Por Lidia Salas

 

Paso la última página del poemario  Garabatos  ( Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela, 2006) y viene a mi memoria las innumerables  veces que me he encontrado a su autor, Frank  Ziccaelli:   en el memorable concierto de  Biella Dacosta con la Orquesta Sinfónica,  en el café del Trasnocho mientras hacía tiempo para entrar al teatro, en  un recital en el Colegio Emil Friedma, siempre con su aire de impenitente caminante y su parsimonia de hombre cálido y modesto.  Encuentro ciertas  las palabras de José Tomás Angola cuando escribe en  hermoso prólogo, que conoce al poeta de “ diferentes universos  creativos. ” Zicaelli  es un hombre que ha trabajado en teatro, dirigiendo o actuando en los escenarios citadinos, un escultor de incesante búsqueda en materiales y formatos no convencionales,  un poeta que desde su juventud  ha promocionado la existencia de grupos y recitales.

 

El lector encontrará diversas estrofas en este pequeño libro: desde poemas breves  como el de la página 11“ El toro de lidia / sí sabe del corazón estocado” en los que con gran economía del lenguaje  presenta la hondura de sus reflexiones, hasta poemas extensos con entonación teatral como el de la página 54,  “ Vamos Manuela respira Hondo…” en donde hace burla de quienes han querido usar la herencia de Bolívar para satisfacer apetencias de poder.  

           

En estas páginas se revela  la mirada del pintor para exponer con palabras su visión de mundo. El titulo del poemario  es ya un indicio de esa comunión entre el trazo del dibujante y la línea de la escritura, pero es en  la reiteración del uso de la luz, de los colores, del espacio en donde se devela al poeta que  llega a la palabra por los caminos de la pintura, hasta formar con sus versos una  galería de cuadros.  En la primera estrofa de su libro se lee:  “  Si la semilla llueve / el sol enrojece / las letras de la calle”  y más adelante dice: “ Tu

 

palabra  se posa / en el ala izquierda / de la rosa roja.”     Los  versos  descriptivos se llenan  de nostalgia y de sentimientos para hacer confidencias intimistas: “ Los ojos de vida penetran el recuerdo / de mi Columba cuando se fue / envuelta en luz. ”  Hay otros versos  amatorios de inigualable belleza:  “ Todo el poeta / hila de palabras  / el manto de la mujer amada.     “ Y este otro en  donde  se  conjugan  color  y  movimiento para celebrar el amor:  

“ Centella la maraña /  ciega los ojos / la culebra de tus labios”  

 

Con un lenguaje sencillo y una suave cadencia, los versos del poeta van enriqueciendo su significación a través de la reflexión filosófica: “ Un dejarse ir en la pausa / Fundido / Volver sin añadiduras al cuerpo  flotando. ”  De la siguiente manera presenta la saudade de los atardeceres: “ La luz /  discreta/ silenciosa  / se desliza al oeste  / El  éxtasis avanza / en paralelo fundido ”  Y  la misma labor de la poesía la explica en los versos siguientes: “ Cuando tacho la palabra /  queda el hueco / El vacío silente / El espacio único  / queda en omnisciente fuego. ”   

 

En homenaje a Armando Reverón dedica uno de sus poemas más logrados: “ La arena blanquísima / dibuja sus ojos en la rada ”  Sólo un pintor puede explicar el proceso de los blancos en el lienzo del inmortal loco de Macuto personificando el polvo deslumbrante de las costas.  A su vez, presenta un cuadro  en versos con la técnica del resplandor  cuando dice: “ Luz en la mirilla  / polvo en la página planchada  / de la isla crepuscular. ” 

 

Finalmente su poética  en el poema  añicos:  “ Yo solo  se / que la luz  / impulsa en tono mayor /  mi desapego / hacia la isla de  mortalidad. ”   En las líneas anteriores y en algunas otras se revela la intención  de trascender  lo meramente terrenal  y revelar verdades e intuiciones del plano  metafísico. Hay muchos otros encuentros con la belleza en estas    páginas   de   Ziccarelli,   poemas   en  memoria   de   la    ciudad  con    sus   vitrales  ingrávidos  que  el  sol  mira,  con el silencio de sus suicidas y la muerte que ronda por igual a la madre y al hijo, textos que guardan la memoria  de la infancia y sus mascotas,  versos  que pintan el paisaje sideral de las estrellas.  Detrás de las palabras  el caminante insomne, el buscador incansable en busca del destello creativo.  Los Dioses acompañen  una labor realizada sin la estridencia del ego,  en la modestia de la sabiduría ancestral.  Esta lectura es un  acercamiento de lectora emocionada a los trazos realizados por un compañero de camino, de ese hermoso camino que es la poesía misma.        

* La Autora es Licenciada en Letras, poeta y ensayista, docente en idiomas, con una extensa obra publicada, en la cual destacan los poemarios Mambo Café y Luna de Tarot.  Integrante de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela.