El cielo es lo mejor… el corazón molesta mucho. Foto de Elizabeth Schön con Belén Vidaurre y Maite Ayala, en su casa de Los Rosales. Bautizo del poemario Visiones extraordinarias, Julio 2006
Elizabeth Shön Anoche, cerca de las once, me llamó el poeta Edgar Vidaurre para darme la noticia: “Se nos fue la Diosa Blanca”, dijo con voz quebrada y un profundo dolor. La autora de tantos poemarios entrañables, ensayos y obras de teatro, cuyo mejor poema fue ella misma, nos dejó la sabiduría de una existencia llena de sencillez y delicadeza, de serena belleza y limpidez, su amistad sembrada en la autenticidad y, sobre todo, nos regaló sus versos que me condujeron por la senda de la poesía, hace ya muchos años. Para ella, el poeta no es “ser pergeñador de primores verbales … la forma es el resultado de una grave, responsable, rigurosa actitud interior.” Así escribió su hermana Ida Gramcko en el prefacio al libro “El abuelo, la cesta y el mar”. Ella dio preeminencia al pensamiento hondo, preñado de un decir poético luminoso. Y Elizabeth le responde con estos versos: “El amor es la herida más cercana a lo permanente… él la escucha, la siente… ya Ida sigue viva en la alegría amorosa… en el amor sólo ama y vibra el alma…” Ahora ella se fue a encontrarse con su amado esposo Alfredo Cortina, mientras reparte azucenas en sus versos recién estrenados: “A los hombres les gusta ser acariciados… de esa manera esconden los mitos… amor indescifrable… para lo que está libre de toda explicación. (…) Amar es dar libertad, eso es lo que hace a los hombres vincularse (…) libertad es ser sin prisa ni egoísmo.” Diosa Blanca. Así la bautizó Edgar y le dio ese nombre a su sello editorial. Fue su amigo, secretario y confidente. Los jóvenes poetas y poetisas encontraron en ella un libro abierto a los misterios del lenguaje, a la palabra precisa para expresar lo indecible. Adios Elizabeth, A Dios, nos veremos “por la redoma azul”, como diría tu amigo el poeta Benito Raúl Losada. Vamos contigo: “Al filo de lo interminable para tocar la falda de lo enormemente divino… hablar de lo de dentro no es hablar de lo de adentro… es renacer (…) Dios, si alguna vez te escucharan como se escucha el ramaje, el mar, el viento suave e intenso… entonces reconoceríamos su perfume y dormiríamos como cachorros acabados de nacer”… (Del poemario Visiones extraordinarias, editado en el 2006 por Diosa Blanca) Carmen Cristina Wolf Jueves 24 de mayo de 2007, 2 de la madrugada
Poesía de SiempreMay 17, 2007 1:47 pm
8 Comments »
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Nos conmovemos, Venezuela, con la pérdida de la Diosa Blanca, Elizabeth Shön. Cuando muere un poeta, algo en todos los poetas del mundo se nos muere. Cae una pluma del ala de la poesía. Un poeta es la libertad.
Si se nos mueren los poetas, se nos muere la libertad.
Que viva para siempre en su palabra, Elizabeth, muy amada en su país.
Desde Puerto Rico, esta isla que por debajo del mar te abraza, Venezuela nos sentimos conmovidos con su palabra, renovada ahora con la muerte que da vida al poeta.
Mairym Cruz-Bernal, San Juan, Puerto Rico
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 17, 2007 @ 3:30 pm
Estimada amiga, bebo en los labios del poema y adivino en tus palabras, la
amistad por Elizabeth Shön; te acompaño con mi Padre Nuestro en la oración
que eleves. Que Dios la guarde a su lado, ahora y siempre. Amén
César Peñaloza Roa
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 18, 2007 @ 10:16 pm
Querida Carmen Cristina :
Gracias por permitirme compartir tu sentir.
Afectuosamente,
Gilberto Jansen
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 18, 2007 @ 10:18 pm
Gracias por tu mensaje. La noticia ya me la había dado, con mucha tristeza, Edda Armas. Pero a esa tristeza hay que imponerle la alegría de saber que Elizabeth vivió. Que llevó una vida útil y generosa y dejó, además de una obra formidable, un recuerdo que siempre nos hará sentirnos bien. Quizás habrá que recordar que un poeta no muere, simplemente se va, pero deja también una niebla clara de alegría, de palabras.
Eduardo Casanova Sucre
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 18, 2007 @ 10:19 pm
Querida poeta Camen Cristina Wolf: Siempre leo sus envíos, muchos de ellos permanecen en mis archivos. Sentimos la despedida de esta vida de Elizabeth Schöen, pero su permanencia es inobjetable en la obra que ha dejado. Sigue, pues, entre nosotros, Elizabeth Schön.Ramón Ordaz
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 18, 2007 @ 10:22 pm
Despidiendo a la poeta Elizabeth Schön,
con la más inmensa corona de flores silvestres que con su pico los pájaros puedan elevar atando las cuatro puntas de una sábana blanca donde guardan con celo su alma… Más alla de la luz no luz / entre alguien con su corona / y su peplo de eslabón infinito / Allí: / el estanque abierto de lo único que no se distancia. Elizabeth Schön De: Luz oval, 2007 Elizabeth Schön, la mujer y la poeta, se elevó al cielo prometido pero estará por siempre entre nosotros en su palabra poética inmensurable y su calidez amorosa con la cual nos dispensó siempre son su sencilllez su solidaria sabiduría. Quien se eleva a los verdes y los azules intensos de la inmensidad no nos deja huérfanos sino todo lo contrario: infinitamente acompañados.
Edda Armas
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 20, 2007 @ 12:38 am
Carmen Cristina: me conmovió profundamente tu texto dedicado a Elizabeth, mi bella novia de siempre a la que tanto amé y amo. Besos, Ildemaro Torres
Comment by Carmen Cristina Wolf — May 20, 2007 @ 7:55 pm
Hola!!!
Me permito invitarte a leer mi cuento LA FELICIDAD ME ASUSTA.
Es sólo un fragmento. Aún así, creo que será divertido leer ese pedacito.
Sólo espero que disfrutes tanto leerlo, como yo lo disfrute al escribirlo…
PD: Conocí a Elizabeth cuando yo contaba apenas 21 años. Yo llevaba sus amados perros de su casa a una veterinaria en los Palos Grandes. Ella me pedía, escondida, que le permitiera viajar en la camioneta que yo conducía con sus perros. Eso ocurría en el año 1976. Alfredo Cortina, creo, ya había fallecido. En el camino, entre perros y el infernal tráfico caraqueño, yo me permití mostrarle mis primeros cuentos.
Hoy, meses después, me entero de su muerte. Lamentable partida. Triste perdida. Honda ausencia.
Nos queda su palabra. Sus breves y sobervios poemas. Su blanca sonrisa de mujer pura y viva!
Paz a su alma!
http://omarmesones.blogspot.com/
Comment by Mesones — November 25, 2007 @ 5:53 am