RAFAEL CADENAS, LECTURAS Y NOTAS
Cuánto no te costó
ver
que eres
al mismo tiempo
menos y más
de lo que creías,
pues perteneces. (Del libro “Amante”)
Así también, los otros reflejan nuestro rostro empañado por sus ideas predeterminadas sobre cómo se imaginan que somos, o cómo quisieran que fuéramos. Nadie logra conocernos absolutamente. Nosotros tampoco a nosotros.
el encuentro
con el tú
magnífico,
el que te toma
y te anula como tempestad
y de ti arranca al que busca” (Amantes)
El conocimiento del amante impele a reconocer que “ni un solo átomo mío es mío”.El encuentro con el amante se produce, “no a modo de visitación / no a modo de promesa / ni a modo de fábula / sino / como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez”.
Cómo unirse a ella
sin juntarse
consigo?
Ambos
iban errantes
en el encantamiento
de la soledad …
En el libro Notaciones (1973), Cadenas dice: “Crece / el deseo de ver tu rostro”….. Luego añade: “Soy esta vigilancia. / Soy esta vacilante disponibilidad /… Ya no sé quién soy. /Si oigo mi nombre /ignoro qué designa”…
Se presiente lo que se es, lo que en realidad y ante todo se es: “Amante / amante / en mí / sin tallar / como ignorado ícono”. Bien lo señala William Carlos Williams: “Por qué tratas / con tanta fuerza / de ser un hombre. Eres un amante”.
¿Quién es esta sangre, estos tendones, estos ojos, esta extrañeza, esta antigüedad? / Una fuerza / me tiene / Entonces es ella/ la que puede decir soy, / la que puede llevar un nombre / la que puede usar la palabra yo, escribe el poeta Cadenas. Solo después de haber vivido la experiencia de la otredad salvada y vencida por lo inexorable, el amor, que se revela por encima de cualquier pensamiento, de cualquier medida, el poeta se encuentra íntegro ante sí mismo y adquiere la “conciencia cósmica que nace de una compenetración del fondo más profundo del individuo con la vida de todos los seres y con el universo”, esa conciencia a la cual se refiere Rafael Cadenas en el prefacio a su traducción de las Conversaciones con Whitman. En el fondo, cuando Cadenas se refiere a esa “conciencia cósmica”, se describe también a sí mismo. Y el poeta deja de verse separado, fragmentado, solo, porque su totalidad posee la experiencia única, irrepetible, imborrable de ser uno con la vida, de ser vida en la Vida.
Voluptuosa experiencia irreversible, “restaurada inocencia”, florecimiento “en un abismo”, el abismo del ser. Ahora Rafael Cadenas se dedica a:Vivir / en el sabor de ser.
Sólo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía de repente cuerpo. Manera de decir, con prontitud de lenguaje, haber encontrado un espejo que lo refleja íntegro y le permite expresarse con absoluta libertad, porque decir cuerpo es decir un todo, es no estar escindido en esas incómodas, a veces penosas categorías del cuerpo y el alma.
A preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
Y fue formando su rostro
…
y lo devolvió a los brazos del origen.
Carmen Cristina Wolf
Escrito en febrero del año 2000 y revisado en 2007
literaturayvida@yahoo.com
