CrónicasDecember 28, 2008 11:46 pm

A mi nieto Christian, cuando tenía 3 años

Por Carmen Cristina Wolf

 

El otro día te dije: “Te quiero mucho, Christian”. Me miraste con esos ojos límpidos, interrogantes, y me preguntaste: “¿Por qué?” Para salir del paso respondí que te quería porque eres mi nieto varón. En realidad, esa no es respuesta para un niño como tú. Por eso te escribí algunas  de las razones por las que te quiero tanto:

Por tu curiosidad constante que busca en todos los rincones algún objeto prodigioso, o porque levantas todos los teléfonos de la casa para saber quién está del otro lado. Te quiero porque te gusta dibujar con tus prisma color, y pintas rayas que dices que son relámpagos y nubes que dices que son caballos.

Sueñas con los “power ranger fuerza mística”, mientras te subes a la cama y das vueltas girando los brazos, y me explicas quiénes son los buenos. Le desapareces el celular a tu tía Lilian y cuando te preguntamos si lo has visto, piensas un poco haciendo memoria y te acuerdas que lo pusiste detrás del sillón.

Ya escribes tu nombre en la hoja de la tarea. Te cuesta mucho porque sólo tienes tres años y medio haces el esfuerzo, asegurando que ya eres un niño grande. Eres muy cariñoso con tu mamá y con tu hermanita Mafe, y ella contigo.

 

Te gusta abrir la manguera y regar el jardín mientras te mojas los zapatos, te encanta andar descalzo y haces un escándalo por la hilera de hormigas que cruza la escalera de la entrada. Adviertes que no las podemos pisar, “¡Cuidado, que no se mueran!”.

 

Siempre quieres el postre y el jugo antes de la sopa, y lo que más adoras es jugar futbol con tu abuela, con María Fernanda y con Nasly. Eres un amante de las frutas, sobre todo de las manzanas.

 

Tu papá te está enseñando a batear, y haces un esfuerzo enorme por nadar y sumergir la cabeza en la piscina. Pero sobre todo te encantan los carritos y las pistas de carreras.

 

Por todas esas cosas te adoro mi querido Christian…

 

Ahora, a los 6 años, lees muy bien, te gusta el game boy, el play station y la computadora. Pero sigues siendo curioso, amable, cariñoso y un poco rebelde. Cómo serás el año que viene? Que mamá y papá nos lo cuenten desde Australia, en su blog.

                                                                           

 

Novedades editorialesDecember 20, 2008 3:07 pm

Bienvenido el nuevo libro de Pérez Alencart

Un privilegio para los amantes de la poesía el nuevo libro de
Alfredo Pérez Alencart, En nombre del Hijo, Colección de poesía
LA HONDA DE DAVID, BESTESDA EDICIONES.

A continuación un Fragmento del Prólogo de Alfonso Ortega:
… “La pretensión de todo prólogo, supuestas adelantadas
disculpas, consiste, según los componentes del vocablo prólogo,
razonamiento previo para la comprensión del texto, del
principal pensamiento e ideas conductoras de la trama, del
hilo o tejido, como indica esta preciosa metáfora. Recuperando
el número diez, que Virgilio hizo clásico para la Historia
de la Literatura Latina en sus diez Églogas, diez son
también, como en las Tablas de la Ley Mosaica, lo que bien
podría denominarse estampas vivas del alma de un poeta,
de Alfredo Pérez Alencart.
Cada una de ellas, con su inicial apelación imperativa a
ÉL –a quien se nombra, sin nombrarlo en parte alguna del
texto, como se muestra en el interior del texto: II 5, nútreme;
condéname, Ábreme; III 2, 7; Aparta de mis mañanas; IV
6; Despiértame, y abrígame; V 12, 13; rebélate; VI 2; y
átame, VII 1; Enlístame, devora, y regálame, VIII 10, 13;
Ayúdame, ayúdame, X 12, 13. EN NOMBRE DEL HIJO es el
dramático monólogo, con esperada y urgente respuesta
necesitada, abierto en infatigables imperativos, con la impetuosidad
de ritmos yámbicos, acentualmente ascendentes,
podríamos decir al gusto de un clásico latino, sin excepción
alguna al comienzo de cada una de estas intensas y clamorosas
efusiones del alma, como infrenables torrentes del
corazón creyente, en los que apenas hallan reposo estilístico” …

Y unos fragmentos de los poemas de Pérez Alencart:

“Descorázame el corazón hasta degollar el lagrimeo
de mi redonda pureza que no levanta en vilo al mundo (…)

Adviérteme si mi corazón no amanece en su sitio
y no sabe defenderte con toda tu realidad posible (…)

Señoréate en mí, Hijo cuyas señales me cristianizan;
y condéname a cadena perpetua si veo y enmudezco,
si oigo fogosas soberbias y el interés me compra,
me vende, me prostituye sin desmayo, cautivo del lujo
procesionante, embotado hasta hacerme el dormido
que religiosamente cumplió con su cuota de aleluyas.
Ábreme tu silencio para recogerte la sangre resistente
y cantar un salmo desconocido por el mísero pesebre
que sigue abrigando tu larga misión a la intemperie,
misión mía y de cualquier hermano humanísimo
que atisbe el otro lado del vientre de los necesitados,
gargantas ubicuas apurándose a tragar restos del festín
de quienes delictuosamente quieren ignorar tus hechos”(…)

En Venezuela esperamos este libro para tenerlo entre las manos,
y no sólo leerlo a través de la web. Gracias a la Editorial y al amigo
Alfredo Pérez Alencart, Miembro Honorario y Correspondiente del Círculo de Escritores
De Venezuela, por el envío de esta primicia de Navidad. El Hijo de Dios
no nos olvida, y nos hace regalos delicados, hermosos, a través de nuestros hermanos.

  Granada

Poesía de SiempreDecember 7, 2008 12:22 am

Libros nuevos en la mesa

ANTOLOGÍA ESENCIAL DE LUIS BELTRÁN MAGO

En primeros días de febrero de 2009 entrará en circulación la Antología Esencial del poeta y ensayista venezolano Luis Beltrán Mago, editada por el Círculo de Escritores de Venezuela. Contendrá una selección de su obra poética. Luis Beltrán Mago es Ex Presidente de nuestra organización y actualmente su Director General. José Tomás Angola es el coordinador de la edición, y el prólogo corresponde al académico Manuel Bermúdez. La obra también publica escritos de Helena Sassone, Miguel García Mackle, Lidia Salas y Alejo Urdaneta sobre la poesía del autor.

Fuente: http://www.circulodescritoresvenezuela.org/

           

Poesía de SiempreDecember 5, 2008 1:36 pm

Por Alejo Urdaneta
Veíale en las manos un dardo de oro largo. Y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios.”
Teresa de Avila
&
Dijo Jorge Luís Borges que el hecho capital de la vida de Alonso Quijano fue la lectura de los libros que lo llevaron a escribir Don Quijote. Para una mujer sensible y con espíritu poético, la cercanía del mar o el reflejo del atardecer han podido ser el motivo que la condujo a la poesía. Detrás de cada uno de los libros de Carmen Cristina Wolf hallamos una sombra tutelar que hace de guía de su inquietud y su deseo, piedras preciosas en una mujer. Si entramos en su mundo poético podemos ir tras las huellas que ella ha seguido para convencerse de que efectivamente es poeta.
Me he atrevido a poner como epígrafe de este breve ensayo, una oración de Teresa de Avila, con título noble de Teresa de Ahumada. Y he tomado este atrevimiento porque encuentro en mucho de lo que nos ha brindado en poesía nuestra Carmen Cristina, emociones místicas y también estrictamente humanas que se conjugan como un cosmos en su obra. Con naturalidad propia de un creador, la poetisa urde las fuerzas del misticismo con el imperioso llamado del amor, y en estos casos su verbo es sensual y decidido, pero sin abandonar la inclinación al encuentro directo con Dios, su Dios.
Nos exclama:
“Sea yo tu sierva
En las noches,
Sea tu esclava y dueña
Yo, la reina,
Ejerzo mi grandeza
Mientras tú me transformas
En amante y amada”
                               (Canto al hombre, 12)
Vira luego su intención y recuerda:
“Porque nos hemos amado tanto
Porque nos amamos tanto
Porque nos amaremos tanto
En nuestro último amanecer,
Señor, Tú nos dirás también:
‘Hoy estarás conmigo en el Paraíso’
            
                            (Canto al hombre, 44)
No hay oposición entre esos dos modos de expresar la vida. Ambos son la muestra del misticismo, que nos coloca en relación directa con lo divino, y la sagrada sensualidad, para formar la esencia humana y divina que alberga en el ser del hombre.
También en su obra: Poemas de las manos, Carmen Cristina Wolf enlaza sabiamente esas fuerzas que luchan por dominar nuestro espíritu. Ella coloca una estrofa de su amada Emily Dickinson como pórtico, para decirnos de la luz del sol que nos despierta del sueño, y colgar la aparición como un cuadro pintado por Dios, que disipará la penumbra de la estancia. Después, Carmen Cristina va tejiendo vida con sus  manos, como lo dijo también Rabindranath Tagore:
"Tu dádiva infinita sólo puedo tomarla con estas pobres manos. Y pasan los siglos y tú sigues derramando, y siempre hay en ellas sitio para llenar”.  (Gitanjali, 1913)

Y en un instante las manos son en Carmen Cristina la reflexión que es dolor y alegría. Ella modela manos que oran y manos que lloran, o interrogan o renuncian, y expresan siempre la gama del sufrimiento y la inquietud humana, lo mismo que la alegría y el hallazgo del amor:
“Quisiera descansar en mis manos ahora
Inclinar la mente en su sosiego cóncavo
(…)
Arrastran la fatiga
De la sangre y los huesos
La dulce muerte del reposo
Textura, impactos, roces
Abrazo imperceptible de las formas”
He aquí la sagrada sensualidad que llama a acariciar con manos amantes, manos viajeras en los pasos del tiempo; y yo añadiría: manos viajeras en los cuerpos amados. Aprisionas en un poema la escultura del cuerpo, como si fuese un violoncello que suena en tus sentidos y contienes en un abrazo. El viaje musical lo repite la palabra en la fusión de música y amor.
 ¿Cómo ocultar ese deseo explícito de ceñir con el tuyo el espacio del cuerpo deseado, con palabras que también pulsan las cuerdas, cómo no buscar el abrazo del ser amado?
&&
 
No es una temeridad decir que, al igual que en Emily Dickinson, hay en la escritura de Carmen Cristina Wolf la biografía de una escritura, y por esa razón su poesía exige pureza para comprender que cada suceso, cada sentimiento de la poetisa es una rescritura:
Seduje a aquél a quien le conté mi vida por capítulos. Aún no he concluido el relato”  (En ‘La llama incesante’)
En la poesía de Carmen Cristina Wolf se da la exaltación casi mística de las cosas que nos rodean. Cité una vez, como ejemplo comparativo, la obra plástica de Rembrandt, y expresé que en sus cuadros un humilde lienzo blanco o gris, o un utensilio de menaje adquieren una atmósfera lumínica y radiante, distinta a lo que otros pintores vierten en sus obras, porque sólo iluminan de esa luz las cabezas de los santos, a las que rodean de arcos resplandecientes. En la poesía de Carmen Cristina también escuchamos el llamado a santificar esas pequeñas cosas. Cada una es como la llama de una vela que da vida a lo que nos rodea y atribuye importancia a lo que pareciera ser simple y vulgar. Esa intuición es la misma que preside la obra de María Zambrano, otra de sus guías espirituales, para que descubramos el tesoro interior de esas cosas del mundo, para que desnuden su belleza y su necesidad.
El hermoso poemario de Carmen Cristina Wolf: Escribe un poema para mí, tiene rasgos que denotan la aproximación temática y espiritual de nuestra poetisa con la artista norteamericana. Hallamos aquí el aparecer de la naturaleza muy unido a la expresión amorosa:
“Con el atavío del amanecer
Humedecidas de mar y de tiempo
Tus manos siempre encuentran
El camino hacia mí.
Mi camino es el verso”
Y también:
“Amado
No tendré sed
mientras tu vino
esté servido en mi mesa”

&&&
¿Hay, visiblemente, una división temática en la poesía de Carmen Cristina Wolf? No puedo decirlo, pero si hallo un centro que une motivos y los expresa también con formas propias. El amor, la naturaleza, la congoja, la muerte. En fin, los motivos que justifican la existencia  del ser humano.
En poesía, el tema no es lo más importante; incluso hay poesía cuyo tema no se manifiesta. Factor más determinante en la poesía es la forma. El poeta Octavio Paz lo expreso con claridad: Las verdaderas ideas de un poema no son las que se le ocurren al poeta antes de escribir el poema sino las que después, con o sin su voluntad, se desprenden naturalmente de la obra. El fondo brota de la forma y no a la inversa. O mejor dicho: cada forma secreta su idea, su visión del mundo. La forma significa; y más: en arte sólo las formas poseen significación.  La significación no es aquello que quiere decir el poeta sino lo que efectivamente dice el poema. Una cosa es lo que creemos decir y otra lo que realmente decimos”. 
Nietzsche definió al hombre como animal metafórico, para hablar del impulso que lo lleva a expresarse con metáforas. Si no recurriéramos a la metáfora no tendríamos recursos para ahondar en el seno íntimo del hombre, su morada más oculta, y haríamos una abstracción del hombre mismo. Todo lenguaje es metafórico y con ella el ser humano interpreta al mundo. El poeta va más allá al conferirle a la analogía un sentido espiritual, fuera de lo sensible, y sin embargo utiliza la razón inteligible como forma de conocimiento y dominio de la realidad, pero dando entrada a lo irracional e instintivo. El poeta rompe así el principio de identidad y acepta el ingreso de la intuición. En el lenguaje poético, la identidad entre los objetos y la palabra no es la del habla cotidiana: el poema busca una participación entre los seres, mediante una especie de elipsis que propone la irrupción de un ser en otro distinto: ¿Qué significado podemos dar a este verso de Ezra Pound: “El ciervo es un viento oscuro”, sin que penetre en él un soplo de magia?
De lo dicho podemos destacar que la poesía de Carmen Cristina Wolf está exenta de experimentos lingüísticos.
 Nos dice:
“Desde mi casa he visitado el mundo
Y navegué por el mar de los espejos.
Atravesé mil puentes
Recorrí los idiomas y los ritos
Y me asomé a los deseos de los hombres.
Seguí incansable las huellas del éxtasis
En los lugares y en los libros
Subí a lo alto de las catedrales
Visité templos centenarios
Me adentré en viejos mapas
Atravesé las estepas de América
Pregunté al ave y al leopardo
Todo cuanto miré se convirtió en memoria”
                                     
Escribe un poema para mí (19)
No tengo dudas al decir que en este poema está representado el movimiento todo del ser espiritual del hombre. Desde una esquina de su Aleph Carmen Cristina nos lleva de la mano por su mundo de magia y ensueño, con alegría unas veces, nostálgica otras, desesperanzada pocas.
&&&&
El amor de nuestra poetisa es ofrenda para el hombre y las cosas del mundo en las que ella tiene parte, al amparo de su fe en el Dios que todo lo puede.
 La santa Teresa de Ávila, en la escultura de Lorenzo Bernini, parece pegada a la tierra, arrastrada por su manto, mientras el ángel se eleva como un espíritu para infligirle el dulce tormento del fuego divino trasmutado en la sensualidad. El hábito de Teresa se mueve con su cuerpo, sube y baja al ritmo de la brisa, fugaz entrada en este templo de sagrada voluptuosidad.
 La Santa de Ávila esperaba el encuentro con el ángel. Carmen Cristina lo ha creado en su poesía y lo lleva consigo.

    Alejo Urdaneta, escritor  venezolano, narrador, poeta, ensayista y editor.

Integrante del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela. Su último libro publicado: EL ARTE, una apreciación personal. Editorial Actum, Caracas 2007

Diciembre de 2008.

Literatura FemeninaDecember 2, 2008 12:16 am

MUJERESESCRITORAS:

Un espacio para la difusión, análisis y opinión sobre la literatura femenina

de todos los tiempos

http://ccwolf.wordpress.com

Di tu palabra. Si nadie te escucha, habla con los astros, con la sombra que pasa .Elige un sitio de resplandor oculto. Antonia Palacios

La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas, porque es el martirio de la lucidez (…) María Zambrano

Este espacio es una ventana al mundo de la literatura escrita por mujeres. Estaremos atentas a la narrativa, poesía, ensayo, investigación, entrevistas, crónicas y crítica. Daremos cuenta de las nuevas publicaciones, libros, investigaciones, reseñas, foros, recitales, conversaciones y organizaciones que se ocupen de la escritura femenina y de su papel transformador en el mundo.

No olvidaremos a las pioneras que emprendieron viaje definitivo, y tendremos presente a las que escriben sin propaganda, como lo hizo Teresa de la Parra, Emily Dickinson, María Calcaño, y tantas otras.

Bienvenidos también los hombres que aman la buena escritura, y nos leen.

“La impresión que la poesía produce es tan fuerte y directa que, por el momento, no se tiene más sensación que la de la poesía en sí misma. Y cuán hondas profundidades visitamos entonces”… Virginia Woolf

Contamos con   las Mujeres del Círculo de Escritores deVenezuela 

http://circulodescritoresvenezuela.org

que han demostrado su calidad humana, literaria, su capacidad de investigación, apertura crítica y  amplitud para la inclusión de todas las escritoras sin distinción de nacionalidad o credo.

Las Editoras:

María Ysabel Novillo, Carmen Cristina Wolf, Magaly Salazar, Marisol Marrero, Lidia Salas

                                                                      

                         Lisístrata