Círculo de Escritores de VenezuelaSeptember 29, 2008 4:47 pm

Te invitamos a entrar en  la Revista del Círculo de Escritores de Venezuela, un espacio de encuentro entre escritores y lectores, para los amantes de la literatura y las artes. Memoria de la escritura universal de todos los tiempos, también se abre a las nuevas tendencias.

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 La Carlota, Caracas 1950

CartasSeptember 27, 2008 2:38 pm

De la Colección Cartas al poeta
Caracas, febrero de 2000
Al poeta Rafael Cadenas
Querido Amigo:
…”Y lo devolvió a los brazos del origen”
                                      Rafael Cadenas
          
          En su obra  más reciente percibo una rigurosa disciplina del espíritu,  encuentro una síntesis de la existencia y su valoración, una visión del hombre acerca de sí mismo, de sus vivencias, una certera y conmovedora comprensión de sus propias marchas y contramarchas, y una prontitud esencial en el uso del lenguaje.       
Visión de Rafael Cadenas que siempre será una visión parcial, pues ni él mismo puede aquilatar la verdadera dimensión de su ser, que es infinita.  Doy fe de ello, al acudir a estos versos:
         Cuánto no te costó
         ver
         que eres
         al mismo tiempo
menos y más
de lo que creías,
pues perteneces.          (Del libro Amante)
Casi siempre sabemos que no sabemos quienes somos. Aun llegamos a dudar si somos alguien, pues vivimos así, un poco confundidos en el encuentro con los otros, en su vitalidad que no nos deja quietos. Vivimos también sumergidos en nuestros  propios claroscuros, y nos volvemos de pronto un gran enredo.
Creemos que somos menos de lo que somos porque es imposible mirarnos de un todo. El espejo refleja siempre un solo lado, casi plano, y si nos damos vuelta, el espejo, con esa terquedad tan lógica de su sino, continuará  reflejando tan solo el otro lado del ser. Una visión lunar, de sombra.
Así también, los otros reflejan nuestro rostro empañado por sus ideas predeterminadas sobre cómo se imaginan que somos, o cómo quisieran que fuéramos.
Nadie logra conocernos absolutamente. Nosotros tampoco a nosotros. Sólo existe un ser que, en un instante, es capaz de ver, sentir, saborear y saber cómo somos. Debiera decir, más bien, qué somos, quienes somos:
“Eludías
el encuentro
con el tú
magnífico,
el que te toma
y te anula como tempestad
y de ti arranca al que busca”                  (Amante)
El amante es el ser que posee por entero nuestra imagen rota  y nos la devuelve intacta, íntegra, plena de toda plenitud. Nos entrega también algo  más que antes no éramos, porque habíamos sido fragmentados, porque cuando llegábamos a ser, no había espejo que nos contemplara, ni había cáliz que contuviera nuestra sangre toda.
/…
El conocimiento del amante impele a reconocer que “ni un solo átomo mío es mío”.
El encuentro con el amante  se produce, “no a modo de visitación / no a modo de promesa / ni a modo de fábula / sino / como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez”. 
La confrontación con “el otro”, que viene a ser el  “ sí mismo “, no es otra cosa que reconocerse en el amante que llevamos dentro, lacrado en el tatuaje de la soledad:
                                                                          
Cómo unirse a ella
sin juntarse
consigo?
Ambos
iban errantes
en el encantamiento
de la soledad …
En Notaciones (1973), el poeta dice:  “Crece / el deseo de ver tu rostro”…..   Luego añade:  “Soy esta vigilancia. / Soy esta vacilante disponibilidad /…  Ya no sé quién soy. /Si oigo mi nombre /ignoro qué designa”…
Se presiente lo que se es, lo que en realidad y ante todo se es:  “Amante / amante / en mí / sin tallar /como ignorado ícono”.  Bien lo señala William Carlos Williams: “Por qué tratas / con tanta fuerza / de ser un hombre. Eres un amante”.
Así es como vivimos con el propósito de amar, vivimos con la esperanza de alcanzar el amor. Sin amor, nadie quiere vivir. Día y noche, por el amor nos movemos, escribimos dramas y comedias, somos actores y actrices, ¡hacemos tantas cosas!
…/


¿Será que no somos un yo, un tú,   sino más bien somos Amor?. Resulta más que evidente:
¿Quién es esta sangre, estos tendones, estos ojos, esta extrañeza, esta antigüedad? / Una fuerza / me tiene / Entonces es ella/ la que puede decir soy, / la que puede llevar un nombre / la que puede usar la palabra yo.
Solo después de haber vivido  la experiencia de la otredad salvada y vencida por lo inexorable, el amor, que se revela por encima de cualquier pensamiento, de cualquier medida, el poeta se encuentra íntegro ante sí mismo y adquiere la “conciencia cósmica que nace de una compenetración del fondo más profundo del individuo con la vida de todos los seres y con el universo”,  esa conciencia a la cual se refiere Rafael Cadenas en el prefacio a su traducción de las Conversaciones con Whitman. En el fondo, cuando Cadenas se refiere a esa “conciencia cósmica”, se describe también a sí mismo.   
Y el poeta  deja de verse separado, fragmentado, solo, porque su totalidad posee la experiencia única, irrepetible, imborrable de ser uno con la vida, de ser vida en la Vida. No es el éxtasis de los amantes la única vía del encuentro con la totalidad. Recordemos a San Juan de la Cruz: Sin arrimo y con arrimo / sin luz y a oscuras viviendo / todo me voy consumiendo. / Mi alma está desasida / de toda cosa criada / y sobre sí, levantada / y en una sabrosa vida / sólo a su Dios arrimada. La agonía y el éxtasis del fraile Juan florece también de la cercanía con el Amado.
/…
Y usted nos  hace una confesión:
Sólo he conocido la libertad por instantes, cuando me volvía de repente cuerpo. Manera de decir, con prontitud de lenguaje, haber encontrado un espejo que lo refleja íntegro y le permite expresarse con absoluta libertad,  porque decir cuerpo es decir un  todo, es no estar escindido en esas incómodas, a veces penosas categorías del cuerpo y el alma.
Me detengo aquí, conmovida por  esta primera aproximación a una obra que sólo alcanzo a atisbar desde la ventana de mi casa del ser.
Versos que ya son míos y de todo aquél que sea tocado por ellos.  Versos que conducen al resplandor, magnífico y terrible, de entregarnos al abrazo del origen:
Y ella lo obligó a la más honda encuesta,
A preguntarse qué era en realidad suyo.
Después lo tomó en sus manos
Y fue formando su rostro

y lo devolvió a los brazos del origen.    
Será que no somos un yo, un tú, este o aquél, mas bien somos amor?
Con toco afecto y amistad.
 Carmen Cristina Wolf
 

Mis poemasSeptember 15, 2008 9:25 pm

LA LLAMA INCESANTE, Aforismos

                                 Carmen Cristina Wolf

 

CAPÍTULO II
El verbo enamorado
La palabra es la flor del pensamiento
y yo florezco toda en mis palabras.
       
La luz, la noche y el océano hablan un lenguaje
que parece el lenguaje de Dios.
       
La presencia del lenguaje es  fuego que no cesa.
       
La palabra no dice la cosa, sólo adivina su sombra.
       
El poema: caída de la máscara, confesión  del alma.
Lo fugaz y lo eterno en un instante: es la poesía.
       
Cuando el lenguaje se envilece los pueblos naufragan
       
Vivo en un mundo creado por mi propio lenguaje.
       
Cuesta trabajo poner a las palabras a decir lo que el poeta quiere que digan.
       
Hay palabras que atraviesan desiertos y suben rocas escarpadas sin perderse. Esas son las esenciales.
       
La poesía se aleja del poder como los trenes de las estaciones.
       
No confío en las personas que no aman  el lenguaje.
       
El poema rescata las palabras de la tiranía de los usos y significados establecidos.
       
Nos fusionamos unos a otros gracias a las frases.
El poeta ve las mismas cosas y las nombra como si fuesen nuevas.
Escuché una voz que me hizo recordar la importancia del rocío.
       
A menudo el poema esconde su sentido entre los pétalos.
       
El relámpago roza la eternidad. Así es el poema.
       
Inmensa es la tenacidad de los vocablos por nombrar las cosas. Si lo logran, la palabra se olvida. Sólo cuenta la esencia.
La verdad última no puede ser dicha.
La palabra se aproxima a ella sin tocarla.
El poeta desencubre  un celaje de la esencia en las cosas.
       
Cuando se agotan las respuestas
ante el misterio de la muerte, sólo hay una respuesta
¡oh feliz  muerte!
CAPÍTULO III
El misterio del fuego
El arrebato del amor todo lo transforma.
Se es capaz de afrontar cualquier riesgo y escapar de todas las prisiones.
El poder le teme al amor, porque el amor no teme a nada.
El odio desdibuja al otro  hasta que sólo queda de él  una sombra amenazante.
Aprendo el arte de ver en tus ojos más allá de tus ojos.
Pueden quitármelo todo y aún así, lo tengo todo.
Déjame ver en ti lo que está más allá de ti.
No abandono a mis amigos. Así cuido de mí mismo.
Los enamorados terminan detestándose cuando no aman, en primer lugar, al amor.
Vivo con el propósito de amar.
Las distracciones del  camino hacen que lo olvide.
Capítulos II y III del libro La llama incesante, Aforismos,

Autora: Carmen Cristina Wolf. Editorial Diosa Blanca 2006. (Edición agotada)

 

CrónicasSeptember 8, 2008 4:28 pm

 MARÍA LUISA ESCOBAR. CRÓNICAS (Ptimera parte)

Por Carmen Cristina Wolf Losada

Síntesis biográfica
María Luisa González Gragirena nació en la ciudad de Valencia en el año 1898. Era hija de Enrique González Olivo y María Gragirena Mijares. A los cinco años ingresó al Colegio de Lourdes de las Hermanas Francesas, donde inició los estudios de piano. A los seis años compuso su primera canción que ella tituló “Blanca, la niña Angélica”. A los ocho años viajó con sus padres a Curazao y fue internada en el Colegio de Welgelegem. Allí estudió francés, inglés, piano, violín y composición con profesores especializados y terminó su bachillerato a los catorce años de edad. Viajó a París, donde perfeccionó sus estudios de piano, canto y composición bajo la dirección musical del profesor Roger Ducasse. Regresó a Valencia dos años después y a los dieciséis años compuso su primer ensayo de teatro musical, en colaboración con el compositor Juan Vicente Lecuna y la poeta Olga Capriles. Fue una comedia musical con libreto de ésta, y la obra se estrenó con la actuación de sus propios autores como intérpretes principales.

En 1918 se enamoró y contrajo matrimonio con un joven alemán, Federico Wolf, bien parecido y emprendedor, quien había llegado a Venezuela a los veintitrés años invitado por su tía Augusta Vergämel de Wolf y se radicó en Puerto Cabello. La tía Augusta fundó la primera tipografía que existió en Caracas en la esquina de Pajaritos. Tuvieron tres hijos, Waldemar, Irma e Iván. Siendo ambos de carácter recio, se divorciaron a los pocos años. María Luisa era voluntariosa e indomable y continuó con su dedicación a la música y a la lectura. Años más tarde contrajo nuevas nupcias con el violinista José Antonio Escobar Saluzzo, un joven perteneciente al Cuarteto de Cámara Ríos Reina. De este matrimonio nació su cuarto hijo, Toney. Vivían en La Pastora, en Caracas.

En 1941 se estrenó en el teatro Municipal de Caracas su primera obra de teatro lírico, “Orquídeas Azules”, con música de María Luisa escobar y letra de la escritora venezolana Lucila Palacios. Fue un gran éxito de taquilla y generó muy buenas críticas. En ese mismo escenario estrenó María Luisa Escobar años más tarde, “La Princesa Girasol”. María Luisa dedicó mucho tiempo a la investigación de las leyendas indígenas, y de esa pasión surgieron varias de sus obras musicales, entre ellas su conocido coreo-drama musical “Guaicaipuro”, obra de carácter sinfónico, protagonizado por el valiente y heroico Cacique. Esta obra fue presentada con motivo de los Juegos Olímpicos Bolivarianos y recibió elogios de la crítica nacional y extranjera.
En el año 1942 María Luisa viajó a Bogotá y permaneció durante un año en esta ciudad con una brillante actuación artística en teatros, centros culturales y en programas radiales.
Escribió numerosas canciones, baladas, aires regionales venezolanos, operetas y dramas musicales. Su famosa canción “Desesperanza” fue grabada por el tenor venezolano Alfredo Sadel y en 1950 fue seleccionada en Venezuela como “canción del Año”. Es interpretada en Venezuela y en el exterior por conocidos cantantes, entre ellos Ilan Chester, Trino Mora, el grupo Serenata Guayanesa y Josué Hernández.
En su obra destaca el Concierto para piano y orquesta que lleva por título “Vals Sentimental”, el cual fue interpretado por María Luisa en Caracas, Buenos Aires y Nueva York. Recientemente lo interpretó la conocida pianista venezolana Guiomar Narváez en el Teatro Teresa Carreño, acompañada por la Orquesta Sinfónica de Venezuela. El Instituto Vicente Emilio Sojo publicó una edición de lujo de esta magnífica pieza. La partitura original fue donada al Instituto Sojo por los nietos de María Luisa Escobar.
Son casi desconocidos para el público sus Cantos Aborígenes, que recogen leyendas y melodías auténticas del acervo cultural indígena venezolano, algunos de ellos con letra en lenguas indígenas.
Algunas de sus piezas más divulgadas son: “Naranjas de Valencia”, “Canto Caribe”, obras como “Noche de luna en Altamira”, “Nocturno”, “No puedo olvidarte”, “Ven sin que te detengas”, numerosos valses y melodías, son muy apreciadas por los pianistas internacionales. María Luisa Escobar falleció en Caracas el día 14 de mayo de 1985, a los ochenta y cinco años de fructífera labor como compositora, intérprete y promotora cultural.


Continuación:

FUNDACIÓN DEL ATENEO DE CARACAS
El 31 de abril de 1931 María Luisa Escobar fundó el Ateneo de Caracas. Reunió en su casa de Caracas a un grupo de mujeres con el objeto de constituir una Junta que habría de llevar adelante la fundación de un Centro de Cultura, Arte y Ciencia. La primera directiva del Ateneo estuvo integrada por Luisa del Valle Silva, Cachi de Corao, Enma Silveira y Ana Cristina Medina Jiménez.
Los gastos de instalación del Ateneo de Caracas, tales como el arreglo del local, imprenta, sillas, etc., fueron cubiertos en primer lugar por María Luisa Escobar y Cachi de Corao, y después por las cuotas de admisión de los Miembros Fundadores.
La instalación formal del Ateneo se realizó el 8 de agosto de 1931, siendo padrinos de este Acto Pedro Antonio Ríos Reina y Eva Monfolfi, quienes prestaron un gran apoyo al Ateneo de Caracas.

MARÍA LUISA, PRIMERA PRESIDENTA DEL ATENEO DE CARACAS
María Luisa Escobar presidió el Ateneo durante once años por reelección consecutiva. Después del acto inaugural, al cual concurrió un nutrido grupo de intelectuales y artistas y buena parte de los medios de prensa, hubo un concierto a cargo del Cuarteto Ríos Reina, integrado por el Maestro Ríos Reina, José Antonio Escobar Saluzzo en el primer violín, Oscar Brunwald en el segundo violín y Renato Bellaci en el cello.
El movimiento cultural venezolano giraba en torno al Ateneo de Caracas. María Luisa surgió del seno de una familia culta y su relación con escritores y artistas de la época, así como los numerosos viajes que realizó desde muy joven, hizo brotar en su espíritu el anhelo de reunir a los hombres y mujeres de mayor sensibilidad y cultura del país. Su actividad fue incansable. Congregó a su alrededor a los jóvenes pintores, escultores, poetas y novelistas, músicos y compositores, actores de teatro y bailarines. Se propuso impulsar el movimiento artístico venezolano en el ámbito internacional. La Fundación de la Asociación de Autores y Compositores fue obra de ella, quien pagó los primeros Derechos de Autor que se cobraron en Venezuela. Aún se conservan los pequeños cuadernos escolares donde María Luisa de su puño y letra, anotaba los nombres y las cantidades pagadas a los autores y compositores.

EL ATENEO DE CARACAS, LUGAR DE CONVERGENCIA DE LA LUCHA ANTI-DICTATORIAL
El 14 de febrero de 1936 se instala en la sede del Ateneo de Caracas la Junta Patriótica Femenina, y el 15 de febrero se instala el Cuartel General de la Guardia Cívica Venezolana, que funcionó desde ese día hasta el 17 de febrero de ese mismo año.
En el Ateneo se celebraron las Conferencias Venezolanistas, El país vivía agitados momentos políticos. Había muerto Juan Vicente Gómez y en la clandestinidad se trabajaba por la libertad. En el Ateneo se reunían los “reformadores del sistema” que luchaban contra el régimen dictatorial.

ANDRÉS ELOY BLANCO Y EL ATENEO
Andrés Eloy Blanco fue protagonista de muchos de los recitales y actos que se celebraron en el Ateneo, entre ellos el Homenaje a las Mujeres de América en 1934 y el Acto en conmemoración a Víctor Hugo en 1935. El poeta fue un valioso colaborador del Ateneo desde sus inicios.

RECEPCIÓN DE RÓMULO GALLEGOS
El 24 de marzo de 1936, el Ateneo celebra un Acto literario y musical en honor de Rómulo Gallegos a su regreso del exilio al finalizar la etapa gomecista. Concurrieron distinguidos escritores, como Lucila Palacios, Julián Padrón, y J. M. Ferrer, Antonio Arráiz y Clara Vivas Briceño. En la actuación musical interpretaron Pedro Antonio Ríos Reina y Pedro Sotillo.

LA CREACIÓN DEL SALÓN ANUAL DE ARTES PLÁSTICAS
El Ateneo creó la Exposición Anual de Artes Plásticas, en la cual participaron artistas de todo el país. Ello trajo como consecuencia un gradual surgimiento de la pintura y la escultura en Venezuela. Destacan las exposiciones de Federico Brandt (1931) y Armando Reverón (1934)

HOMENAJE A VICENTE GERBASI
El 10 de octubre de 1936 el Ateneo realizó un acto musical en homenaje al poeta Vicente Gerbasi. Hablaron los escritores Julián Padrón, Presidente de la Asociación Venezolana de Escritores, Pascual Venegas Filardo, Luis Fernando Álvarez y el propio Vicente Gerbasi. En esa oportunidad leyeron poemas Antonio Arráiz, Miguel Queremel y Pedro Sotillo.

Concluye esta primera entrega de las Crónicas de María Luisa Escobar con unas palabras de la escritora Lucila Palacios:
“Las hondas preocupaciones culturales de María Luisa se realizaban a través del Ateneo, donde se daba cabida a todo aquél que mostraba algún interés por Venezuela, de manera que tenía el concepto de que “en la unión está la fuerza”. En el Ateneo imperaba la democracia, sistema elegido por los que aman la justicia y la libertad (…) El Estado Carabobo puede enorgullecerse de haber dado una de las figuras más extraordinarias en el proceso de culturización de Venezuela.” (Collage Cultural de El Espectador, 11-10-92)

Continuará…

Datos compilados por su nieta Carmen Cristina Wolf

Uncategorized, Poesía de SiempreSeptember 3, 2008 4:48 pm

                                                                 
Carlos Rodríguez Ferrara: La lucidez de la eternidad como destino estético
María Cristina Solaeche Galera

 

 “En la tristeza húmeda
   el viento dijo:
   -Yo soy todo de estrellas derretidas,
    sangre del infinito.”
                Federico García Lorca

 

Carlos Rodríguez Ferrara, desde su llegada  al mundo el 24 de abril de 1962, en la Ciudad de los Caballeros, Mérida, Venezuela, hasta su lamentable muerte, la madrugada primaveral del 17 de marzo de 1983, en la misma población, nos deja una vida efímera y una voz poética, con apenas veinte años de recorrer su travesía. Vivió intensamente, sus viajes por Europa, Cuba, Colombia y su país natal  Venezuela, la música clásica, la ópera y la literatura, y, estaba a punto de graduarse en la Universidad de los Andes, en Lenguas y Literatura Clásica.

 

“Más allá de los espectros” (premio Primera Bienal de Poesía “Francisco Lazo Martí” del Ateneo de Calabozo; junio de 1983), es su primer y único poemario, dueño ya de su propia personalidad, desdeñando el desborde, sin regodeos,  donde cada palabra es escama de un caparazón que gravita en derredor del poema, capaz de sostenerlo sólo mientras transa consigo mismo, con la insoportabilidad de la conciencia y la instantaneidad del fugaz relámpago de la existencia, dejando su consternación en cada verso.

 

“Arde, de nuevo, su lámpara. Brilla, todavía el aire. Más allá de los espectros es árbol de primera floración, agotado por la redondez de sus frutos; es toque de agonía, voz en duermevela, elegía a sí mismo, rosa volcánica cortada al filo del crepúsculo”
(Carlos César Rodríguez, Calabozo, 28 de abril de 1984)

 

Su poesía es indefensa y por indefensa expuesta.
Escrita en verso libre, se trata de ochenta y cinco poemas, y desde los primeros versos, el poeta nos deja claro el tema central del poemario:

 

Quiero regresar al silencio perfecto
en el que se unen los vacíos y los sonidos
donde el viento es sordo,1

 

Urdimbre del poema, la muerte voluntaria, aparece como orbe, como esfera, donde el yo poético pone márgenes breves a su vida, se adentra y diluye sobre la que lo acecha; sintiendo el hostigo de sus pasos, decide expresar la quimera y darle sostén a su existencia, sabedor, de que la intensidad de su desasosiego es su impulso tenaz como razón de ser. No intenta esquivar el sentido del final, sino entender desde el verso, el mutismo, el vacío y la ausencia en la muerte. El tiempo de la muerte es también el tiempo del verso. El ser que se refugia en estos poemas es el que escucha la voz del silencio.
Escritos en primera persona la casi totalidad de sus poemas, nos presagia este poemario una migración por su mundo íntimo asaltado por la tribulación.
A nivel semántico destacan su simbolismo, las imágenes y la tonalidad melancólica,  y por sobre todo, su propia voz.

 

Es una poesía que, si fuese árbol, el poeta, sería un sauce:
Había un sauce triste
que pensaba cosas terribles.
Cosas como bañarse en un río
o comer flores rojas
de una trinitaria 2

 

Si fuese sonido, el silencio que palpita contra los chirridos del mundo:
El silencio
retumba en los oídos                                       
anhelantes
de colores ingenuos.

 

Nos iremos
a lugares remotos,
quizás entre
el río y las piedras,
para poder comprenderlo 3

 

Su poesía, es la paradoja del reparto entre la vida  y la muerte que se amarran e inmovilizan en un único instante, en la eterna lucha entre Biós y Thanatos, y, como un Ulises, el poeta,  se ata a sus  poemas intentando resistir el canto de las sirenas que lo convocan a morir.

 

Bajo su cálido verbo la sensibilidad insistente en su sorpresivo decir:
Ayer
vi un camino
descendente.
Se oscurecía,
goteaba
hojas

 

Todo en él
temblaba
incluso hablaba
lenguas muertas.4

 

Intensa convocatoria, texto que despierta desazón, afección y terneza en cada una de sus huellas, indelebles de una gran sensibilidad estético-literaria. Angustiosa metáfora existencial en la que nos queda, metamorfosearnos en sus tristezas y escucharlo:
Soy,
desnudo
por primera vez ,
quien presiente
lo absurdo:
ese desapego
al horizonte de los ojos 5

 

Argumenta Emile Cioran, que, entre poesía y esperanza la incompatibilidad es completa, conduciendo al poeta a no entender por entender demasiado, y los versos de Carlos Rodríguez Ferrara, plasman eso, la imposibilidad de vivir una existencia incompatible con su sensibilidad. El poeta, intenta aferrarse desesperadamente al vértigo y a la oquedad de esa sordina que crepita en la muerte con su voz fragmentada que se posesiona del poema, y expandirse, donde no haya límites espacio-temporales, en la levedad del tiempo grávido y enigmático. Aventurado a las más inclementes contradicciones, en la tesitura de un espíritu dispuesto a claudicar ante la vivencia de la muerte, en un aprender a ir perdiendo, cediendo, en dar un salto al vacío con sus únicas alas, los poemas, expulsarse a un territorio minado de incógnitas, asediado de fatalidad, al encuentro, no de certezas, ilusiones, esperanzas, lo contrario, al encuentro de un mundo opaco, con su asombro solitario, desgarrando su orfandad frente al albur del universo.
Su poesía extraña a fastos pseudometafóricos, a ripios léxicos, en un “hablar silencioso”, austero, que no da cabida a la hipérbole,  irrumpiendo el ritmo de la frase con encabalgamientos suaves, los que apenas se apoderan de la unidad de la expresión que continuará en el próximo verso.  Abrevia, como dejando constancia, de que en cualquier instante  puede romperse el hilo de la vida, a un ritmo que nos deja entrever como el hado le otorga inciertos sentidos a la existencia. Mesura en la disposición visual, con las líneas y espacios blancos bien diferenciados, con mayúsculas, minúsculas y signos de puntuación. Poemas con un protagonista, el poeta en camino a su inexorable destrucción.

 

Hacia atrás, peregrina en la infancia la mirada del niño:
Mi infancia huele a jazmines
En  patios blanquecinos
y  “Leticias” en los pasos
de  flores aplastadas
…..
Libros empolvados en esquinas
Como “sostenidos” de los pianos 6

 

Un profundo lirismo embebido en resonancias íntimas. Una confesionalidad indefensa en la agudeza de sus percepciones e intuiciones, con la posibilidad de escuchar genuinamente su voz interior, su inspiración, sin dejar de afirmar a que tiempo pertenece su alma, el murmullo de lo propio, su phatos, la culpa del vivir y los culpables.
Presentes siempre la ausencia de la vida en la muerte y la traza continua y antitética de la muerte en la vida. Sin lamentos, sin quejidos, sin imprecaciones, sin histrionismo alguno, los versos se convierten en eslabones de esa cadena interior que crudamente espirala su ser; no hay rebeldía, el yo poético, ser sintiente, es espacio que alberga tormentos:
Más allá
de los espectros
se sienten
cosas:
pesadez en el alma
tristeza
por lo hermoso.

 

Las cosas no son.7

 

El hálito de su voz en el poema, nos da su íntima imagen, prescindiendo de todo giro que no se inicie y concluya en sí mismo, en una agitación  latente e inconteniblemente personal.
Y en los abismos de la duda y la culpa ¿Habrá que renunciar a la expectativa de lo absoluto? ¿Es permitida esta renuncia sin caer en el absurdo? ¿Es posible una sublimación no compulsiva? La apuesta del poema es darle la palabra a cada uno de los fragmentos de la subjetividad, a cada una de las voces que la constituyen, y en este poemario, el mar junto a la duda y la culpa, es una de las principales figuraciones de aquellos sus recuerdos agobiantes tras la puerta:
El mar no es misterioso
…..
Como un espejo
refleja lo que él quiere
que veamos,
y si nos acercamos
¡nos perdemos para siempre!
condenados y errantes.
El mar no tiene Virgilio 8.

 

Ojalá dejes el recuerdo
de tus puertas
y cantes juegos en los patios
sin náusea en la garganta.9

 

Un mar que acecha, aguarda y surge al abrir la puerta:

 

Algunas veces –es cuando temblamos-
se contentan al abrirnos
la Puerta infantil
llena de mar, sin soles de colores.10

 

El mar no llegó sólo, hay un fuerte sabor salobre e incrustaciones de infelicidad, tribulación, desdicha, que emergen en las conversaciones con su yo,  la duda y la culpa, que lo acompañan como heridas de un sueño alucinado.

 

Hay algo de desmesurado e inhumano en la culpa, y es, la duda:
No hay nada más tremendo
que la duda
alguien abre la puerta
para decirnos que ya no somos;11

 

Inminencias presentidas con aprensión, temor y hastío. Es la infelicidad que amenaza desde un horizonte muy cercano, una fuerza impersonal que se anuncia, y ese anuncio, es ya vestigios de una certeza  para el poeta.
Su voz poética testimonia la oscilación de la subjetividad entre el miedo y el desaliento; esta incertidumbre sin embargo, intenta alcanzar la tierra firme de alguna certeza; si se pudieran acoger la culpa y la duda, acaso sería posible conquistar “cierta transparencia digna” en vez del ocultamiento culposo. Pero, el desaliento reclama como una posibilidad más inmediata, como un modo de leer el propio ánimo que implica no sublevarse, no rebelarse, y la posibilidad de la lectura se ve cuestionada y difícil. Es, el origen en la historia de su verbo emotivo, en la frágil  experiencia frente al mundo como un desierto, un medio hostil, recorrido por seres que se siguen unos a otros, pernoctando en endebles y provisionales moradas del  pneuma,  y, sin una alternativa distinta, el poeta sigue a esa caravana errante;  lo hace, abrumado, gravitando con sus cavilaciones, vigilias y fantasías, con su desamparo  frente al infinito.
Esa luz
es la muerte
que nos busca.
Viene,
traspasa cristales
y
se queda
al lado nuestro.12

 

Tras los pasos
dejo –cayendo,
bailando-
mortalmente
las hojas
y en esa ausencia
de colores
pega en el alma
tanto que duele.7

 

En los poemas “Italia”, “Venecia” y “Siena”; agobiado por testimonios  antiguos de la historia del hombre, las tonalidades oscuras, las plazas desiertas, la muerte en los olores sepultados, los salones reteniendo los pasos de antiguas danzas, las terrazas y su hojarasca, los pasillos y sus sombras pasadas, una vez más se quebranta el alma del poeta:
Tantas las agujas, las estatuas de Milán.
Tanto mármol de paredes
que se hundían.
Y un Leonardo en la Casa de las Voces.
Un cristo muerto de verdad
en un Brera escondido
con un cerdo de Florencia 13

 

Puedo volver a odiar
los salones y las luces
en silencio.
Como hicieron en Venecia
Terrazas de leones
cogidos de las alas,
…..
Manchan las piedras de los suelos;
de los puentes;
los pies sucios de grises y tocino
como recuerdos de los fuegos embrujados
en las plazas de los duques 14

 

 

Le regala
una plaza de campo,
desierta,
para perderse
entre sus ladrillos.

 

¿Qué hacer con
Tanta plaza?

 

 

Decide convertirse
en perro de bronce
para al menos sentir
algo fresco
en la garganta.15

 

            De repente, una escena  goyesca, escrita con una maestría extraña, con olores y colores,  fuertes, acres, nauseabundos:
Brazos hundidos en verduras
y fermentos.
Respiran todavía los tomates
y pescados apestosos
a vulgo de grama,
a espaldas cargadas
con tierras florecidas.
…..
Cada esquina con los ojos
angustiados de los campos,
-sudados a sucio-
…..

 

Calla,
para oír sus cantos
llenar los aires de cansancio.16

 

Ningún credo, ni culto o dogma, radicaliza o acalla al poeta, y pulsa sus audaces  bordones graves:

 

Los ángeles están desnudos
Algunos dicen haberlos visto
en minas de cobre
chupando miel de las paredes:.
…..
Lirios temblantes,
delirantes en torres videntes.
Los consume el olor
a Cristos caídos;
…..
Llegué a pensar que eran inmortales,
musicales como días de fiesta,17

 

La unidad que forma el poema es el verso, y en este poemario, sus linderos asoman sin invadir el blanco de la página, enmarcado en una realidad, la suya, el verso se fracciona, es la desilusión del poeta que imagina  y razona, es aceptación estoica de su realidad, es indefensión frente  al dejar de ser, que  se apodera  del texto,  donde cada frase acoge con su vívida síntesis.
Una sucesión de personajes reales, míticos o soñados,   protagonizan los últimos poemas: Madame Butterfly, Suor Angélica, Penélope, Ariadna, Apolo y Dafne, Minos y el Minotauro; todos ellos enriqueciendo su código literario.
Suor Angélica, poema inspirado en la ópera de Giacomo Puccini sobre un libreto de Giovacchino Forzano. La música de acentuada delicadeza y  fina inspiración melódica; su acción se desarrolla en un convento italiano a fines del siglo XVII. Suor Angélica vive un exilio angustioso por órdenes de su familia, que desaprobó su relación extramatrimonial y trajo como consecuencia un hijo. Ella añora al hijo desconocido y aborrece a los causantes de su reclusión y el poeta, sabe ceñir la desesperación de la mujer por el hijo ausente, en un breve poema de solamente nueve versos:
Suor Angélica

 

Recoge hierbas mortales
 y canta
Desea ver su hijo,
reconocer su rostro
entre fantasmas.

 

(Hay quien dijo
haberla visto
caminar
acompañada).18

 

 

El mito de Apolo y Dafne nutrirá alusiones al amor:
Sentada
come flores
amarillas
sin presentir
su semejanza
con la hoja
…..
Después corre,
acosada
por el poseído
de terribles niños,
y bajo el puente
queda ella
-amada-
Deshojándose.19

 

El Minotauro y su laberinto, este mito, el poeta lo  ilustrará con expresivo ingenio en una visión que amalgama las miradas de Jorge Luis Borges en “La casa de Asterión”: “corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado (…) Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme (…) La casa es del tamaño del mundo (…) ¿Cómo será mi redentor?”, Asterión se atemoriza del mundo exterior, un mundo aparente que le produce un profundo sentimiento de orfandad; pero, a su vez,  le agobia la soledad, la exclusión de su casa. Y,  la obra  de Julio Cortázar en “Los Reyes”: un laberinto “poblado de desoladas agonías”, con un rey Minos que se pregunta “¿Llevamos el Minotauro en el corazón, en el recinto negro de la voluntad?”
Escaleras, ventanas…
¿Bicorne? ¿Cuadrúpedo?
De noche contemplas el baño láctico real
entre muros duros y obscuros, entre recuerdos de ofrendas
que aún yacen a tus pies.
Se proyecta la cara de la noche
a través del techo abierto.
La angustia palpita en los insomnios,
…..
¿De qué sirven estas columnas sino para
 estrellar encéfalos?
Las escaleras infinitas, descendentes,
te alejan siempre más.
Entre delirios seguirás jugando en tu bella casa redonda.20

 

El hombre, tan joven, cuya voluntad ardorosa e  impaciente lanza retos a los entresijos del sobrevivir; y, el poeta, tan joven, de facultades sobreagudizadas, cuya mirada se hunde con zozobra en figuras negras, en esmeraldas, en los espectros, el mar, las flores, las piedras, las hojas,… objetos que se expanden espiritualmente y son él a medida que los mira y con voz poética les habla, y por su saber, por su melancolía, participan mucho de la naturaleza de sí mismo .
Recogido en sus poesías, el sentir de su existencia, al que el temperamento del autor se sincera totalmente expuesto en su sensibilidad, él, que vive más delicadamente acaso que muchos otros ese agotamiento de tanta conciencia de la muerte. Es Carlos Rodríguez Ferrara, un ser creado para respirar en un desasosiego elevado por sobre la crueldad del mundo, en un esfuerzo espiritual perpetuo para huir de todo aquello que impreca.
Ese es el lugar y la posición de este poeta que sabe, como todo es incierto, confuso  y velado en la eternidad.
Evolucionamos
y
dejamos atrás
todo,
incluso la piedad
necesaria.

 

Dejamos ideas,
formas,
para mezclarlas
una y otra vez
y así poder
oír gotas
pesadas;
después, de la existencia. 21
 

 

Referencias bibliográficas: Extractos de poemas del poemario “Más allá de los espectros” de Carlos Rodríguez Ferrara. Segunda Edición, Centro Editorial Litorama C.A. Mérida, Venezuela, 2003: 1 “Quiero regresar al silencio: 2. “Había un sauce triste”; 3. “El silencio”;4.  “Ayer vi un camino”; 5.  “Soy”; 6.  “Infancia”; 7 “Más allá de los espectros”; 8 “El mar no es misterioso”; 9 “Regreso”;10.  “Misere nobis”; 11. “No hay nada más tremendo”; 12. “Esa luz”; 13“Italia”; 14. “Venecia”;15.  “Siena”; 16. “Mercado”; 17.  “Los ángeles están desnudos”; 18. “Suor Angélica”; 19. “Apolo y Dafne”; 20.  “Minotauro”; “Evolucionamos”.
  • Nota: En el año 1988, se  otorgó el  I Premio Mucuglifo de Literatura “Carlos  Rodríguez Ferrara”, en su mención poesía, en homenaje a su memoria.

La Autora: Profesora Titular a dedicación exclusiva .en la Universidad del Zulia.  Miembro de la Sociedad de Escritores del Estado Zulia, de La Casa de la Poesía y de la Peña Literaria César David Rincón. Publicaciones Literarias: Un ceratias de Barro y Fuego ARTESA (1992);  Omar Khayyam: las Matemáticas, la Nada, el Vino y la Amada (2002); Amor… asoma Antología Verano Encantado. Centro Estudios Poéticos, Madrid (2002)  Colaboradora de la Revista SENSIBLES DEL SUR. Argentina. (2003);“Poemas” Revista Paradoja, West Virginia (2005); Poemario Un amor de Miel y Ajenjo EDILUZ (2003); Poemas Asperos y Oscuros Astro Data (2005).