Mis poemasOctober 23, 2007 9:24 pm
Por Carmen Cristina Wolf
¿Será que es ciego el giro de la casaella tan solitaria y huérfana?
¿Será que se detiene algunos días
sin darnos cuenta
y se acicala con campos de espigas
que brotan ellas solas
para traer consuelo a dolores antiguos?
La mecedora de la abuela levita suavemente
la persiana se mueve en clave morse
se balancea el móvil de corales
millones de mensajes cruzan el corredor
sin saludar siquiera los retratos
provenientes de los siete confines
y el aire se recrea con murmullos
salidos de un reluciente laptop infinito
El caserón de todos, no sé por qué
yo siento que sonríe
desde su pétrea hondura
tal vez le gusta cambiarse los vestidos
y lavarse la cara de pisadas maléficas
o besarse ella misma las memorias
mientras cientos de pies dejan huella impaciente
madres, corderos, niños, estudiantes
jóvenes desafiantes, entusiastas,
en sus portales, apenas entran y ya van saliendo
para dejarse caer un día u otro
en sus pechos de seda vegetal
Algunos días soleados acostumbro
acariciar sus prados y dejarme
cobijar por la sombra
de sus interminables filas de palmeras
y me quedo dormida en algún tallo
Ella será el mejor atavío de mis huesos
cuando regrese al sur
mientras tanto, la abrazo y me enamoro
como una abeja
de su lirio único
Poema inédito que forma parte del libro Atavíos y Ropajes
