. Te esperaba en el umbral del mundo tejiendo alfombras de praderas para que no tuvieras frío.
Como una mínima corola, en el ala de un pájaro busco la huella que marcaron tus pies. Escucho tus palabras humedecidas de mar y de tiempo.
El sol dibuja medallas en nuestras sábanas mientras el alba extiende sus jaguares todavía entre las sombras.
Eres navío tangible como el ritmo de tu voz y en el huerto cerrado me circundas.
Escribimos la belleza de mañana en el líquido gramatical sobre la arena.
Un río de almendras ha caído en el instante del verso encendiendo el fogaril de lo habitado. La palabra palpita como una llamarada en el vacío y rompe la soledad del aire.
Carmen Cristina Wolf. “Canto al Hombre”, Cármina Editores Caracas, 1996
***
Escribe un poema para míEscríbeme una ciudad de altos jardines luminosos
y una calle de sol como tus manos
Dibuja para mí una armadura
no vaya a ser que me asuste la muerte
y pueda protegerme de los que no conocen el amor
Escríbeme un país
aquél que me sabía de memoria y lo aprendí en la infancia
No lo encuentro
Auspicia una palabra que haga cesar el cansancio y el odio
tal vez habitemos de nuevo el paraíso
Transforma la rama seca en bosque
la ciudad en un trazo de tinta azul marino
Escribe un hombre para mí
un hacedor de versos y de faros
Tendré motivos para la hermosura
hallaré la voz perdida en lo innombrable
escribe
un poema
para mí
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“Escribe un poema para mí”, Círculo de Escritores de Venezuela, 2001
Prisión Abierta
De cómo el sol regresó, después de tantos días nublados, eso no lo sé. Lancé mi cuerpo hacia fuera, a disolver la angostura de la calle. Asalté el amanecer sin proclama alguna, ni arma de fuego. El alba desnuda abrió sus abanicos.Fuera de mis zapatos, todo era sobresalto. Mejor oír al viento silbar entre la cerca, mejor saltar la cuerda y sujetarse al sol.
En los pliegues del espíritu no podemos contar los eslabones, el tiempo suele escapar a nuestras trampas.
La prisión abre puertas, ¿prisiones o caminos? En los caminos reales siempre hay puertas. Conducen a sus cárceles.
Se aposenta en mí la sed, extraigo de mis manos la catedral posible y se abren los barrotes. La libertad no es un camino, es recorrerlos todos sin quedar atrapado.
Durante años, deseé tirar los preceptos al fuego, pasear con sombrero sin importarme los zapatos. Ahora, ante la chimenea, me sonríe un sombrero, las viejas zapatillas y aquel oso de peluche me observa interrogándome, cerca de los viejos libros del abuelo.
¡Ah!, si hubiera dejado al sol arder en sus arenas. Hoy se me vuelve mínima la casa, la calle, la ciudad, porque mi corazón se ha vuelto loco y quiere abarcar la tierra. Iré a la búsqueda del infinito.
Estoy suspendida en un punto donde las formas convergen y forman nuevas causas.
Dios, me esconderé en tus montañas. En tus prados el amor no termina, ni los cantos. Las voces y los soles son trenzados por árboles enormes para mecernos libres. Abriga mis lágrimas en tus hojas de trébol, acuna mi barca en un lecho de oleaje.
Volveré a ser sonrisa y fuego, escucharé el sonido del ala en su viajar y cuando mi mente regrese a su predio conservaré un atisbo de goce al creer haber visto la silueta del Ser.
Con imágenes ataviadas de infancia, inquieta entre sábanas de lino, hilos de sol entrarán en mi casa y habré roto la cita con el abismo.
“Prisión Abierta”, Editora Al tanto, Colección Las Iniciales del Tiempo 2002
Selección de poemas de la Antología de Poetas del Círculo de Escritores de Venezuela 2005

Carta de Sergio Pascual sobre el poemario Prisión abierta
Anoche, en la madrugada, entre sombras y recuerdos, leí su cuento. Caté su relato, línea a línea, nostalgia a nostalgia. Con que gusto y sabor paladea los días de un hipotético vivir, con que placer navega. Me reí solo cuando recordé aquella frase, que usted no sabía sintetizar… menos mal. La felicito supo entrar en el espíritu de Borges y hacerlo navegar con su propia esencia. Es un magnifico cuento, lleno de candor y de sapiencia. Su lectura deja un buen sabor de boca, o quizás, mejor sería decir, de alma.
Ya de mañana, con la “fiaca” de quien sabe que es sábado, nada tiene que comprar y a nadie visitar, decidí permanecer un rato más en el lecho, estirarme, prometer que no voy a tomar más vino, ni licor alguno, que haré ejercicios, que dejaré de fumar, que … etc. Tomé uno de sus poemarios que previamente había llevado a la cueva, y asiendo al azar decidí sumirme en “Prisión Abierta”… madre mía, ¿cómo lo hace?. En sus palabras expresa lo que tanto me ha costado en mis dos poemarios, con que naturalidad.Es tan femenino, que cuando lo sorbí, no pude impedir (y aunque esto le suene cursi), el llanto, su poema XXXI es una joya. ¿Será el sosiego de su alma lo que con tanta naturalidad y ternura le allana el camino a Dios?
Sergio Pascual
Comment by Carmen Cristina Wolf — March 26, 2007 @ 8:36 pm
hola como estas mira me encantaron tus poemas pero pero muy buenas
Comment by sthefania nuñez farias — April 16, 2007 @ 10:47 pm
Quisiera recibir informaciòn y producciones
Comment by Raul Figueroa — November 22, 2007 @ 3:37 am