Por Carmen Cristina Wolf

 

…”Y lo devolvió a los brazos del origen”

 

En su obra  más reciente adivino una rigurosa disciplina del espíritu,  encuentro una síntesis de la existencia y su valoración, una visión del hombre acerca de sí mismo, de sus vivencias, una certera y conmovedora comprensión de sus propias marchas y contramarchas, y un encuentro profundo con lo esencial en el uso del lenguaje. Visión de la obra de Cadenas que siempre será una parcial e imprecisa, pues ni él mismo puede aquilatar la verdadera dimensión de su ser, que es infinita.  Doy fe de ello, al acudir a estos versos:
Cuánto no te costó
         ver
         que eres
         al mismo tiempo
menos y más
de lo que creías,
pues perteneces.            (Del libro “Amante”)

 

 

Casi siempre sabemos que no sabemos quienes somos. Aun llegamos a dudar si somos alguien, pues vivimos así, algo confusos en el encuentro con los otros, en su vitalidad que no nos deja quietos. Vivimos también sumergidos en nuestros  propios claroscuros, y nos volvemos de pronto un gran enredo.

 

Creemos que somos menos de lo que somos porque es nos es imposible mirarnos de un todo. El espejo refleja siempre un solo lado, casi plano, y si nos damos vuelta, con esa terquedad tan lógica de su sino, el azogue continuará  reflejando tan solo el otro lado del ser.
Así también, los otros reflejan nuestro rostro empañado por sus ideas predeterminadas sobre cómo se imaginan que somos, o cómo quisieran que fuéramos.  Nadie logra conocernos absolutamente. Nosotros tampoco a nosotros.

 

Sólo existe un ser que, en un instante, es capaz de ver, sentir, saborear y saber cómo somos. Debiera decir, más bien, qué somos, quienes somos. Es el amante, en aquel instante de lucidez no entorpecida por la razón:

 

“Eludías
el encuentro
con el tú
magnífico,
el que te toma
y te anula como tempestad
y de ti arranca al que busca”          (Amantes)

 

El amante es el ser que posee por entero nuestra imagen rota  y nos la devuelve intacta, íntegra, plena de toda plenitud. Nos entrega también algo  más que antes no éramos, porque habíamos sido fragmentados, porque cuando llegábamos a ser, no había espejo que nos contemplara, ni había cáliz que contuviera nuestra sangre toda.
El conocimiento del amante impele a reconocer que “ni un solo átomo mío es mío”.El encuentro con el amante  se produce, “no a modo de visitación / no a modo de promesa / ni a modo de fábula / sino / como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez”. 

 

La confrontación con “el otro”, que viene a ser el  “ sí mismo “, no es otra cosa que reconocerse en el amante que llevamos dentro, lacrado en el tatuaje de la soledad:
                                                                          
Cómo unirse a ella
sin juntarse
consigo?
Ambos
iban errantes
en el encantamiento
de la soledad …
En el libro Notaciones (1973), Cadenas dice:  “Crece / el deseo de ver tu rostro”…..   Luego añade:  “Soy esta vigilancia. / Soy esta vacilante disponibilidad /…  Ya no sé quién soy. /Si oigo mi nombre /ignoro qué designa”…
Se presiente lo que se es, lo que en realidad y ante todo se es:  “Amante / amante / en mí / sin tallar / como ignorado ícono”.  Bien lo señala William Carlos Williams: “Por qué tratas / con tanta fuerza / de ser un hombre. Eres un amante”.

 

Así es como vivimos con el propósito de amar, con la esperanza de alcanzar el amor. Sin amor, nadie quiere vivir. Día y noche, por el amor nos movemos, escribimos dramas y comedias, somos actores y actrices, ¡hacemos tantas cosas! ¿Será que no somos un yo, un tú,   sino más bien somos Amor?. Resulta más que evidente:
¿Quién es esta sangre, estos tendones, estos ojos, esta extrañeza, esta antigüedad? / Una fuerza / me tiene / Entonces es ella/ la que puede decir soy, / la que puede llevar un nombre / la que puede usar la palabra yo, escribe el poeta Cadenas. Solo después de haber vivido  la experiencia de la otredad salvada y vencida por lo inexorable, el amor, que se revela por encima de cualquier pensamiento, de cualquier medida, el poeta se encuentra íntegro ante sí mismo y adquiere la “conciencia cósmica que nace de una compenetración del fondo más profundo del individuo con la vida de todos los seres y con el universo”,  esa conciencia a la cual se refiere Rafael Cadenas en el prefacio a su traducción de las Conversaciones con Whitman. En el fondo, cuando Cadenas se refiere a esa “conciencia cósmica”, se describe también a sí mismo.    Y el poeta  deja de verse separado, fragmentado, solo, porque su totalidad posee la experiencia única, irrepetible, imborrable de ser uno con la vida, de ser vida en la Vida.

 

No es el éxtasis de los amantes la única vía del encuentro con la totalidad. Recordemos a San Juan de la Cruz: Sin arrimo y con arrimo / sin luz y a oscuras viviendo / todo me voy consumiendo. / Mi alma está desasida / de toda cosa criada / y sobre sí, levantada / y en una sabrosa vida / sólo a su Dios arrimada. La agonía y el éxtasis del fraile Juan florece también de la cercanía con el Amado.
Voluptuosa experiencia irreversible,  “restaurada inocencia”, florecimiento “en un abismo”, el abismo del ser. Ahora Rafael Cadenas se dedica a:Vivir / en el sabor de ser.

 

Y Rafael Cadenas confiesa::
Sólo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía de repente cuerpo. Manera de decir, con prontitud de lenguaje, haber encontrado un espejo que lo refleja íntegro y le permite expresarse con absoluta libertad,  porque decir cuerpo es decir un  todo, es no estar escindido en esas incómodas, a veces penosas categorías del cuerpo y el alma.

 

Me detengo aquí, conmovida por esta aproximación a una obra que sólo alcanzo a atisbar desde la ventana de mi casa del ser. Versos que ya son míos y de todo aquél que sea tocado por ellos.  Versos que conducen al resplandor, magnífico y terrible, de entregarnos al abrazo del origen:

 

Y ella lo obligó a la más honda encuesta,
A preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
Y fue formando su rostro

y lo devolvió a los brazos del origen.    

 

 

 

Carmen Cristina Wolf
Escrito en febrero  del año 2000 y revisado en 2007

 

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