Bienvenido el nuevo libro de Pérez Alencart

Un privilegio para los amantes de la poesía el nuevo libro de
Alfredo Pérez Alencart, En nombre del Hijo, Colección de poesía
LA HONDA DE DAVID, BESTESDA EDICIONES.

A continuación un Fragmento del Prólogo de Alfonso Ortega:
… “La pretensión de todo prólogo, supuestas adelantadas
disculpas, consiste, según los componentes del vocablo prólogo,
razonamiento previo para la comprensión del texto, del
principal pensamiento e ideas conductoras de la trama, del
hilo o tejido, como indica esta preciosa metáfora. Recuperando
el número diez, que Virgilio hizo clásico para la Historia
de la Literatura Latina en sus diez Églogas, diez son
también, como en las Tablas de la Ley Mosaica, lo que bien
podría denominarse estampas vivas del alma de un poeta,
de Alfredo Pérez Alencart.
Cada una de ellas, con su inicial apelación imperativa a
ÉL –a quien se nombra, sin nombrarlo en parte alguna del
texto, como se muestra en el interior del texto: II 5, nútreme;
condéname, Ábreme; III 2, 7; Aparta de mis mañanas; IV
6; Despiértame, y abrígame; V 12, 13; rebélate; VI 2; y
átame, VII 1; Enlístame, devora, y regálame, VIII 10, 13;
Ayúdame, ayúdame, X 12, 13. EN NOMBRE DEL HIJO es el
dramático monólogo, con esperada y urgente respuesta
necesitada, abierto en infatigables imperativos, con la impetuosidad
de ritmos yámbicos, acentualmente ascendentes,
podríamos decir al gusto de un clásico latino, sin excepción
alguna al comienzo de cada una de estas intensas y clamorosas
efusiones del alma, como infrenables torrentes del
corazón creyente, en los que apenas hallan reposo estilístico” …

Y unos fragmentos de los poemas de Pérez Alencart:

“Descorázame el corazón hasta degollar el lagrimeo
de mi redonda pureza que no levanta en vilo al mundo (…)

Adviérteme si mi corazón no amanece en su sitio
y no sabe defenderte con toda tu realidad posible (…)

Señoréate en mí, Hijo cuyas señales me cristianizan;
y condéname a cadena perpetua si veo y enmudezco,
si oigo fogosas soberbias y el interés me compra,
me vende, me prostituye sin desmayo, cautivo del lujo
procesionante, embotado hasta hacerme el dormido
que religiosamente cumplió con su cuota de aleluyas.
Ábreme tu silencio para recogerte la sangre resistente
y cantar un salmo desconocido por el mísero pesebre
que sigue abrigando tu larga misión a la intemperie,
misión mía y de cualquier hermano humanísimo
que atisbe el otro lado del vientre de los necesitados,
gargantas ubicuas apurándose a tragar restos del festín
de quienes delictuosamente quieren ignorar tus hechos”(…)

En Venezuela esperamos este libro para tenerlo entre las manos,
y no sólo leerlo a través de la web. Gracias a la Editorial y al amigo
Alfredo Pérez Alencart, Miembro Honorario y Correspondiente del Círculo de Escritores
De Venezuela, por el envío de esta primicia de Navidad. El Hijo de Dios
no nos olvida, y nos hace regalos delicados, hermosos, a través de nuestros hermanos.

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