Poesía de SiempreOctober 25, 2008 5:33 pm

Por Carmen Cristina Wolf

 

  Con el sello de Grijalbo, Ramdom House Mondadori nos ofrece Memoria de mis días con Ruiz Pineda y Betancourt, el Che y Fidel, de la poeta venezolana Lucila Velásquez. Una obra de más de quinientas páginas que se inician con una explicación necesaria para entender y abarcar la Poética de esta mujer fraguada entre la escritura y la batalla por las banderas de la Libertad. Leamos en estas líneas la esencia de sus días:

“Se puede creer que mi poesía es la respuesta a una pregunta del corazón: ¿Qué soy como conciencia? “ (…). El contacto con la poesía de Lucila Velásquez ha sido para mí bosque inagotable de metáforas del Ser que florece  en la condición humana y en las cosas. “Creo en la sinceridad del acto poético”, decir coherente con el verbo, la voluntad y las acciones de su existencia. Habla Lucila de las posibles influencias recibidas en su escritura, y confiesa su definitiva afición por el endecasílabo de Garcilazo y de Góngora, “los dos poetas que con más admirada dedicación he leído y estudiado.”

Afirma, en cuanto a su forma de versificación,  que la suya se desenvuelve con igual libertad creadora en el uso del endecasílabo y del octosílabo, métrica tradicional que cultiva con la misma preferencia que el verso libre, donde ha encontrado avenida amplia para “la experiencia del poema moderno”. Revela que no tiene “ismos” poéticos y detesta los preconceptos en poesía.

Su escritura podría “dividirse” en tres grandes etapas: La primera abarca los primeros cinco libros: Color de tu recuerdo, 1949; Amada tierra, 1951; Los cantos vivos, 1955; Poesía resiste, 1955; y En un pequeño cielo, 1960. En un segundo período publica Tarde o temprano, 1964; Indagación del día, 1969; y Acantilada en el tiempo, 1982. Ellos cierran un ciclo coherente y constituyen una de las obras más sólidas y reconocidas en la poesía hispanoamericana.

El año 1989 marca una tercera etapa en la obra de Lucila, con El Árbol de Chernobyl, que implica abordar cambios radicales en su pensamiento poético, a partir de la incorporación del cosmos en la cotidianidad de lo humano. Se suceden las ediciones de Algo que transparece, 1991; La Rosa Cuántica, 1992; El Tiempo irreversible, 1995; La Singularidad Endecasílaba, 1995; La Próxima Textura, 1997; y  Se Hace la Luz; 2004.

 

Regresemos de nuevo a las Memorias, imprescindibles para adentrarse en los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. Herida a veces por  avatares y desencuentros, pero jamás abatida en las luchas libertarias ante la persecución política de que fueron objeto ella, sus familiares y amigos, por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Lucila relata sus experiencias en la clandestinidad, su amistad con Ruiz Pineda, Alberto Carnevali, Antonio Pinto Salinas Rómulo Betancourt, Jorge Dáger, José Angel Ciliberto y Benito Raúl Losada, entre otros. Relata cómo conoce a personajes de otros países y de otras luchas, como Ernesto Che Guevara y Fidel Castro; el exilio en Ciudad de México, donde vivió en medio de penurias y angustias lejos de su familia, desde 1954 a 1958. Hace recuento de sus trabajos como Periodista, de los Premios obtenidos y de los cargos diplomáticos que ejerció. Cuenta su participación en la creación de la Galería de Arte Nacional y en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos.

 

Este libro es  testimonial y  referencia histórica trascendente para comprender nuestra realidad social y política de entonces y de ahora. Escribe Juan Carlos Zapata: (…)  Ayer era el feudo de los Pérez Jiménez y sus esbirros. Hoy, el feudo de los Chávez y sus acólitos, civiles y militares, demagogos y fascistas. Y eso es precisamente lo que Lucila Velásquez reclama en esfuerzo de hora final a quien fuera su amigo (…) Porque el reproche de Lucila a Castro tiene origen y razón en el apoyo incondicional que el dictador de Cuba le ha prestado al nuevo dictador de Venezuela.”

 

Qué valioso viene siendo este libro para adentrarse en las formas poéticas clásicas, modernas y post-vanguardistas. Y entender toda una Poética de la cienciapoesía,  más bien diríase cosmopoesía que estrena Lucila Velásquez para las futuras generaciones.

 

Se me permitirá transcribir al cierre de esta nota, unos versos que traslucen el oficio de una pluma consagrada a tiempo total a la escritura de lo indecible. Podrá observarse  en este soneto la ruptura con las formas estrictas del uso de las mayúsculas, así como el despojo de signos de puntuación, mas se conserva la perfección del endecasílabo y de los catorce versos divididos en dos cuartetas y dos tercetos, atendiendo a las formas del soneto:

“si el cosmos es el eco que perdura

del cruce del misterio y la palabra

si es el estado de la encarnadura

del milagro de tierra que se labra

 

si es la noción de la belleza pura

que junta lo infinito y la palabra

y tanta realidad lo transfigura

a volver otra vez si descalabra

 

también es una estrella en el deseo

de espacio y tiempo a eternidad que asola

cielo y tierra en la fuga que rastreo

 

cada vez que me escucho y soy yo sola

y tengo resonancia en el orfeo

que llevo en mi ceguera de amapola”

 

                        (Poema 12 de La Singularidad Endecasílaba)

 

Lucila,  rosa tiempoespacial de breve tallo, girasol en la búsqueda del sueño, continúa entre nosotros tu peregrinar por la redoma azul, te amamos  en tu precisa y luminaria palabra en fuga siempre: “Adónde huye mi palabra (…) / Hombre / bello cuerpo a mi lado / cambiándose el alma todos los días / urgido de llegar primero / al paraíso perdido en mi ser” (…)

Caracas, 25 de octubre de 2008

 

Poesía de Siempre, Círculo de Escritores de VenezuelaOctober 22, 2008 1:27 pm

Memoria de mis días con Ruiz Pineda y Betancourt,
El Ché y Fidel

Por Carmen Cristina Wolf
Con el sello de Grijalbo, la poeta venezolana Lucila Velásquez publica Memoria de mis días, una crónica y un documento político imprescindible,  donde hace un recuento de sus ideas y vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. De allí nace su relación de amistad con los hermanos Castro. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericamos Rómulo Gallegos. Esta mujer profundamente vital, inteligente, siempre elegante con sus sombreros europeos, es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales. El Nacional celebra en su Sede de los Ruices, el jueves 23 de octubre a las 7 de la noche, la presentación de estas Memorias de una mujer llena de lucidez y coraje.
"Estas memorias fueron como una tela de Ariadna, tejer y destejer", explica Lucila Velásquez a la periodista de El Nacional Michelle Roche Rodríguez. Algunos de sus libros publicados: Poesía resiste, Cuadernos Americanos  (UNAM) México 1955;
La Singularidad endecasílaba, Cuadernos Americanos 1995; Tarde o Temprano, Colección Punta Europa Madrid 1954; El Árbol de Chernobil (Der Baum von Tschernobyl), Colección Lírica “Fischer Verlag” Alemania 1991; Algo que transparece (Etwas, das
Durchsheint) 1994; Selección Antológica, Rassegna Interzazionale “Intermundia”, Roma 1993; Selección Antológica Colección Cienciapoesía, Instituto Internacional Ometeca, Rutgen University, New Jersey 1996.
Algunos de sus Poemarios publicados en Venezuela: Indagación del Día 1969; Acantilada en el tiempo 1982; La rosa cuántica 1992; El tiempo irreversible 1995; La próxima textura 1997; Se hace la luz 1999, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela.

De El Árbol de Chernobyl, Crónica de aquella ucrania primavera:

"del Mar Mediterráneo este derrubio
ese viento mistral
esta altísima piedra
del oleaje de los Pirineos
debajo de la pluma radiactiva
donde apoyó su abismo
el ala invicta de la paloma de Picasso
a la caída del Icaro
propagada de aleros de Guernica
y paisajes de Horta de Ebro
con cráneos y guitarras
de la mujer que llora
naturaleza muertas
del Arbol de Chernobyl"

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Notas sobre librosOctober 21, 2008 12:47 pm

 

El poemario Enigmas calcinados de Helena sassone (Cármina Editores, 2006), ha sido traducido y reeditado en Francia bajo el título de Les trésors inventés du Neant. A continuación se transcribe el Prólogo escrito por Carmen Cristina Wolf, editora de Cármina: 

 "La poésie d’Helena Sassone assume la fragilité humainne avec de la résolution et de la profondeur. C’est le dixième livre de poèmes de l’auteur, qui est à la recherche de l’énigme de la solitude, interrompu par "Paradis légers". Elle affronte le désamour et l’oubli sans ressentiments, "rappelant les ombres de la colère/pardonnant".

 

Ces vers de même que toute son oeuvre, montrent un domaine juste du langage et la force exquise des images. Sassone transite par les sentiers de la philosophie et de la mystique, en un franc interrogatoire sur les choses et sur l’âme. Elle compatit pour l’humanité souffrante, pour les faibles et les opprimés. Mais sa réflexion n’est pas craintive, parce-qu’elle est disposée à faire face au risque du vivre et du mourir sans regrets inutiles:

 

"Je ne veux pas avoir affaire à l’action infinie/j’essaierai de sortir la nuit et de me joindre à son corps/et après mourir définitivement…"

 

Merci à l’auteur pour cette valable contribution à la poésie latino-américainne.

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   La escritora española residenciada en Venezuela Helena Sassone

 

 

 

Notas sobre libros 1:50 am

Por Carmen Cristina Wolf
Libros en la mesa

 

En nombre del Círculo de Escritores de Venezuela enviamos desde esta sección una calurosa felicitación a Inés Muñoz Aguirre y a PublicARTE, por haber arribado al sexto número, cada vez con mayor calidad literaria y artística. 

 

I Poesía
Polo Sur, de María Teresa Ogliastri, .” Ediciones Clío y Afrodita, Caracas 2008. Prefacio de Alexis Romero. Licenciada en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela, autora de los libros Cola de Plata (Dirección de Cultura U.C:V: 1994); Nosotros los Inmortales (Horizonte 21 Editores 1997); Brotes de Alfalfa (El Pez Soluble 2007). En la solapa se lee:“ Su poesía es una indagación silenciosa en lo mítico, ancestral y conmovedor. ” A continuación, un poema de Polo Sur:
“El poema es la flecha que tamiza el miedo / represado en el falso pudor del espejo // el poema perfecto nace en el aire /  de ser posible debajo de un nido / circula en la sangre con fuerza de un tsunami // la mano se extiende y tensa el arco / la cuerda guarda la distancia // coloca la flecha con la frialdad / de un arquero entrenado para morir // la palabra penetra la corteza / la delgada filigrana del vuelo // la mano recoge el poema / lo coloca sobre una mesa de frutas / disecándolo como si fuese un animal extinto // el poema es la flecha que tamiza el miedo” (Dedicado a Rafael Cadenas).

 

Tomo secreto, del poeta español Emilio Porta, Fugger Libros Sial Ediciones, Madrid 2008. Emilio Porta es Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense. Actualmente es Vicepresidente de la Asociación de Escritores y Artistas españoles. Crítico de cine y teatro, ha publicado varios libros de poesía y narrativa. El autor escribe al comienzo del libro: …”Tomo secreto parte de una poética que combina, trata de combinar, ética y estética, que, para mí, van profundamente unidas. Decía Antonio Machado que detrás de todo buen poeta debía haber una metafísica.” Comienza la obra con un epígrafe de Horacio Oliveira que reza: “Golpeo la puerta de la realidad / y espero que no se abra nunca”. He aquí un poema de Emilio Porta:
“No te quedes en medio / de un vuelo, / no te quedes partida en medio / de un vuelo, / no dejes que te venzan / las alas, por el peso, / no dejes que te dejen / en el aire / parada”. Libro que además de la calidad de la escritura es de una extraordinaria profundidad.

 

Memoria del Caballero de la Isla de la venezolana María Ysabel Novillo. Ediciones bid & co, Caracas 2008. La autora realizó estudios de sociología, letras clásicas y música. Tiene dos poemarios publicados: Metálica virtud (1992) y Poemas peregrinos (2006). Integrante del Círculo de Escritores de Venezuela. Durante siete años ha dictado el Taller de Poesía en la Universidad de Los Andes. Prestó servicios en varias ONGs europeas de protección de los derechos de las mujeres y la integración a través de las artes y de adopción internacional. De seguidas, un poema de María Isabel Novillo:

 

“Un jinete impecable / no precisa de riendas / como un caballo de nobleza / -esos, a los que Atenea / apoya la mano sobre la frente- / no precisa de fusta. // Entrenados ambos, / para el equilibrio, / conocen la certeza / de los Reinos del Medio.” Es uno de los poemarios más impresionantes que pueden leerse en estos días. Escrito por una mujer de vasta cultura, que ahonda en la psicología y en el alma humana, su poesía emprende la búsqueda de la pureza y la ética en el vivir, avizora la memoria genética y la memoria del origen como si hubiese recorrido los senderos de la humanidad desde siglos. Un libro fascinante, imprescindible.

 

 

II Ensayo
El imaginario del conquistador español, de Enrique Viloria Vera, editado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietro de la Universidad Metropolitana. Caracas 2008. El autor es polígrafo, abogado, poeta, ensayista y crítico de arte, con un centenar de libros publicados como autor o coautor. Es investigador permanente del Centro de Estudios Ibéricos de Salamanca, obtuvo la Licenciatura en la Universidad Católica Andrés Bello y realizó un doctorado en París. Preside Ediciones Pavilo, es Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela y Director fundador del Círculo Metropolitano de Poesía. “Explorar la intrincada mentalidad del conquistador español es la tarea que se ha propuesto en esta ocasión el Profesor Enrique Vitoria Vera sobre la base de una serie de textos que partiendo de ambas orillas del Atlántico (…) han pretendido comprender, en el fondo, el carácter propio de España y, de manera particular, la forma de ser y entender la vida por parte de quienes, en el siglo XVI, llevaron a cabo la alucinante tarea de sorprender una realidad nueva, darle nombre y transformarla en el más vasto y rico de los apéndices que haya conocido el mundo ibérico (Fragmento del Prólogo de Edgardo Mondolfi). Es un libro que profundiza en las raíces de la fe católica, la propagación del  Islam, el espíritu caballeresco de aventuras, los mitos americanos, la invención de la Utopía y otros temas que ayudan a entender las motivaciones y evolución del descubrimiento de las tierras americanas.

 

III Novela
El desván de lo oculto, de Álvaro Pérez Capiello
Escribo para que la muerte no tenga
la última palabra.
Odysseo Elytis
Luego de cinco novelas y numerosos ensayos publicados, el escritor Álvaro Pérez Capiello ofrece a los lectores El desván de lo oculto, que plantea a través de  extraños acontecimientos el eterno enigma del destino. Álvaro Pérez Capiello es venezolano, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello con postgrado en Barcelona, España. Sus novelas son: Guardatinajas, Sombras bajo el Sol, Laberinto de Ilusiones y El Bar de Luso, que recibió la Mención de Honor del Premio de Novela Enrique Bernardo Núñez. Su obra aparece en numerosas antologías locales y foráneas. Su último libro de cuentos, Entre la verdad y el engaño, fue editado en el 2007. Es columnista de varios diarios y revistas en Venezuela y el exterior.
 A continuación transcribo  un párrafo de Perez Capiello:
“Reinventarse implica reconocerse, extraer señales de ese caos aparente del quehacer cotidiano, contemplar sin prejuicios el entorno como un niño que se asombra ante la poesía de las formas sin juzgarlas.” Se descubre en su escritura  la influencia de las interminables lecturas e investigaciones acerca del pasado, para descubrir en él claves de la causalidad presente y emprender caminos de cambio. Pérez Capiello señala en un libro anterior, Entre la verdad y el engaño:  “Durante el medioevo, cuando el valor supremo, el centro de las artes y de la cultura era Dios mismo, alzaron vuelo las catedrales, los retablos, la más pura expresión de una sociedad que elevaba sus ojos al cielo. Posteriormente el hombre se convierte en el principio y fin de la obra creadora y ocurre así un Renacimiento, un deseo de descubrir los misterios e imponderables del mundo…. la alternativa es apelar a la vida como un don precioso capaz de estallar y reconstruirse eternamente. (…) Aceptar nuestra herencia divina para así poder crear, indagar y ser libres. (…) Somos aquello que hemos sido y también aquello que seremos (…) En definitiva, sólo quienes creen en la muerte pueden desaparecer.” Entrar en El Desván de lo Oculto amerita llevar en el pecho una cruz de San Andrés, para cuando crucemos  el portal de lo desconocido.

 

La huella del bisonte, novela del narrador venezolano Héctor Torres
Caracas, 1968. Narrador. Editor de Ficción Breve Venezolana. Ha publicado los libros de cuentos Trazos de asombro y olvido (cuentos, 1996), Episodios suprimidos del Manuscrito G (cuentos, 1998), Del espejo ciego (cuentos, 1999), El amor en tres platos (Equinoccio, 2007). En 1998 obtuvo el Primer Premio del Concurso Pedro R. Busnego, en la mención narrativa y el Primer Premio del Concurso Ciudad de la Juventud en la misma mención. Obtuvo mención especial en las ediciones 2001 y 2003 del Concurso de Cuentos de Sacven, y en la primera edición del Concurso de la Policlínica Metropolitana.  Organiza, junto a Ana Teresa Torres, la Semana de la Nueva Narrativa Urbana. Mantiene, en el programa de radio de Edmundo Bracho, el segmento Ficción Breve Radio, todos los jueves a las 6:20 pm en la emisora Ateneo 100.7 FM (Caracas).
Aparece en Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (1997), Muestra de minificcón aragüeña (2001) y en el colectivo Cartas en la batalla (Alfadil, 2004), así como en el libro antológico Siete, de la Editorial Badosa, de España.
La obra La huella del bisonte ha sido analizada por el Grupo Literario Visión, y ha recibido excelentes comentarios, sobre todo por la fuerza y coherencia de los personajes y debido al delicado uso del lenguaje. Un imprescindible.
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Crónicas, Círculo de Escritores de VenezuelaOctober 13, 2008 8:15 pm

El jueves 16 de octubre en la Sala Cabrujas de Cultura Chacao, se presentó el libro Ciudades y Escritores, del autor venezolano Enrique Viloria Vera. En dicho evento se confirió el Premio Internacional de Poesía Vicente Gerbasi al poeta, ensayista, traductor y antólogo Enrique Gracia Trinidad.

Se designó al Historiador Guillermo Morón, Presidente Honorario
del Círculo de Escritores de Venezuela. A su cargo estuvo la pronunciación del  Discurso de Orden y la presentación del libro. La  escritora Carmen Cristina Wolf dio la bienvenida al Escritor Enrique Gracia y le hizo entrega del Premio Vicente Gerbasi, acompañada de los integrantes de la Junta Directiva del Círculo. A continuación, dio lectura al texto de Presentación del libro Ciudades y Escritores:

"La  publicación de este libro constituye una inmensa satisfacción para el Círculo de Escritores de Venezuela y su Junta Directiva.  Ciudades y Escritores de Enrique Viloria Vera, se edita con motivo del nombramiento del Dr. Guillermo Morón como Presidente Honorario de esta Institución. El historiador Guillermo Morón es Miembro de la Academia de la Historia,  de la cual fue su Presidente durante largos años, ha   sido Miembro Activo del Círculo de Escritores de Venezuela desde su creación en 1990, un investigador de la historia cuya obra es indispensable para adentrarnos en el acontecer venezolano y en la comprensión del presente. A él corresponde el Prólogo de esta obra.

Por otra parte,  siento gran alegría en presentar  un libro de Enrique Viloria Vera,  un poeta y ensayista cuya escritura me complace, después de algunos años de haber compartido con él las aulas de la Universidad. Él es crítico literario y de artes visuales, polígrafo y doctor en Derecho, con más de ciento diez libros publicados como autor o coautor. Lo considero un ciudadano del Renacimiento, por su capacidad casi ilimitada de investigar y trabajar en diversas áreas del saber. Y es un hombre de bien, que ya es mucho decir en esta época en que se vuelve tan difícil encontrar alguno.

Ciudades y Escritores es una obra fascinante, que induce a recorrer las calles de Barcelona, Buenos Aires, México, Florencia, Madrid, Lisboa, París o Caracas. Son          múltiples ciudades, reales o imaginarias, celajes pictóricos y sociológicos de visiones distintas, que corresponden a diversos autores, y en sus páginas encontraremos la mirada lúcida y la escritura lírica, personalísima, vital de Enrique Viloria.

Esta edición no sería  posible sin el concurso del Dr. César Navarrete, Presidente de Del Sur Banco Universal. Expresamos nuestra profunda gratitud a este mecenas de la literatura y las artes en nuestro país. Un ser humano a quien profeso gran afecto y admiración por sus cualidades personales y gerenciales, y por su amplia cultura humanística y ciudadana.

Igualmente, agradecemos al novelista y ensayista Álvaro Pérez Capiello, Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela, por el Epílogo a la obra y al editor Sergio Pascual Casamayor (Basílides) director de Epsilon Libros por el amoroso cuidado en la impresión de estas páginas, y por su preciso y generoso texto para la contraportada" (Carmen Cristina Wolf, Prólogo).
 

El Acto finalizó con un Interludio del venezolano  Saúl Vera, titulado "Temas de Simón" en la Bandola Llanera.

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EntrevistasOctober 9, 2008 3:20 pm

Entrevista por Carmen Cristina Wolf
Iniciamos una conversación con esta mujer madrileña, vivaz, inteligente y de gran sentido del humos, residenciada desde muy joven en Caracas. Es una de las fundadoras del Círculo de Críticos de Teatro de Venezuela y de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro de Venezuela. Forma parte del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela. Tiene una extensa obra publicada, tanto en poesía como en teatro y novela, y ha colaborado durante muchos años con el diario Panorama de Maracaibo. Parte de su obra ha sido traducida al francés.

- Me gustaría que hablaras de tu segunda novela, No siempre el olvido
- Se trata de mi obra número 21. En narrativa primero fue un libro de cuentos, Entre cuatro paredes, del cual Benito Milla, entonces director de Monte Avila, tuvo que retirar los ejemplares enviados a España, vetados a causa de la censura franquista. Años después aparecería mi primera novela Toquemos Bach. Ésta se agotó rápidamente, y a pesar de que fue muy leída y comentada, nadie advirtió su estructura musical: claro que estas innovaciones suelen sorprender.
- ¿Y el resto de tu obra?
- Estuve muy enfrascada en la crítica literaria, en el ensayo. Para mí junto a la poesía era lo más esencial en el campo de las letras. Por el análisis crítico entraba en el mundo de los otros; por la poesía entregaba mi mundo a los demás. Ha sido mi manera de vivir. En poesía mi primer título fue Entre nubes, entre piedras, editado por Lírica Hispana en Caracas; el primero de mis ensayos,  también publicado por Monte Avila, fue Buho de papel.

- De los géneros que cultivas, la narrativa, el ensayo, el teatro, la poesía ¿cuál prefieres?
- Todos los géneros literarios me interesan, pues al representar diversas formas de expresión se relacional con los diferentes que han de buscar la forma del mensaje: el tema que suscita el género. Diríamos que el asunto determina la estructura. La vieja antinomia entre fondo y forma que Croce creyó resolver.
 
- Si nos circunscribimos al campo del relato, de la novela, Ortega y Gasset dio inicio en la España de su tiempo a una polémica acerca de esto en sus ideas sobre la novela; creo que alguna vez lo has referido.
- Sí, el filósofo sostenía, primero, que la novela era un género muy exigente: “Siempre ha sido muy difícil producir una buena novela … es un error representarse la novela  – y me refiero sobre todo a la moderna- como un orbe infinito del cual pueden extraerse siempre nuevas formas … Es prácticamente imposible hallar nuevos temas.” Segundo, “la falta de nuevos temas produce en el lector embotamiento de la facultad de impresionarse.” Tercero, “al padecer el escritor la penuria de temas posibles, necesita compensarla con la exquisita calidad de los demás ingredientes”.
Evidentemente, Ortega pensó que la decadencia de la novela podía salvarse por               
la forma. Yo estoy absolutamente convencida de que las técnicas del lenguaje , la        estructura formal, ha acudido en ayuda de su supervivencia. La sobrevaloración de los elementos formales es consecuencia del desarrollo del género narrativo: una dialéctica estructural que empieza por contar, imitar, sigue por interpretar el mundo, continúa por crearlo. De la epopeya, género épico-heroico que se refería a grandes hechos, a la novela documento, el realismo, la novela mimética, el naturalismo, la novela psicológica, se ha llegado a la novela formal, el noveau roman francés de Robbe-Grillet o a la novela Mobil de Butor.
Los estructuralistas por su lado, influyeron definitivamente con su crítica formalista en el cuerpo del relato. Gerard Genette expresó que si nos circunscribimos al campo de la creación literaria, definiremos sin discusión el relato como la representación de un sucedido o de una serie de acontecimientos, reales o fantásticos, por medio del lenguaje escrito. Combinar un conjunto de acciones en un mito, un cuento, una epopeya, una novela.

- En esa vastedad del relato, como narradora y como crítico, ¿qué destino crees asumen los diferentes modos del relato en la narrativa contemporánea?
- La epopeya como género épico heroico juega un papel preponderante en el estudio histórico de las diversas literatura. No leeríamos El cantar de Roldan, la más perfecta epopeya del ciclo carolingio, traducido al español por Benjamín Jarnés, o la famosa epopeya renacentista La Araucana, de Alonso de Ercilla, son joyas de la narrativa. Actualmente “lo heroico”  se asume de otro modo, basta recordar La Guerra y la paz de León Tolstoi, y contemporáneamente, el Don apacible de Mijail Scholojov. Sabemos que tanto la epopeya como la novela se caracterizan por su considerable extensión, no obstante, la epopeya propiamente dicha decayó por su infantilidad emotiva normativa.
En cuanto al mito para mí es algo muy serio: un valor cultural universal, cuya  denominación griega deslumbra. En Homero, mito quería decir discurso, palabra. Más adelante, mito es fábula o narración maravillosa. Se trata también de una ficción alegórica por medio de la cual se ofrece una enseñanza moral. Recordemos los fablieaux de la literatura francesa o la fábula milesia, cuento o novela inmoral, que actualemte conforman un seudo-género narrativo.
Mas sería incompleta mi respuesta si dejara de referirme a la novela-mito, muy estudiada por Albéres, quien ve en Joice “el último novelista de la Edad Media”, o como escribe Michel Butor, de la novela-mito, que no sería otra cosa que la expresión narrativa oponible a la novela popular.
No obstante, hay una vigencia en la clasificación no tan reciente, de Edwin Muir sobre la novela, que cataloga en tres tipos: la Dramatic Novel, la Novel of Charácter y la Chronicle Novel. Raro es la novela que no pertenece a uno de estros tres tipos.

- Dentro de este polifacetismo de la novela ¿dónde te situarías? ¿Qué ha sucedido en un silencio narrativo de aproximadamente veinte años?
- El perfeccionamiento del oficio en cuanto al género novela, la creación en otras áreas, como la crítica y el ejercicio de la autocrítica, que en aras de la exigencia a veces te paraliza. La poesía era mi afirmación; sin embargo, mis cuentos de Entre cuatro paredes conformaron un Ser que no quise repetir. El cuento es tema único, expuesto en tiempo breve. No me ha tentado sino como un aporte al sentido general de una novela.
- De tu exposición acerca de las diversas estructuras de la novela, y tu identificación con algunas de las ideas orteguianas, podría deducirse tu preferencia por la técnica, es decir la forma el lenguaje, perdiendo relieve el tema o asunto. Si esto es cierto, háblanos de la estructura de No siempre el olvido.
- Comenzaré por observar que, en principio, sin tema no hay forma –aunque puede no haber argumento en el sentido antiguo corriente- porque el tema o “fondo” determina la forma. Pero ésta es el arte del artista, el estilo del escritor, el modo como expone el novelista. A mí me tienta siempre prescindir de lo cronológico, usar el tiempo sin fechas del recuerdo como evocación significante. El tiempo sería la medida de los hechos en el instante de revivirlos, como las notas de una partitura musical que cobran vida al interpretarlas. No siempre el olvido está pensada como estructura musical. Esto es de vieja data: las investigaciones que precedieron. Al estudio semiológico de la crítica de teatro, sobe la que tengo obra publicada, me llevaron a buscar nuevas formas de la novela, cuya lectura siempre terminaba aburriéndome. Pero he aquí que un día, leyendo un análisis narrativo de Frederick Kart, hallo que éste califica de gran sinfonía el Cuarteto de Alejandría, a la vez que exalta otras composiciones  como estructuras musicales de la actual novelística, entre çestas la suite, el tema con variaciones, la fuga y el contrapunto.
En impromptu, cuatro partes y un finale se divide el material narrativo de la obra No siempre el olvido, que tiene un fin crítico-social, no moralizante, entiéndase. Su estructura sería el tema con variaciones.
Estas estructuras musicales no son fácilmente detectables, por otro lado se sabe que el lector de novelas va a la búsqueda del tema o del argumento, es lo que vende, y sólo la crítica avanzada descubre la arquitectura invisible. De la fiebre estructuralista me quedaron algunos hallazgos. De la música, el pensamiento del antropólogo belga Claude Lévi-Strauss toma la dialéctica de los temas y de las variaciones, cuyos análisis aparecen en obras como El arte de la fuga, de Juan Sebastián Bach; en el estudio dedicado a la tetralogía de Wagner, El anillo de los Nibelungos y en las obras sobre Schoenberg, Webern y Alban Serg. A la vista de todo esto y tras las palabras de Lévi-Strauss, de que “estamos a punto de presenciar la desaparición de la novela, cuando la denominada música serial sustituye a la novela como género”. Te diré: desde hace muchos años el cine y, ahora, las series televisivas argumentales, son causa de la decadencia de la novela. Las novelas premiadas se comienzan a leer y se abandonan. ¡Es urgente la transformación literaria de la novela!

- Hablemos de diferencias entre tus dos novelas. Técnicas, elementos autobiográficos en Toquemos Bach y No siempre el olvido.
- Creo necesario registrar el tiempo que media entre una y otra; veinte años suponen cambios en el mundo, en la sociedad inmediata al escritor y cambios en quien escribe. Toquemos Bach es una obra más lírica. El encanto inédito de pasar una breve temporada en la ciudad de Telemannn, Magdeburgo, en una Alemania organizada y llena de eventos culturales, como las excelentes orquestas de cámara, el teatro de Brecht y los certámenes literarios, detrás de “la cortina de hierro”, como decía la sinopsis de la contraportada, exaltaron mi inventiva. La historia no es autobiográfica. Los personajes tal vez fueron reales, pero desde mi perspectiva. Su estructura también es musical: un trío de cámara cuyos tres instrumentos son los personajes.
Esta estructura pasó inadvertida para ls críticos, entonces como ahora. Aunque en el caso de No siempre el olvido, la clasificación del material podría presumirla. Creo que la narración es fugada, con reiteraciones y temas repetidos, para alimentar cualquier soledad. Como en mi novela anterior, lo autobiográfico es la descripción de las ciudades, la narración de sucesos y circunstancias desde el mirar afectivo del autor. En los relatos, lo argumental no suele ser personal. El punto de vista y la sensibilidad con que se asume y se expone, sí.
En estas dos novelas yo me propuse la crítica social de sistemas que ahogan al ciudadano de nuestra contemporaneidad. La libertad es un duelo entre sendas.
Octubre de 2008
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