A mi nieto Christian, cuando tenía 3 años

Por Carmen Cristina Wolf

 

El otro día te dije: “Te quiero mucho, Christian”. Me miraste con esos ojos límpidos, interrogantes, y me preguntaste: “¿Por qué?” Para salir del paso respondí que te quería porque eres mi nieto varón. En realidad, esa no es respuesta para un niño como tú. Por eso te escribí algunas  de las razones por las que te quiero tanto:

Por tu curiosidad constante que busca en todos los rincones algún objeto prodigioso, o porque levantas todos los teléfonos de la casa para saber quién está del otro lado. Te quiero porque te gusta dibujar con tus prisma color, y pintas rayas que dices que son relámpagos y nubes que dices que son caballos.

Sueñas con los “power ranger fuerza mística”, mientras te subes a la cama y das vueltas girando los brazos, y me explicas quiénes son los buenos. Le desapareces el celular a tu tía Lilian y cuando te preguntamos si lo has visto, piensas un poco haciendo memoria y te acuerdas que lo pusiste detrás del sillón.

Ya escribes tu nombre en la hoja de la tarea. Te cuesta mucho porque sólo tienes tres años y medio haces el esfuerzo, asegurando que ya eres un niño grande. Eres muy cariñoso con tu mamá y con tu hermanita Mafe, y ella contigo.

 

Te gusta abrir la manguera y regar el jardín mientras te mojas los zapatos, te encanta andar descalzo y haces un escándalo por la hilera de hormigas que cruza la escalera de la entrada. Adviertes que no las podemos pisar, “¡Cuidado, que no se mueran!”.

 

Siempre quieres el postre y el jugo antes de la sopa, y lo que más adoras es jugar futbol con tu abuela, con María Fernanda y con Nasly. Eres un amante de las frutas, sobre todo de las manzanas.

 

Tu papá te está enseñando a batear, y haces un esfuerzo enorme por nadar y sumergir la cabeza en la piscina. Pero sobre todo te encantan los carritos y las pistas de carreras.

 

Por todas esas cosas te adoro mi querido Christian…

 

Ahora, a los 6 años, lees muy bien, te gusta el game boy, el play station y la computadora. Pero sigues siendo curioso, amable, cariñoso y un poco rebelde. Cómo serás el año que viene? Que mamá y papá nos lo cuenten desde Australia, en su blog.