Ana María Eiras: Un vuelo sólo para gaviotas

Déjame sostener lo que no tengo
Lo que se va con intención desmedida
Reír a la hora de la noche
Y llorar con placer las desventuras
                        Ana María Eiras

Un nuevo libro abre sus páginas en mi sillón de lectura, con su portada azul como el color de los ojos de su autora, una mujer de alta sensibilidad y fuerza expresiva. Se trata de Un vuelo sólo para gaviotas, título sugerente, veintitrés poemas que se suman a dos libros anteriores, Comarca interior y Cartas Azules.

Con las palabras justas, sin adjetivaciones desmedidas, Ana María desencubre el esplendor y las sombras que se presentan a diario en el vivir, en la sociedad y en el cosmos. Sin pretender hacer una poesía reflexiva, invita a pensar en la superposición de los tiempos, que al fin y al cabo establece nexos y sincronicidades porque no existe el tiempo, sólo nuestra percepción de los acontecimientos lo crean. Escribe:

Cada tiempo otro tiempo
El misterio de vivir y morir
A cada etapa
siendo otros en nosotros mismos.
Siempre en búsqueda de algo
que nos mantenga distraídos.
Hasta dejarnos al final
desguarnecidos,
solos,
aferrados al misterio
del último suspiro.

El poeta indaga sobre  la impermanencia y se interroga. Al no encontrar respuesta, se emplea en la búsqueda de lo desconocido. Y lee, viaja, juega, crea y destruye, corre y se detiene hasta los últimos atisbos de luz de luna. ¿Para quedar al final “desguarnecidos”? Eiras queda despojada en el sentido de carente de adornos, de todo lo superfluo. Mas no sin fortaleza, pues ella se aferra a la flor de aire, la palabra, y se refugia en lo que es en verdad real, el poema. Viaja incansablemente y escribe:

Cazadora de rostros
me busqué
casi alocadamente
con curiosidad vana.
Caminé sin rumbo
por sendas anteriores.

            Hasta amar lo que no regresa

            En la presentación del poemario, Luis Beltrán Mago lúcidamente expresa: “Este nuevo libro escrito fundamentalmente frente al Caribe de la Margarita que amamos, no escapa a vocación reiterativa de los afectos y de la infancia, por eso Ana María para ser consecuente con su argentinidad, en una prosa recordatoria alude a la ciudad de La Plata, su ciudad, de ella habla con amor y nostalgia” … En la contraportada del libro, Martha Mosquera señala: …”Su lectura invita a la calidad del poema que es la sencillez majestuosa del lenguaje que nos conduce a la libertad en el vacío y a reconocer en las palabras el grito de la nada …poemas despojados de todo prejuicio literario, de toda retórica” … Por otra parte, Sonia Sgambatti revela en palabras liminares del libro: …”Un vuelo sólo para gaviotas, es el resultado de quien ama la poesía y la vida y quiere expresarse a través de ella. Este libro reconforta” …

Gracias a la poeta Ana María Eiras por estos versos magníficos, por esta  “presencia en luz”:

Un pájaro cantando en mi ramaje
como viejo camarada de mis días.
En antiguas estancias su trinar
me reconoce
me enfrenta y alcanza mis sentidos
Me mantiene expectante
observando los matices  suntuosos
de la vida.

Caracas, 27 de mayo de 2008