En su marcha insensible, el tiempo
uno por uno, nos arrebata todos
los placeres: el vino entre los amigos,
las fiestas y el amor de las doncellas,
y ahora se esfuerza en alejarme
de la poesía. ¿Qué puedo hacer?
Una misma noche nos aguarda, el mar
ávido es la ruina del marinero,
nuestros caminos sepulturas son
de jóvenes y ancianos por igual.
Las nieves de marzo ya pasaron,
en los parques la grama reverdece
y los árboles asoman sus botones;
la tierra cambia de apariencia
y los ríos, disminuidos en su flujo
ya no azotan las orillas con su fuerza.
Llega la primavera y sigue luego
el verano, el otoño y el invierno,
pero vano es que esperemos regresar
después de haber cruzado los umbrales
del Orco. Polvo y sombra somos, nada
sino el sueño de agotados dioses
¿Por qué, entonces, no glorificar
al padre Baco? ¿Por qué no abandonar
el trabajo de los días y quemar
incienso en la capilla de Venus?
Deja a los ricos apurar su licor
en claros cristales de Tiffany’s,
sólo pide para tu vejez que no
te abandone ni el amor ni el canto.
CODA

Con frecuencia, el poeta se rinde
a las astucias de su doble y borra
más que escribe, pero prefiero ser
considerado un necio antes que dejar
a los otros la censura de mis versos.
(Fuente; Nueva Antología de Poetas Venezolanos de José Antonio Escalona-Escalona. Ediciones Solar y Dirección de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes).
Obtuvo Mención Honorífica del Concurso Casa de la Cultura de Maracay por su libro Última instancia (1985), Premio Nacional de Literatura del IPASME, con la obra Ojos Afuera (1989). El poemario Bestias de Superficie obtuvo en 1992 el Premio de Poesía Ateneo del El Tigre. Colaborador permanente en publicaciones relacionadas con el quehacer cultural.
Cuadernos de Poesía
Selección de Carmen Cristina Wolf