OpiniónMay 31, 2008 10:54 pm

   Por Carmen Cristina Wolf        

Nombrar significa en un primer momento, intentar la representación de  las cosas con exactitud. Las palabras tienen el poder de recrear los objetos con verdadera eficacia.
La vida de los pueblos y su evolución se refleja y revela en el lenguaje. Aquello que no puede ser nombrado es como si no existiera. Por ello los hombres que han alcanzado cierto grado de sabiduría le dan tanta importancia al lenguaje.  Octavio Paz en su libro El arco y la lira reseña que en el Libro XIII de los Anales, le preguntaron a Confucio:  “Si el Duque de Wei te llamase para administrar su país, ¿cuál sería tu primera medida?  El Maestro dijo: La reforma del lenguaje. No sabemos donde empieza el mal, si en las palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos, el sentido de nuestros actos yde nuestras obras también es inseguro.”
Imaginemos que los vocablos “libertad”, verdad, justicia, paz”, valores sobre los cuales se asienta nuestra existencia, cambiasen sustancialmente de significado, bien sea por un desgaste en su significación, por el mal uso que se haga de ellos, bien sea porque un régimen autoritario pretenda alterar se esencia para sus propios fines. Los fundamentos de la sociedad se ven afectados en lo más profundo.
Verbigracia, la palabra amor en algunas épocas se agota. Un gobernante que constantemente dice “amar” a su pueblo, y su conducta avergüenza a los gobernados, por estar reñida con la ética y el bien común, producirá en la gente desconfianza e indiferencia. La palabra amor irá siendo cada vez menos utilizada.
El término igualdad ha sido invocado como bandera por los sistemas comunistas y socialistas. Es una aberración pretender que todos los seres humanos seamos iguales. Seríamos copias al carbón unos de otros y perderíamos lo más valioso y sagrado, aquello que es esencial a la naturaleza humana: la libertad.  Otra cosa muy importante es la igualdad de derechos y deberes,  la igualdad de todos los hombres en el respeto a la dignidad. Esto es fundamental. Los regímenes comunistas pretenden sacrificar la libertad para lograr la igualdad. Esto es monstruoso, pues quebranta la esencia del ser humano: el hombre es en esencia libertad.

El lenguaje nos acompaña dentro y fuera de nosotros como el aire. Sin él la vida humana deja de serlo. Cuando a Confucio le preguntaron qué sería lo primero que haría él si fuera gobernante de un pueblo, contestó: “Emprendería la reforma del lenguaje”. Porque el significado sesgado o distorsionado que se da a un vocablo, cuando es usado por el poder para torcer la voluntad de los ciudadanos, es el mayor de los peligros y la peor violencia que se puede ejercer: abolir el libre albedrío. Si se analiza un régimen desde el punto de vista de la semántica, allí veremos retratadas sus intenciones.

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 Por Carmen Cristina Wolf

 

Leer el  libro  El Arte: Una apreciación personal del escritor venezolano Alejo Urdaneta (Editorial Actum 2006), es sumergirse en la hondura de un pensamiento macerado en el estudio y la reflexión. Llama especialmente la atención  una frase del autor como aproximación a un concepto del arte, que es esclarecedora: "Puro juego de la sensibilidad en ejercicio de la libertad … El arte nace de la fascinación de lo inalcanzable o incomprensible, y el artista comienza esa búsqueda a partir de lo que ha recibido por tradición … arte sería revelar y exponer los secretos que no dicen las palabras del habla común."…
La Editorial Actum vuelve a obsequiarnos con una publicación de gran interés para los amantes del Arte y de la buena lectura. El extenso ensayo abre con una reflexión central. Refiriéndose al criterio de Aldous Huxley sobre la soledad a la que está condenado el ser humano aun cuando se encuentre en compañía, Alejo Urdaneta escribe:  “Ese hombre que constituye el UNO tiene, sin embargo, deseo de ser diverso y comunicar su ideal ante el mundo … Lo que importa de la obra de arte no es ella en sí misma sino aquello que vislumbramos al percibirla, lo que nos insinúa, aunque sea el vacío”.
Sin caer en pesadas erudiciones, al contrario, en un estilo ameno que hace difícil abandonar sus páginas, este libro es una enseñanza sobre cómo analizar los criterios de grandes escritores, filósofos y pensadores acerca del Arte con una perspectiva crítica. Desde Platón hasta Kant, desde Santo Tomás de Aquino hasta Eugenio Trías, el autor nos va explicando lo que ha significado el Arte para el pensamiento de la humanidad, con una valoración personal de cada enfoque.

 

 Es fascinante comparar la realidad visible y su contraposición con la manera de interpretar del artista; el misterio de la música, el asombro de la movilísima forma transformada en lienzo, en escultura, en "piedra franca". O la escritura, volcada en poema, en narración, ensayo o pieza teatral.
            Este libro sobre El Arte atiende a lo que dejó escrito Augusto Rodin en su testamento:
            "¡Sed verídicos! Esto no significa ser vulgarmente exactos … El arte sólo comienza con la verdad interior. Que todas vuestras formas, todos vuestros colores traduzcan sentimientos."
Como bien dice Alejo Urdaneta, "el arte sostiene con su impulso ideal", los anhelos y necesidades de la humanidad, y este libro es en sí una expresión de arte puro que nos hace amar los géneros artísticos y aquellos hombres y mujeres que nos dejan su legado de verdad y belleza, sin excluir la fealdad, pues esta es solo un concepto subjetivo, un material invalorable para expresar el carácter. Recordemos a Ricardo III en Shakespeare, "dueño de sublime belleza en su extrema fealdad". Un ejemplo de ello son los Aquelarres de Goya, que causan terror y espanto, pero no podemos dejar de escudriñar en ellos la maestría y sensibilidad con que fueron dibujados, así como  el drama individual y social que encierran.
Este libro de Alejo Urdaneta replantea el dilema de qué manifestaciones son o no arte, si las artes pueden se consideradas de igual valor, si la poesía es una obra de arte. Nos induce a recorrer la fascinación de la música, el color y la abstracción, la arquitectura, el arte del lenguaje en todas sus manifestaciones. En relación con la palabra, escribe: “Se ha dicho que Dios creó al hombre para que este contara historias. Esta parábola se relaciona con la necesidad humana de inventar mitos … los mitos dan coherencia a la realidad, indican una armonía entre el pensamiento interno del individuo y la estructura del mundo exterior.”
La intuición, la sensibilidad y la inteligencia se fusionan cada vez que se crea una obra de arte. Así ha sido en el caso de El Arte: una apreciación personal. El esfuerzo creativo transforma  el mundo de manera permanente y prodigiosa y le da una significación trascendente a la transitoriedad de la existencia. Concluyo esta nota con unos versos del poeta español Enrique Gracia Trinidad:

 

Escribir por si alguien, algún día
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante.
                        Del poema Razón de escribir**

 

 

*EL ARTE: Una apreciación personal, autor Alejo Urdaneta, Editorial Actum 2006

**La poética del vértigo, Antología de Enrique Gracia Trinidad, Estudio y selección de Enrique Viloria, Editorial Jirones de Azul 2007