SERRANÍAS DE CÁDIZ
               
    Por Carmen Cristina Wolf
 
    Aquellos seres recios me contaban
de sus viajes al bosque de las vírgenes.
 
    Árboles femeninos con sus trajes de corcho
esperan a los hombres que en hilera
atraviesan las sendas pedregosas.
Nueve años en silencio, el bosque se despliega
mientras borda  dibujos en su cuerpo.

    Alcornoqueros rudos
que cantan sus saetas en las noches
después de un largo día de faena.
Tumban sus hachas cerca del fogón
empinan las botellas y la bota de mosto
antes de sumergirse en la negrura.
 
    Se venera a los árboles
antes de desnudar el tronco altivo.
Vírgenes, se enamoran y se entregan
el talador  despoja de su traje  liviano
en golpes delicados y precisos
como un diseñador de alta costura

    Ignora el alcornoque
que ha de ocupar su sitio en las botellas
y servirá de ayuda al estudiante para pinchar papeles
al profesor para poner las notas.

    Luego bajan, los hombres, sus borricos y  mulos
sus mujeres  esperan con el puchero humeante
ellas también son vírgenes de nuevo.

    Desde entonces,
imagino aquel bosque, sus ardillas
y sus amantes que cortejan vírgenes.
 

        Árboles con sus faldas de corteza ligera

me acompaña tu aroma

y tu vegetación cerrada verdinegra

donde quiera que voy.

Carmen Cristina Wolf

Del libro inédito VIAJES

Agosto 2008