UncategorizedMay 30, 2007 2:55 pm

       En la sección Archivos por meses encontrarás escritos desde septiembre de 2006. Tal vez te dejes seducir por el laberinto del tiempo.

       Desnudemos al sol nuestras palabras.

                 Tal vez lleguemos

                 en la levitación del mediodía

                 al amanecer del poema.  Del libro Escribe un poema para mí

                 Carmen Cristina Wolf     literaturayvida@yahoo.com

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Poesía de SiempreMay 17, 2007 1:47 pm

El cielo es lo mejor… el corazón molesta mucho.
                                    Elizabeth Shön Anoche, cerca de las once, me llamó el poeta Edgar Vidaurre para darme la noticia: “Se nos fue la Diosa Blanca”, dijo con voz quebrada y un profundo dolor. La autora de tantos poemarios entrañables, ensayos y obras de teatro, cuyo mejor poema fue ella misma, nos dejó la sabiduría de una existencia llena de sencillez y delicadeza, de serena belleza y limpidez, su amistad sembrada en la autenticidad y, sobre todo, nos regaló sus versos que me condujeron por la senda de la poesía, hace ya muchos años. Para ella, el poeta no es “ser pergeñador de primores verbales … la forma es el resultado de una grave, responsable, rigurosa actitud interior.” Así escribió su hermana Ida Gramcko en el prefacio al libro “El abuelo, la cesta y el mar”. Ella dio preeminencia al pensamiento hondo, preñado de un decir poético luminoso. Y Elizabeth le responde con estos versos: “El amor es la herida más cercana a lo permanente… él la escucha, la siente… ya Ida sigue viva en la alegría amorosa… en el amor sólo ama y vibra el alma…” Ahora ella se fue a encontrarse con su amado esposo Alfredo Cortina, mientras reparte azucenas en sus versos recién estrenados: “A los hombres les gusta ser acariciados… de esa manera esconden los mitos… amor indescifrable… para lo que está libre de toda explicación. (…) Amar es dar libertad, eso es lo que hace a los hombres vincularse (…) libertad es ser sin prisa ni egoísmo.” Diosa Blanca. Así la bautizó Edgar y le dio ese nombre a su sello editorial. Fue su amigo, secretario y confidente. Los jóvenes poetas y poetisas encontraron en ella un libro abierto a los misterios del lenguaje, a la palabra precisa para expresar lo indecible. Adios Elizabeth, A Dios, nos veremos “por la redoma azul”, como diría tu amigo el poeta Benito Raúl Losada. Vamos contigo: “Al filo de lo interminable para tocar la falda de lo enormemente divino… hablar de lo de dentro no es hablar de lo de adentro… es renacer (…) Dios, si alguna vez te escucharan como se escucha el ramaje, el mar, el viento suave e intenso… entonces reconoceríamos su perfume y dormiríamos como cachorros acabados de nacer”… (Del poemario Visiones extraordinarias, editado en el 2006 por Diosa Blanca) Carmen Cristina Wolf Jueves 24 de mayo de 2007, 2 de la madrugada

Foto de Elizabeth Schön con Belén Vidaurre y Maite Ayala, en su casa de Los Rosales. Bautizo del poemario Visiones extraordinarias, Julio 2006
 

CrónicasMay 15, 2007 1:59 pm

 

 

 


 Enrique Viloria Vera

 

Guillermo Morón cumplió 82 años el pasado febrero. Lo celebramos en su villa de Caracas. Allí le hablé de Salamanca y su cuerpo todo se electrizó más todavía: no paró de hablar de Fray Luis de León, de su admirado Alfonso Ortega Carmona, quien prologará su libro “Sobre griegos y latinos”, de su gran amigo el rector Tovar, de Miguel de Unamuno a quien tanto leyó y sobre el que escribió el libro “Unamuno y Venezuela”, presentado hace algunos años por Ana Chaguaceda, en la propia Casa-Museo dedicada al rector vasco-salmantino-americano. No paró de hablar de Alfredo Pérez Alencart, a quien abiertamente quiere por su escritura humanista, por su poesía duradera, por su grande corazón.
Los tiempos y los personajes se unieron en su lúcida memoria la tarde entera. El inmenso historiador venezolano hablaba con una emoción tan intensa cuando recordaba el homenaje de tres días que en 1994 le hiciera la Cátedra de Poética “Fray Luis de León” de la Universidad Pontificia de Salamanca, fundada por el humanista Ortega Carmona, la misma cátedra que luego publicara en libro el resultado de ese amplio congreso sobre su obra histórica y narrativa. Hablaba de ese libro salmantino, “Cumbres de humanismo”, como el mejor regalo que le han hecho en su larga vida, llena de doctorados Honoris Causa, de traducciones a múltiples lenguas (ruso, inglés, húngaro…), de premios  (es Premio Nacional de Literatura de Venezuela), de cargos (fue, entre otros, Director de la prestigiosa Academia Venezolana de la Historia), medallas, reconocimientos… Decía que, si no tuviera sus hijos y nietos en Caracas, a él le gustaría terminar sus días en esa Salamanca de tantos espíritus vivificantes, de tantos recuerdos de juventud, cuando él vino a hacer sus estudios de doctorado en la entonces Universidad Central de Madrid (hoy Complutense) y de cuando vino a Salamanca a visitar al rector Antonio Tovar: el rector se le apareció en la modesta pensión donde se hospedaba y eso le marcó para siempre, como símbolo de la humildad de alguien tan importante ante un anónimo estudiante llegado desde una de las provincias del castellano.
Tras otra libación, volvía a la carga con la obra de Alencart, un hijo para él, o de Ortega Carmona y su sabiduría. Y hablaba de Carmen Ruiz Barrionuevo, catedrática de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, de su profundo conocimiento de las letras venezolanas, del ensayo que hizo de una novela suya… Y hablaba del filósofo y latinista Luis Frayle Delgado, a quien publico en Caracas su libro “Unamuno y el amor”, bajo el sello de la Academia Venezolana de la Historia. Y hablaba del Tostado, de Lazarillo, de la Celestina, de la cueva de Salamanca, de Torres Villarroel…
Pocos escritores como Morón hay en Venezuela -y en la América toda- tan profundamente arraigados a la cultura española. Siempre defendiendo lo peninsular, pero también siempre orgulloso de lo autóctono, del mestizaje, de lo criollo.
Antes de despedirme le di la noticia definitiva. El Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (Ceias) publicaría en su selecta colección “Salamanca”, un ensayo mío sobre su obra. Era un secreto que manteníamos el profesor Pérez Alencart y yo.
Morón no paró de agradecer este gesto, mientras yo le trasmitía que era al revés: la gratitud era mía y de los amigos salmantinos, que admiran su obra y persona.
Este 25 de abril, en la emblemática Casa de las Conchas, presentaré junto a Alencart y al poeta y ensayista venezolano Joaquín Marta Sosa, el resultado de mi trabajo. La dirección del Ceias, centro del que formó parte como investigador, sugirió que era momento de que los venezolanos conozcan mejor lo mucho de la tierra profunda que hay en la narrativa de Morón. Por eso trabajé el ensayo y la antología “Guillermo Morón: lo rural maravilloso” (Ceias, Salamanca, 2007), que contiene una relectura de sus cinco libros de ficción: “El gallo de las espuelas de oro”, “Historias de Francisco y otras maravillas”, “Los hechos de Zacarías”, “Ciertos animales criollos” y “El catálogo de las mujeres”. Es un libro amistosamente concebido desde y con el escritor, del cual espero que ofrezca al lector derroteros precisos, pistas creíbles, claves fidedignas, sobre los temas y motivaciones del autor, y pueda convertirse en modesto elucidario que posibilite disfrutar mejor del mundo real e imaginario de uno de los mejores escritores de Hispanoamérica: Guillermo Morón.
               

Poesía de SiempreMay 10, 2007 12:37 pm

Juego, pienso y amo, ¿qué más necesito?

                        * * *

Puede ser que me canse del hallazgo, mas no me canso de indagar.

Del libro La llama incesante

literaturayvida@yahoo.com

Notas sobre librosMay 8, 2007 1:29 pm

Eduardo Casanova

 

Venezuela vive un infierno. Con un caudillo tropical que insulta, veja, abusa del poder y genera desconfianza y ruina, cada día retrocede más hacia tiempos que parecían superados. O avanza hacia un abismo de terror. Y, sin embargo, un intelectual es capaz de escribir un bello libro sobre el Arte. Un libro lleno de conceptos hermosos y optimistas. Pero no es sólo el libro, sino todo lo que de él se deriva. Como su presentación, que fue el sábado 5 de mayo en la Sala Mozart del Colegio Emil Friedman. Fue una actividad llena de esperanza, de bondad, de afecto por todo lo que de positivo tiene la vida. Fue también un oasis de inteligencia y sensatez en medio del infierno en que los fascistas-comunistas han convertido a Venezuela. Antonieta Madrid, una de las escritoras más importantes de nuestro tiempo, leyó una breve disertación sobre el libro. Y sobre el Arte. Francisco Villalba Pimentel, Pancho Villalba, leyó también un brevísimo texto cargado de amistad y buena voluntad. Y de humor del bueno. Alejo Urdaneta, emocionado, dirigió un brevísimo discurso de agradecimiento a los presentes que a nuestra vez le agradecíamos el libro. El Cuarteto de Cuerdas Sonar ejecutó obras de Corelli y otros autores, y el poeta Luis Beltrán Mago leyó un poema dedicado al Cuarteto y a todos los que mantienen la capacidad de soñar. Luego se abrió un espacio mágico para el encuentro, para el diálogo, para la amistad. Mientras allá afuera el país seguía sumido en su infierno de inseguridad, de escasez, de abusos de poder, de maldad, de resentimiento y odio. El arte y la cultura, aunque fuese por dos o tres horas, permitieron que se creara en el tiempo y el espacio un verdadero oasis, una isla de paz que permitió que naciera en los presentes un horizonte de hermosas esperanzas.

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