Corríjame si no, poeta, amigo
se debe usted sentir extraño sin su sombra
abiertos los portones de los huesos.
Habrá mucho por ver
sin la cárcel de piel y sin anteojos
Gran Sabana, Aponguao, praderas siderales
árboles centenarios, pensativos.
Y se enterará usted de los que han muerto
sin saberlo, porque no habrá de preguntarse:
“Qué será de la vida de aquel hombre
que vendía quesos en la esquina. No he visto más
su silueta cansada ni escucho su pregón.
Habrá salido a recibirle
su hermano el rey Ricardo, sus ancestros
y los poetas, Ludovico, Adriano
Elízabeth y Hanni, ¿cuántos más?
Gerbasi, Octavio Paz, Elena Vera …
Ya podrá usted viajar a cualquier parte
sin cargar el paraguas.
El duende, se paseará por calles y ciudades
visitará Lisboa sin maletas
y Madrid, y Los Andes sin temer mal de páramo.
Aun así es invitado
a pasar por mi casa alguna vez
y sentarse a escuchar
al tordo en su ramaje que acostumbra.
No encontrará mi casa con una silla ausente
porque estarán sus libros
ajados ya de tanto andar conmigo.
Es momento de abrir “Muerte y Memoria”
y detenerse donde dice
“seré un cadáver fácil de llevara través de los bosques y los mares …
seré un cadáver inocente, …
cavilador, absorto en lo sagrado,”
Podrá venir tranquilo alguna vez
por el trinar de los turpiales
y el cristofué, él no falta a la cita en los jardines.
Están muy cerca el parque y la montaña
Usted me dirá cosas
con su voz matizada de viajes y de sueños
desde “Algunas palabras”
en “Trópico absoluto”
y seguiré soñando con Manoa
escucharé el murmullo de los árboles
aunque hablen poco y de eso usted sabía.
El duende se paseará por calles y ciudades
Lisboa, Madrid y Roma, Los Andes y Estambul
mientras su amiga emborrona cuartillas
sin lograr el milagro del poema
que la persigue siempre desde siempre.
Sepa usted que le debo
los instantes mejores de la noche
desde sus versos dichos de memoria.
Aprendo a desprenderme suavemente
de las lianas del mundo
para no pesar tanto
cuando sea el tiempo del no tiempo.
Me espera la Poesía
me espera Dios
¿o lo llevo conmigo?
Nos veremos poeta, no sé cuando.
Corríjame si no.
Carmen Cristina Wolf
Caracas, 7 de junio de 2008
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Mis saludos Carmen Cristina.
Aún está el temblor y en este poema a Eugenio Mintejo, hoy que bajó a tierra inmortal como tu lectura aquí, en presencia que nunca será ausencia. Te escribo desde el alma, como lo dijo Eugenio ” la poesía es la última religión que nos queda”, y con ella, con la santa palabra lo encuentras. Ya él te dio esa palabra y lo demuestras en tu oración contínua…
Un abrazo
y hasta pronto
Sencillamente Milagro
Comment by Milagro Haack — June 8, 2008 @ 1:08 am
Mi querida Cristina: déjame unirme también a tu voz, a ese poema magnífico para Montejo, Nos vamos quedando sin hombres nobles, sin voces altas de luz, en este lugar, en este sitio. Dijo Rafael Arráiz, que los bellos se irán primero. Voces como la de Montejo nos debería mandar el cielo. Ahora, como los buenos alentadores de la Ilíada. Ahora que hay tanta cinta oscura oprimiendo nuestras sienes. Una pérdida muy sentida es la nuestra. Celebro tu poema, su belleza, su respeto. Te doy la mano, amiga.
María Ysabel Novillo
Comment by Carmen Cristina Wolf — June 8, 2008 @ 2:08 pm
A la poeta y amiga María YsabelNovillo, gracias por tu mensaje lleno de pureza y autenticidad. Nos va a hacer mucha falta Eugenio Montejo,
“una falta sin fondo” como escribió Vallejo.
Solo nos que da nuestra fe al alma y el la Poesía, un abrazo, Carmen Cristina
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Comment by Carmen Cristina Wolf — June 8, 2008 @ 2:14 pm
Otra vez lloro, por tus versos tan bellos y sentidos, por la falta que nos hace Eugenio, ELizabeth, Vicente, Ida, todos los poetas y cada uno con su verbo, con sus ríos, sus páramos, sus desiertos…
Y sí, estamos tristes, apesadumbrados, quejumbrosos, solos. Por eso yo digo, escríbeme poeta, amiga,amigo. Todos! sólo para conjurar el frío, la penumbra y traer otra vez el sol a nuestra casa…
Maite Ayala
Comment by Carmen Cristina Wolf — June 8, 2008 @ 2:24 pm
Mi querida y bella amiga: De verdad que has tocado la sensibilidad de tus lectores con este poema dedicado a Eugenio Montejo. Desde lo sencillo de la existencia vas tejiendo la poesía que nace de esa misma sencillez, para hacerse madeja de ideales y sueños. Debería estar una columna a la vista de todo el paseante de la vida, para celebrar la de nuestro poeta callado y profundo.
Tienes materia para promover un homenaje a Eugenio, que se inicie con tu bello poema del encuentro con la universalidad de su creación. En nombre de la poesía y en honor de Eugenio Montejo, bienvenida tu hermosa palabra.
Alejo Urdaneta
Comment by Carmen Cristina Wolf — June 8, 2008 @ 3:23 pm
Acabo de leer tu carta-poema a Eugenio y me ha conmovido en lo hondo. Tus palabras recogen el sentir de muchos de nosotros, sus amigos, sus admiradores, sus lectores. Ciertamente, el poeta seguirá siempre presente, en el inocente canto de los pájaros , en todo el palpitar de la tierra, que sigue girando con la belleza de sus poemas , sus dioses profundos.
Gracias, Carmen cris. Un abrazo grande de Ana María Del Re
Comment by Carmen Cristina Wolf — June 8, 2008 @ 3:25 pm