Después de un acceso de fiebre durante toda la tarde y parte de la noche de ayer (seguramente una queja del cuerpo por tanto atropello sufrido en estos días), leo el Papel Literario de El Nacional, con una foto magnífica de Yolanda Pantin, y se instala en mí el deseo de leer su nuevo libro País, editado por la Fundación Bigott. Seduce el título  del poema de Pantin que acompaña el escrito de Nelson Rivera, "La sosegada voz de la testigo":

        Deseo
        Recojámonos en esta habitación
        y no salgamos de ella
        nunca
        Veamos desde allí
        chorrear los vendavales
        ríos que traen ramas, piedras.
        No nos interesan. Seamos cabales
        cobardes
        durante el tiempo que
        hemos tomado en préstamo,
        ya que nada acontece
        que nos distraiga.
        Hasta que otro día anochezca.
   
    Celebro este nueva constelación  de poemas para leer en la paz del y en el sosiego del minuto presente, el unico que nos pertenece.
Carmen Cristina Wolf