La Casa de América en Madrid recordó ayer al poeta venezolano Eugenio Montejo, fallecido el pasado 6 de junio con un homenaje en el que han participado el editor Manuel Borrás y los poetas Luis Muñoz y María Luisa Capella.
Eugenio Montejo, ganador Premio Nacional de Literatura y del Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo, es una de las "figuras cumbres de la literatura iberoamericana", según la directora de programación de Casa de América, Julia Escobar. Han participado también en este homenaje otros poetas y escritores iberoamericanos como los venezolanos Rafael Cadenas y Luis Enrique Pérez Oramas,  el colombiano Darío Jaramillo, el boliviano Eduardo Mitre y el cubano Orlando González Esteva, que han enviado emotivos textos.

“Uno de los nuestros”, así se expresaron Luis Muñoz y Tomás Segovia acerca del poeta Montejo.  “Cuando muere un poeta, todos los hombres nos sentimos un poco en falta”, comentaba el texto de Segovia. Y Manuel Borrás de Pre.Textos, resaltó “la universalidad, elegancia y efectividad” de la escritura de Montejo, gracias a “la esencialidad y dicción mesurada” en sus versos.
El poeta de Granada Luis Muñoz ha querido homenajear a Montejo, a quien conoció durante la Semana de la Poesía de Caracas y más intensamente durante la estancia del poeta venezolano en la Residencia de Estudiantes en Madrid..
Muñoz,  quien obtuvo el Premio Generación del 27 por su poemario Correspondencias, señala que cada nuevo poema de Montejo es "una fiesta de la emoción y de la percepción". Sus poemas reflejan "atmósferas, microclimas, no reproducen un mundo sino que son un mundo", y están edificados en torno a tres ideas pivote: la condición terrena de todo, el tiempo circular o la simultaneidad de los tiempos y los "yo" múltiples. Eugenio Montejo (1938-2008) consiguió con tan sólo diez libros "poner patas arriba el mundo", ha concluido, ya que su obra obliga al lector a "reformular conceptos de la vida y el misterio cotidiano". Entre sus libros  encontramos Elegos (1967), Muerte y memoria (1972), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982) y Alfabeto del mundo (1986), La ventana oblicua (1974), El taller blanco (1983) y El cuaderno de Blas Coll (1981).