Poesía de SiempreAugust 31, 2007 12:58 pm

por Eduardo CASANOVA

El abrazo universal de Schiller
nos ha llegado desde un valle de Silicio.
(Los nuevos altares son computadoras
y los santos son imágenes virtuales)

Puedo hacer clic en íconos de cielo
y viajar como las aves cibernéticas
sobre inmensas cordilleras de palabras
e imágenes creadas con ratones y teclados
que encierran milenios de invenciones
y de sueños.

Puedo escribir todos los días
a mis hijos que están en Alemania.
(Un imeil que cuenta dos semanas
es más barato que quince segundos de teléfono
y deja huella)

Puedo contarles esta noche
que me siento muy contento
por haberlos escuchado todo el día.
Porque he estado varias horas
atormentando las funciones con ideas
que llegaban desde algún rincón del universo
por la fibra óptica que aguanta
el pisotón gorilesco de las ruedas
de autobuses y camiones.

Puedo escribir cualquier cosa punto com
y encontrarme de repente en algún mundo
de vidrio y de burbujas
de doscientos cincuenta y seis colores
que se ríen de mis ojos
(mis ojos se ríen de mi pasado
que está amarrado a los papeles
y juzga cada letra, cada sílaba,
en espera del veredicto
inapelable de un jurado
que ha jurado castigarme
cuando digo orine en vez de orines
y clamo que hay que decírselos
a ellos cuando hay que decírselo
a los sujetos plurales
pluscuamperfectos indicativos
genitivos genitales
punto net)

Puedo chatear con las gentes más alegres
y hacer llorar a muchos internautas
que nunca voy a conocer,
aunque los vea y me sonría con ellos
cada vez que crepite una madera
de fantasmas y agujeros.

Puedo escanear los últimos poemas
que algún poeta descuidado
abandonó en mi fragua
y cantarle al Internet
con la voz de los chips
y las tarjetas del cielo en esta tierra.

¡Salve, Internet!
Gloria a ti
Loor a ti
Y a tus agujas imantadas
y a los campos magnéticos
que giran de norte a sur
al este o al oeste
hacia donde apuntan
las nobles vacas de la concupiscencia.

¡Oh Internet!
Hache te te pe
dos puntos
barra barra
w w w
punto poeta
arroba empíreo punto dios
punto com
allá en los cielos.

18/8/2007

*Eduardo Casanova, reconocido novelista y ensayista venezolano

http://literanova.eduardocasanova.com

CrónicasAugust 28, 2007 11:03 pm

El 4 de septiembre se cumplen ocho meses de la desaparición física de Josefina Chacín Ducharne, la esclava del Señor. Autora de numerosos libros :Viviendo el Evangelio, “Yo”, en Cristo Resucitado, Peregrinación del Pueblo de Dios, La Biblia y el Mensaje, La Nueva Tierra, La Nada, meditaciones, entre otros. Pienso que  su presencia en este mundo es uno de los acontecimientos más importantes de la humanidad después de Jesucristo. Desde hace unos 20 años Josefina nos advierte acerca de los gravísimos hechos que hoy vivimos los venezolanos, en cuanto a la pérdida de las libertades ciudadanas y de la Libertad como característica esencial de la Naturaleza Humana. Ahora sólo nos queda un camino: elegir entre actuar siendo fieles a nuestra conciencia o seguir los dictados de la conveniencia. A continuación transcribo fragmentos de unas aclaraciones de Josefina de marzo de 1985, contenidas en el libro Cartas de Vida: “El juicio que ejercen los gobernantes de un país para mantener el orden público y social, a través de las leyes establecidas, me parece legítimo ya que pertenecen al orden de este mundo (…) No nos toca a nosotros juzgar sus intenciones sino cumplir con las leyes establecidas, siempre que éstas no vayan contra nuestra conciencia.  En cambio, las leyes que tocan un orden sobrenatural van contra la conciencia del hombre y no pertenecen al orden de este mundo, por tanto son ilegítimas. De esos abusos de poder y atropellos contra la conciencia y la libertad del hombre hay muchos ejemplos, como la Inquisición, etc.” Concluyo esta nota con un pensamiento de Josefina recogido en el libro mencionado:

“Paz” y “Amor”. ¡Cuán inverosímiles suenan estas palabras para el mundo, cuando los hombres se debaten en concordatos de paz, mientras en sus corazones dominan sentimientos de odio, precursores de guerra! Pero cuán verdaderas son estas hermosas realidades para las almas que renuncian de todo corazón al “espíritu del mundo”. se van haciendo uno solo con el “Espíritu de Dios”, fuente de paz y amor verdaderos!” Esas son las palabras de Josefina, el Cristo Vivo en su Realidad femenina, quien fue, es y será fuente de todo Amor y Paz.

Carmen Cristina Wolf

Notas sobre librosAugust 27, 2007 3:10 pm

Por Heberto Gamero 

 


   A David Martínez, arquitecto de profesión, ya jubilado y sin hijos, no le fue fácil superar la muerte de su mujer, pero poco a poco se fue adaptando a la soledad gracias a su empeño de mantenerse aferrado a las pequeñas cosas que aún le causaban placer. Ir al cine era una de ellas. De lunes a viernes, cuando la afluencia de gente era menor, muy temprano en la mañana, compraba la prensa para repasar de un tirón los titulares y detenerse largo rato en la cartelera cinematográfica. Leía con detalle los pormenores de cada aviso: si la película  había sido premiada o no, quiénes eran los actores, quién el director, y escudriñaba la foto tratando de adivinar a qué género pertenecía. Cuando veía por ejemplo un hombre grande, vestido de músculos, lentes oscuros y con una metralleta en cada mano, pasaba a otro aviso casi sin detallarlo. Igual hacía cuando veía unos colmillos ensangrentados o la caricatura de un muñeco malévolo con los ojos fuera de sus órbitas. Pero cuando miraba la foto de una mujer sentada en un viejo escritorio, rodeada de detalles acogedores como la foto de un ser querido, una taza de café humeante, leyendo quizás, e iluminada por una tenue luz, se imaginaba una de esas películas de las que ahora disfrutaba: lenta, cotidiana, psicológica, de escenarios modestos y héroes no tan héroes que como él habitan en algún lugar sin pretensiones y forman parte de la mayoría de los humanos. Con ellas se identificaba, se veía tras la pantalla haciendo cosas que todo el mundo hace y diciendo cosas que todo el mundo dice, sin efectos especiales, sin grandes muestras de tecnología y de finales a veces inesperados. Por lo general este tipo de películas viene desde Europa, pocas veces de otros países y casi ninguna de la gran fábrica de cine del norte. Llegan en serie de varios títulos unidos bajo la palabra festival. Así que siempre estaba pendiente de cuándo se iniciaba uno de estos ciclos para recortar la programación del periódico y llevar un control si se quiere detallado de su asistencia. A medida que las iba viendo las iba tachando hasta verlas todas y, por costumbre, guardaba el recorte, como un recuerdo, quizá, o por la simple distracción de coleccionar algo que luego pudiera releer, cerrar los ojos y traer a su mente algún detalle relevante de aquella película, alguna actuación o frase que le haya llamado la atención, o sólo para ver en sus fechas cómo el tiempo pasado se alarga y el futuro se  reduce haciéndole sentir el placentero susto de estar cada vez más cerca de su nenita, como solía llamar a su mujer. Si veía alguna película que le causara una emoción especial, de esas que se graban en algún lado todavía no bien definido de nuestra existencia, la anotaba en un cuaderno donde especificaba el título, los actores y una breve reseña del tema para no olvidarla. Este era el tipo de película que no le importaba ver de nuevo, sobre todo cuando las había visto todas y la cartelera se encontraba desierta de las proyecciones que a él le interesaban. Sus ciclos preferidos eran los españoles donde, salvo algunas contadas excepciones, encontraba esos temas para muchos intrascendentes que lo dejaban pensativo, a veces por varios días, y rumiaba en sus noches de insomnio el porqué el personaje no había hecho esto o aquello. También disfrutaba de las chilenas, argentinas y una que otra venezolana o peruana, sobre todo por el hecho de, como aquéllas, carecer de subtítulos que leer, algo que, en contrario, le hacía arder y lagrimar los ojos. Pero en ausencia de éstas, no tenía ningún problema en usar un poco de colirio cuando tuviera que ver alguna francesa, alemana o danesa, todo con tal de pasar un rato fuera de sí, aunque diera la impresión de estar llorando.    

 

   Cuando David iba al cine le gustaba sentarse siempre en el mismo sitio, justo en el centro, lo que calculaba con una rápida mirada al voleo y con una precisión digna del mejor jugador de balón cesto, y, mientras veía la película, comer las mismas cosas: compraba una cotufa de tamaño pequeño, un refresco de dieta y una barra de chocolate sin azúcar. Allí, entre cotufa y cotufa, sorbo y sorbo, con la lentitud de quien parece haberse acostumbrado a la soledad, pasaba sus horas más divertidas.  
   Era la tarde de un martes cuando llegó a la taquilla del cine. Prefería ir a la primera función, luego de la siesta, para salir temprano, ver las noticias en la televisión y leer un poco antes de acostarse. Delante de él había una señora un poco más joven. Tenía el pelo corto bien peinado, un suéter blanco y pantalones holgados color celeste; un collar de perlas caía de su cuello. La mujer canceló y se hizo a un lado para guardar su monedero al tiempo que el tique que había comprado se le escapó de las manos y cayó cerca de los pies de David. Antes de que la mujer intentara recogerlo, David apoyó su mano en la barra de la taquilla y lo más rápido que las piernas se lo permitieron se agachó a recogerlo.
   —No se preocupe —le dijo la mujer al notar el esfuerzo.
   —De ninguna manera —dijo David mientras bajaba, y mientras subía agregó—: Tengo la esperanza de que todavía me soporten unos cuantos años más.   
   —Mis rodillas también son un desastre —dijo la mujer. Lo miró fija, sonrió, tomó el boleto y le dio las gracias.
   David saludó al empleado con cierto júbilo del cual él mismo se extrañó y pidió una entrada para la de Almodóvar. Luego fue al área de las chucherías. Como siempre, compró una cotufa pequeña, un refresco de dieta y una barra de chocolate sin azúcar. Con sus manos ocupadas entró a la sala de cine aún iluminada y casi desde la puerta observó que en el centro de ésta, justo donde él acostumbraba a sentarse, había alguien. Mientras se acercaba pudo ver que se trataba de la señora de la taquilla, la del pelo corto y suéter blanco. Sin saber qué hacer se dejó guiar por el impulso de sus piernas que lo llevaron hasta donde estaba la mujer. Se paró frente a ella con sus manos llenas y su mirada jubilosa. Ella lo miró, sonrió y quitó la cartera medio abierta que puso en el asiento de al lado. Él pudo ver dentro de la cartera un recorte de periódico con la programación del ciclo español y unos tildes al final de cada película. La mujer comía una cotufa pequeña y en el porta vasos del asiento reposaba un refresco de dieta. A la mitad de la película ella sacó de su cartera una barra de chocolate sin azúcar.

Heberto Gamero Contín.
Escritor venezolano, Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela

CrónicasAugust 20, 2007 8:34 pm

Por Carmen Cristina Wolf 

  El Ateneo de Caracas fue fundado el 8 de agosto de 1931 por iniciativa de la pianista y compositora valenciana María Luisa Escobar, quien también creó la Asociación Venezolana de Autores y Compositores y luchó incansablemente por el reconocimiento a los Derechos de Autor. María Luisa González Gragirena, quien adoptó el apellido Escobar después de su segundo matrimonio con el violinista José Antonio Escobar Saluzzo, reunió en su casa a un grupo de mujeres con la intención de constituir una Junta que habría de fundar un Centro dedicado a la Cultura, el Arte y la Ciencia. El nombre de Ateneo de Caracas fue propuesto por Eva Mondolfi. La primera directiva la integraron Luisa del Valle Silva, Cachi de Corao, Enma Silveira y Ana Cristina Medina Jiménez. Los padrinos del acto de fundación fueron el maestro Pedro Antonio Ríos Reina y Eva Mondolfi.

La historia del movimiento cultural venezolano giraba en torno al Ateneo de Caracas. Congregó a pintores, escultores, novelistas, poetas, historiadores, músicos, el mundo del teatro y el ballet. Impulsó la cultura con proyección internacional. Desde sus inicios, el Ateneo fue un lugar de convergencia de destacados hombres y mujeres y era frecuentado por los escritores, en especial el Grupo Viernes, combatido, incomprendido en sus novísimas creaciones poéticas. Con los viernistas, escribe Lucila Palacios en su libro Espejo Rodante, se reunían los integrantes del Ateneo en la casa de habitación de María Luisa Escobar, para dar lectura a sus obras. Algunos de ellos, Pedro Grases, Pablo Rojas Guardia, Pascual Venegas Filardo, Manuel Felipe Rugeles,  Aquiles Certad, Luis Fernando Álvarez y Ramón Díaz Sánchez

            De las nuevas generaciones también frecuentaron el Ateneo Aquiles Nazca, Rafael Clemente Arráiz, Juan Beroes, Ida Gramcko, Ramón González Paredes, Lucila Palacios, Luz Machado, Alirio Ugarte Pelayo, Ana Enriqueta Terán, Jean Aristiguieta, Pedro Antonio Vásquez, René D´Sola, Manuel Alfredo Rugeles y otros.

            La historia, aunque algunos deseen sepultarla en el olvido, tiene la terquedad de los grandes ríos. Ellos siempre vuelven a su cauce natural aunque la voluntad humana trate de desviarlos. Este recuerdo documentado con notas de prensa, escritos de puño y letra y fotografías, viene a cuento a raíz de la intervención, por parte del Ministerio de la Cultura, en la administración de los Ateneos de Venezuela.

A propósito de estas declaraciones Carmen Ramia, Presidenta del Ateneo de Caracas, señala: “…El Ateneo de Caracas es una institución privada como lo son todos los ateneos del país y tenemos capacidad de decisión. La intervención es una aberración … La ley indica que somos un ente privado y no nos pueden intervenir, pero como aquí no se respeta la ley, todo es posible. A nosotros pueden quitarnos el edificio y el subsidio –que es sólo del 18 % del presupuesto-, esto lo que significaría es que entregamos el edificio y nos vamos a otra sede y seguimos trabajando como hasta ahora porque el Ateneo no es un edificio” … Por otra parte, Javier Martínez, al frente de la Federación de Ateneos de Ateneos, considera ilegal esta intervención, por ser estos instituciones de carácter privado, que sólo reciben una fracción de recursos del Estado  para su financiamiento. Para Martínez, “el que los ateneos sean reductos privados para la cultura es positivo, puesto que los aleja de la politización” (El Nacional 8/08/07).

Desde su fundación hasta ahora, el Ateneo de Caracas es y ha sido un tributo a la excelencia, al amor por el país,  donde han tenido cabida todas las tendencias políticas y las manifestaciones de la cultura venezolana, sus tradiciones, sus valores. Las señoras María Teresa Castillo, Carmen Ramia y sus colaboradores han realizado una incansable  y valiosa labor, que ha permitido a niños, jóvenes y adultos recrearse con los conciertos, el teatro, el cine, las exposiciones de artes plásticas, presentaciones de libros, foros, conferencias, recitales, en fin, no podría en una nota llevar cuenta de lo que nos ha ofrecido siempre el Ateneo de Caracas, con unos precios casi irrisorios que han permitido a los ciudadanos de pocos recursos económicos conocer y disfrutar las manifestaciones culturales mas diversas.

Y regresando a los primeros años de funcionamiento del Ateneo de Caracas, de cuya iniciativa surgió la creación de Ateneos en todo el país, me entrego a  la lectura de los diarios de la época, y leo que a partir de 1932 se dictan conferencias sobre la historia de la novela en Venezuela, se celebran festivales de poesía y música, con la participación de escritores venezolanos y extranjeros, entre ellos Andrés Eloy Blanco, Fernando Paz Castillo, Luisa del Valle Silva, Jacinto Bombona Pachano, Alberto Arvelo Torrealba y otros. Recordemos que el Ateneo creó la Exposición Anual de Artes Plásticas, a la que concurrió todo el país. Se expuso la obra de Armando Reverón, Federico Brandt y Francisco Narváez, entre otros. Mi biblioteca abunda en datos sobre la espléndida labor  del Ateneo en sus primeros años de existencia, pero debo concluir con una reflexión: El Ateneo de Caracas siempre fue una institución de carácter privado, abierto a todos sin distinciones  y sirvió de reducto a las luchas contra la dictadura. El 14 de febrero de 1936 se instala en su sede la Junta Patriótica Femenina y el día siguiente se instala el cuartel general de la Guardia Cívica Venezolana. En el Ateneo se celebraron las Conferencias Venezolanistas. El país vivía momentos agitados a raíz de la muerte de Juan Vicente Gómez y en la clandestinidad se trabajaba por la libertad. Al finalizar la etapa gomecista se celebraron numerosos eventos literarios, uno de ellos en homenaje a Rómulo Gallegos a su regreso del exilio, con el concurso de escritores de la talla de Antonio Arráiz, Lucila Palacios y Julián Padrón.

Vivimos días de destrucción sistemática de la memoria histórica de Venezuela por parte de un régimen que se ha propuesto borrar todo lo que pertenezca al pasado, aunque sean las mejores manifestaciones de un pueblo inteligente, laborioso y creativo como el nuestro. Es importante tener presente lo que han significado y significan los Ateneos en Venezuela. No olvidemos tampoco a María Luisa Escobar y a todos aquellos hombres y mujeres que trabajaron con dedicación y honradez. Es necesario recordar sus luchas y su compromiso con  el movimiento artístico, literario y musical del país. 

La ciudadanía venezolana tiene mucho que decir con respecto al apoyo que merece el Ateneo de Caracas y los ateneos de todo el país. No los dejemos solos. Son y siempre serán de todos los venezolanos.

Agosto 2007

Poesía de SiempreAugust 19, 2007 8:06 pm

Apreciado dios
Por Milagro Haack

“Pero tú no vienes, o vienes demasiado tarde.
Precipitaros, ángeles, sobre este
linar azul.”
Rainer Maria Rilke

Viajo a lo hondo, para este venero donde bautizo lo blanco, sin tu nombre por el bizarro eco de la sombra. Hoy no te conozco dentro de este lago de sueños en algún lugar de esa llamada plaza con su muro orientando la muerte, cuando ella te anuncia una vez más, con el cristofué, cercando la esquina suerte, cantando de pie, cayendo por obra y gracia de ti, dios, en la ramificación de esta solitaria calle, palpitando, comiendo lo destajos de la hierba cuando el vecino perro, aúlla invitado por el aéreo himno, mientras llueve, llueve, sin apiado, y no ves mi aliento corriendo por el tejado. 

Otro clarea y con ella abro la ventana, mientras duerma, tú, la canción, que no has escrito, que aún la espero en el mismo camino de agua que concebí, confiándote, como siempre la retirada de baúles en cielo propio, entrando, nuevo de voces sin apreciar el beso que te da mi lámpara, vaciando tu figura sobre la niebla. Niebla, niebla tejiéndote claros, que unen lo remoto intacto en tu rostro, dándome un aplauso de aliento con un –eres la elegida-; y me pregunto con esta calma mía, dónde está el perfume de la noche huyendo con otro suave quebrar los labios, y me visto de ella para cuando regreses, para deslizarte más profundo, por el retiro calmando la sed que amo por silencio, consolando tu inmortal reflejo cosido al espejo, junto al santiamén de mis los ojos dando la vuelta al suelo, mostrándote, la mía sombra danzando para ti…

La borro con tu mismo nombre, mudando el cofre lleno de mensajeros ángeles, íntimos, del cerrojo aire, por el cual bailamos desde antiquísimas creencias por tu cruz de éter, dado desde niña quemando esperas, por tener fe en ti, sobre este mucho más, ceniza - azul rodeando una vez la palabras, sin tu gesto por beberse este, escúchame.

Milagro Haack, poeta, ensayista, artista visual. nacida en la ciudad de Valencia. Estado Carabobo un 29 de noviembre 1954.

Entre sus estudios realizados, podemos citar: Teatro: en la Escuela “Ramón Zapata”. Estudios de Ballet. Dirigido por Nina Nikaronova. Egresada de la Escuela de Arte Arturo Michelena. Dibujo Puro, con el maestro español, Santiago Valverde. Dibujo de la Figura humana con el maestro Pedro Centeno Vallenilla. Caracas. Realizó Talleres de Lectura y Poesía en el Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo. 1984. Exposiciones realizadas en varias galerías del país como dibujante y ceramista. Literatura e Imagen Poética. Universidad Simón Bolívar dirigido por el escritor, José Napoleón Oropeza. Caracas. Imagen y Metáfora. Simbología y Arquetipo. Base de estudio: Obras completas de Carl G. Jung. Taller de Cerámica, en la UC. Curso a nivel Superior de La Psicología y Arquetipo. Mitología Griega y su actual fusión en la sociedad como paradigma en el Ser. En el área de promotora cultural: Labor para la Institución Ateneo de Valencia: Promotora de Eventos literarios, coordinadora y asesora de la Cátedra de Asesora de la Cátedra de Estudios Libres “IDA GRAMCKO”. Asistente a la coordinación de eventos especiales de la “Cátedra de Estudios Libre Ida Gramcko”. Coordinadora de ediciones y de la Librería Cubagua, con la participación en la feria Internacional del libro, como coordinadora de ediciones y distribuidor del Fondo editorial Cubagua del Ateneo de Valencia. Desde el año 1995 dicta talleres de Literatura en los diversos Liceos de la Ciudad para la Institución Ateneo de Valencia.

Laboró para la Asociación de Escritores de Carabobo: Coordinadora general de protocolo y eventos culturales. Perteneció a la Directiva de la Asociación de Escritores.

Publicaciones en Poesía:

• Temple Ajeno. 1990.
• Puertas que no me Pertenecen. 1991 (Mención Honorífica Bienal Latinoamericana José Rafael Pocaterra 1987–1988).
• Luto de otra Boca. 1992.
• Cuarto de Ceniza. 1994.
• Cenizas de Espera 2003.
• Cinco mañanas juntas 2003.
• Lo callado del silencio (2004).

Otras publicaciones:  "Quienes escriben en Venezuela. Diccionario de escritores venezolanos (siglos XVIII a XXI)”, por Rafael Ángel Rivas Dugarte y Gladys García Riera(2005); Antología de Escritores del Estado Carabobo: "Palabras de Anunciación y de otras Adyacencias" (Editado por la Alcaldía de Valencia 2006).
 Antología Poética “La rama bifurcada”, Poetas del Estado Carabobo. 1986-1994. Cuadernos Cabriales N° 54, editado por el Ateneo de Valencia

EntrevistasAugust 17, 2007 5:48 pm

En el Índice por Temas encontrarán una entrevista inédita con el Maestro Oswaldo Vigas, en su estudio de Caracas. Es realmente fascinante su visión del arte y del mundo.

Carmen Cristina Wolf   

http://literaturayvida.blogsome.com/

literaturayvida@yahoo.com

Poesía de SiempreAugust 14, 2007 1:33 pm

Escribo un poema para ti
Poeta dócil y solitaria
- pequeña flor a la orilla del camino
Ahora ella ilumina la pequeña mesa

Como si fuera una hermana

Con los ojos cerrados
Escribo un poema para ti…para ella
Aunque ya no pueda dar un paso más
Ya no puedo habitar el mundo como un incendio
Ni escribir ciudades, ni países, ni faros en la noche
Sólo puedo escribirle esta nostalgia estremecida
Y la música azulada que suena en su borde
Desde esta isla

te declaro entonces mi amor blanco como la sal

Déjame recostar mi sueño sobre tus manos ahuecadas
Y oír tu corazón de pequeños latidos
Para volver…
Solo tú sabes donde está lo recóndito
Y me acuerdo de mi mismo: niño perdido entre las sombras
Buscando unos pasos unidos en un manto de hojarasca
Escribo este poema para ti…para ella
Sentado humilde a la orilla del camino
Donde florece la prímula callada
Sin que nadie la vea
No me nombres capitán de tu nave
Solo deja la puerta entreabierta
Ella que espera siempre la visita de la noche
Y las huellas sobre su incansable costumbre de amar
Lo encontrará…

Poema inédito

Autor: Edgar Vidaurre

CrónicasAugust 10, 2007 2:59 pm

Por Carmen Cristina Wolf

            Mamá estaba encantada con el viaje a España. Conchita Mompart, amiga entrañable de la familia nos había invitado a su casa de Madrid; más bien la “sonsacó”, a decir de mi abuela, porque las maravillas que contaba Conchita de los madriles eran como para quedarse encandilada. Después de varios consejos de familia con mi abuelo y demás familiares –los hermanos de mamá eran siete y ella ocho–  y todo tipo de recomendaciones, nos fuimos mis dos hermanos, mamá y yo, a la tierra del Quijote, el vino y el salero, ¡olé!

            En aquel entonces mi madre era una mujer preciosa, del color de Blanca Nieves, ojos y cejas oscuros y el cabello ala de cuervo, ondulado y con el brillo de las modelos del champú Drene. Llevaba un sombrero ladeado con velito y guantes, suaves como un conejito. Ni se diga de su elegancia, garbo y sonrisa, que le valía meterse a todo el mundo en el bolso. Mi hermano mayor llevaba su cuatro en la mano, yo mi muñeca de ojos azules  y en la otra mano arrastraba a mi hermanito menor, mientras mamá hacía los trámites de pasaporte y boletos. Los tres cabíamos en la foto con mamá, y nos habían puesto en el pecho unos avisos de cartón que había escrito la abuela, con nombre, dirección en Madrid y en Caracas, etc. No fuera a ser que nos perdiéramos en aquel gentío.

            Después de haber sido recibidos con la mayor de las sonrisas por la señora Mompart, una mujer rubia bellísima, decían que se parecía a Marlene Dietricht, y por sus tres hijos que eran graciosos y simpáticos,  fuimos  alojados y tratados como si fuéramos de la realeza. A los cuatro meses nos mudamos a la que fue nuestra casa durante casi cuatro años. Mamá nos compró abrigos, allá los llamabas “jerseis”  –con acento en la e y la j bien marcada– medias de lana, gorros, bufandas y guantes. Para ella, un visón precioso, parecía una artista de cine. Vivíamos en Jorge Juan 50, con esquina General Mola, hoy Príncipe Vergara. Me enteré hace poco que el General Mola era uno de los hombres de confianza de Franco, un personaje pavoroso.

En el pequeño edificio de cuatro pisos que aún hoy conserva la misma fachada, me encantaba subirme a aquella caja de madera pulida con su lucecita en el techo y su espejo. Había que cerrar primero una rejilla con numerosas equis de palo. El ascensor sonaba y se movía como un camello porque lo sostenían unos cables. Me gustó mucho mi casa, excepto el recibidor, que tenía unos muebles parecidos a los que había en el despacho de la Madre Superiora del Colegio. Eran grandes, oscuros, de madera y cuero repujado, me costaba mucho subirme en ellos. Tenía dos salones, uno para las visitas y otro para jugar. Este era el mejor sitio de la casa, con su aparador que mamá fue llenando de juguetes, disfraces y tesoros.

Mi habitación nunca me gustó porque  no tenía buena luz en el día, ya que la ventana daba al patio interior del edificio. Por eso mamá compró una camita y la colocó al lado de su cama. Además, no me gustaba dormir sola porque sentía miedo en las noches. Como desde pequeña sufrí de miopía, cualquier prenda de ropa colgada me parecía una figura amenazante; mi imaginación saltaba de muertos a ladrones, y me acordaba de los cuentos de la niñera de Caracas, que se entretenía contando las leyendas de la Llorona, el hombre sin cabeza y la mula “maniá”. Así que salía corriendo, envuelta en mi cobija, a dormir en la cama de mamá. Los niños con problemas de visión, ven el mundo ¡tan distinto! También se ven cosas maravillosas. Todo lo que estaba a diez metros de distancia no era como era, yo lo imaginaba como quería que fuera. Era maravilloso, por eso creía en las hadas, en los duendes, en los ángeles. Nunca dejaré de creer en ellos. Todavía me cambian los libros de lugar, apagan y encienden luces, abren y cierran gavetas, pero son  amigables.

Mamá me inscribió en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, y lo primero que le dijeron las monjas fue: “esta niña habla muy mal, tiene que aprender a pronunciar las ces y las zetas, y no comerse la s al final de las palabras”. Dicho y hecho, ¡qué facil me resultó imitar a mis compañeras!, me parecía genial aquello de hablar distinto, y a los tres meses era yo una españolita total. Lo primero que aprendí fueron las canciones infantiles, el Farolero, El puente de Bilbao, los villancicos. Recuerdo con gratitud y alegría mis días en la escuela. En invierno salía con mi camisa de algodón grueso para que no me “picara” la lana, uniforme azul marino a media pierna, medias hasta la rodilla, abrigo, bufanda, gorro y guantes, todo  con mi nombre bordado. Porque al llegar a clase había que quitarse aquellas prendas, quedar sólo con uniforme y un delantal negro depositario del aserrín del sacapuntas y de la tinta. Teníamos que aprender a escribir con plumilla. Mi pupitre tenía un pequeño depósito de metal, y allí nos ponían la tinta para aprender a escribir en letra inglesa. Fue muy divertido, a mí me gustaba mucho aquello de la plumilla.

Pero estoy hablando mucho de mí y esta crónica es sobre mi madre, que es un sol. Mamá nos llevaba al Retiro, con sus caminerías bordeadas de setos y rosales. La estatuas y gárgolas siempre me impresionaron, me preguntaba quienes serían aquellos personajes, de seguro cobrarían vida en las noches cuando nadie los veía. Nos llevaban de vez en cuando al cine, a ver Marcelino pan y vino y las películas de Marisol. Mamá contrató a Margarita, una muchacha muy linda que usaba delantal de puntilla y cofia almidonada con encaje. Su novio era un soldado que la visitaba cuando íbamos al parque.

A esta historia ahora es cuando le falta corte y costura, porque mamá hizo amistad con gente maravillosa que vivía en el exilio por la persecución del dictador Pérez Jiménez. Conoció a Paco Ibáñez, a María Dolores Pradera, a las mejores cantantes de la época, a  los toreros Curro Girón, el Diamante Negro y algunos otros cuyo nombre he olvidado.  Esos pormenores  quedarán para el próximo capítulo. Tengo que preguntarle a mamá detalles de los que no se percata una niña que sólo piensa en jugar. Hasta entonces.

Caracas Agosto de 2007

CrónicasAugust 6, 2007 12:59 pm

     Ildemaro Torres publica hoy una nota en El Nacional, "Que no sea para quedarse", refiriéndose a la escalada de crímenes que vivimos en Venezuela. Cito: "La muerte es hoy una compañía que nos abruma, y no en lo filosófico ni en lo religioso (…) es terrible cuando, en una suerte de acostumbramiento a lo trágico o de instalación de las secuelas de la inseguridad cual rutina, la pérdida de vidas humanas es vista como cifras noticiosas."

Benito Raúl Losada da cuenta de esta realidad en el poemario Lebab o los despojos:

Es esta ciudad nuestra ciudad
o una herida en el corazón?

     

Su libro Lebab o los despojos es la constatación dolorosa de la trampa en que se convierte un país  cuando los que lo gobiernan y buena parte de los que la habitan no la aman, Labab, la Babel al revés. Pareciera que los altos funcionarios no "ven" la necesidad inminente de poner en práctica un plan de prevención del delito para detener esta comparsa de aquelarre que nos llena de estupor y de pánico.

     Los personajes de poder en nuestro país,  salvo raras excepciones, van muy seguros y orondos, armados hasta los dientes con sus escoltas y metralletas, y no permiten que la prensa se entere de cuántos son los abaleados, acuchillados y heridos por asaltos, ajuste de cuentas, borracheras, hampa organizada, narcotráfico, violencia doméstica. Pero todo se sabe, nada permanece oculto por siempre. Ildemaro Torres, en un repaso del "ejercicio despótico" se refiere a algunas caricaturas de Zapata referidas a la política internacional, y da cuenta de algunas de ellas, como las de repudio al General Franco, donde le muestra uniformado, "asomándose por detrás de un pergamino en el que se lee la frase de Mariano José de Larra: Aquí yace media España, murió de la otra media. Y el Caudillo confiesa humildemente: "La otra media soy yo".

     Ciudades como Nueva York y Bogotá, de las más peligrosas del mundo, han logrado con la auténtica decisión de erradicar el delito y mediante ambiciosos planes de prevención,  transformarse en comunidades seguras, donde se puede vivir en paz. ¿Por qué en Venezuela no hay la voluntad de luchar contra el crimen? Sólo algún que otro gobernador o alcalde trabajan en este sentido, sin apoyo alguno de parte del gobierno central, que es quien concentra todo el poder.

Entretanto, nuestros hijos, familiares, amigos y compatriotas juegan a los dados de la amargura cada día, cada noche, sin saber si volverána casa con vida:

: “Se podía comenzar en el pecho / cualquier punto era un esbozo / de sangre repartida / …en la suma de todas las llagas/ …hasta tocar la rosa”. (Del libro Lebab o los despojos)

Carmen Cristina Wolf

literaturayvida@yahoo.com

Poesía de SiempreAugust 5, 2007 3:09 pm

El espejo es tu cómplice, nos va mostrando tus huellas, y nuestra metamorfosis.

II

Cada hora alargas nuestro pasado y acortas nuestro futuro.  Es tu ley.

III

Este beso no es sólo un beso, es un conjuro.

IV

A veces, son tantos los obstáculos, que prefiero no pensar para no morir.

V

Me digo que los días pasan sobre mí y no me tocan, quedo intacta, sin mella.            Sólo así sobrevivo.

VI

Te veo, y superas todo cuanto veo. Me importa, solamente, que seas tú.

VII

Ese encuentro lo he anhelado tanto, que cuando llegue, me habré aniquilado.

VIII

Espero que cuando me veas, siga siendo la que esperas ver.

IX

Sólo mendrugos, pero de oro, me da la vida, de vez en cuando.

X

Ésta, es una cárcel virtual, pero, son tantos los carceleros.

XI

Cuando, por fin, camine a su lado sin pensar en ti, ya no serás el enemigo,
porque caminarás con nosotros

Hildegart  Acosta,  Junio, 2004