La Conciencia en vigilia

 

                Nadie, nada me obliga
                ¡o todo!, mi conciencia.
                        Ida Gramcko
                        Poemas

Lo más valioso es la libertad. Ni el régimen más
oprobioso logrará que mi espíritu deje de ser libre.

No espero que aprueben lo que hago.
Es mi conciencia quien tiene que aprobarlo.

No me alabes si vas a exigirme algo a cambio.

Cuando camino frente al edificio de los legisladores
me pregunto qué nueva regla escribirán
para encarcelarnos más.

Qué débil es aquél a quien los otros temen
por causa de sus amenazas.

El poderoso es esclavo de su imagen.

Sin inteligencia no hay justicia.

El político que ofrece lo que no puede cumplir es un tonto.
Pronto será repudiado.

Eleva tu voz en nombre de los que no pueden defenderse.

Admirable es aquél que reconoce las cualidades
de su adversario.

Respeto a quien me adversa para no convertirlo en mi enemigo.

Hasta los perros sienten el peligro
cuando los fusiles se apoderan de los destinos de un país.

Cuando no estoy dispuesta a actuar con nobleza,
prefiero no salir de casa.

La paz es fruto de un esfuerzo constante.

Prefiero no decir todo lo que pienso
antes de haberlo pensado bien.

Resulta fácil ser delicado con los que me estiman y
difícil serlo con los que me hieren. Elegí la senda
de no hacer distinciones.

La llama incesante. Autora: Carmen Cristina Wolf
Editorial Diosa Blanca 2006