Derechos humanosJanuary 31, 2009 11:14 pm

Por Carmen Cristina Wolf

                A Verónica Pereyra*

 

Caminas y caminas con tu niño cargado

del campo al centro urbano, de la ciudad al campo.

A veces el autobús te lleva

mientras sueñas con un mundo mejor.

Viajas con la esperanza de un riachuelo

hacia las lluvias que caerán  en algún paraíso.

 

De talle fino y el andar de espiga

aún tienes fuerza para embellecerte

con un turbante que te queda bien

y tienes temple para unir tus fuerzas

en solidario apoyo, a las otras mujeres

Plantas medicinales, las conoces

y riegas con tus lágrimas

¡Retrocede, desierto!, es tu reclamo.

 

Un trocito de espejo es un tesoro

haces milagros

con alguna hortaliza del camino

 

Luchar es tu bandera

de escudo, llevas el corazón.

Círculo de Escritores de Venezuela
*Verónica Pereyra, escritora e investigadora africanista
Novedades editorialesJanuary 22, 2009 1:41 pm

Viudos, sirenas y libertinos
Caracas, Editorial Equinoccio – USB 2008
Por Carlos Pacheco

 

Viudos, sirenas y libertinos es un conjunto de doce cuentos y dos noveletas sumamente divertidos, llenos de situaciones inusuales, narradas desde miradas que van de lo pícaro a lo meditativo. Desde la particularidad de cada uno ellos, la imaginación narrativa de Miguel Gomes estructura un mundo ficcional muy característico, con claras constantes temáticas y estéticas, presentes ya sus libros anteriores, pero que adquieren aquí llamativa consistencia.
La primera de ellas es el interés por el cuerpo y el erotismo. Como expresa el título de una de las colecciones, se trata de historias del cuerpo. La sexualidad está presente en la mayoría de las piezas y con frecuencia se exploran sus facetas menos conocidas o codificadas, como son el erotismo con barriga de embarazo y doble triángulo amoroso en el relato titulado “Lamaze (folletín lascivo con catalanes)”; o los episodios de exhibicionismo-voyeurismo en el cuento “Jesús”, donde la excitación de quien cotidianamente se muestra desnudo al bañarse se funda en su imaginación (engañosa y finalmente ambigua, por cierto) de quién lo contempla desde una ventana indiscreta; o la obsesiva gula sexual de un venezolano en Nueva York, en un cuento cuya palabra clave es cunnilingus; o el ingenuo aprendizaje sexual de un adolescente decidido a escribir, según apunta el título del cuento, “Los mejores relatos pornográficos de mi pluma (de hecho, el único)”.

Se trata también de historias con migrantes. Colombianos, argentinos, cubanos, brasileños, venezolanos, puertorriqueños, españoles, portugueses y sus descendientes, transplantados a Nueva York y otras ciudades estadounidenses, protagonizan estas historias. Caraqueño, hijo de portugueses, egresado de la Escuela de Letras UCV y desde hace más de 20 años integrado a la vida académica norteamericana, Miguel Gomes conoce bien ese mundo. Y de una manera muy libre y diagonal ha sabido nutrir productivamente su ficción con su conocimiento, directo y mediado, de eso que se ha llamado la condición migrante. Ya lo había explorado en libros anteriores como La cueva de Altamira (1992), donde se enfocan los múltiples dramas de los migrantes portugueses, españoles y otros venidos a Venezuela en las medianías del siglo veinte, atraídos por las oportunidades de trabajo y de progreso. Con un instrumento narrativo más maduro y consciente, Gomes reincide en el tema en De fantasmas y destierros. (Medellín, 2003), Un fantasma portugués (Caracas, 2004), Viviana y otras historias del cuerpo. (Caracas, 2006) y por supuesto en el volumen que presentamos esta noche.

Una tercera constante es que sus personajes son a menudo profesores e investigadores, editores, políglotas y traductores, melómanos y lectores exquisitos y por supuesto escritores. En varios relatos, en especial en la noveleta “El vuelo de Sebastián da Silva”, se radiografía de la manera más cruda la azorada vida de los catedráticos de literaturas hispánicas e hispanoamericanas en los Estados Unidos, sus códigos de conducta y rituales académicos. En otros casos, es la vida solitaria de algunos de estos “intelectuales” la que se muestra: los muy jóvenes o apenas adultos, con los divertidos y/o pervertidos incidentes de su vida erótica. También “viudos”, hombres mayores que por vías insospechadas, dramáticas y entretenidas, van al encuentro con su ser más profundo.
Abunda en estos cuentos un humor inteligente y fino, decantado, contenido, eficiente, fundado en la implicación o en el juego de palabras y sostenido por una deliciosa complicidad con el lector. También una muy especial atención al lenguaje, porque la palabra hablada y escrita es levantada en no pocas de estas historias como el espacio paradójico y reverberante donde se producen a la vez las más violentas fricciones de lo diferente y los más productivos encuentros e intercambios.
Concluyo con lo más importante. Este volumen de cuentos es un libro concepto. Las narraciones que lo integran, éditas o inéditas, confluyen aquí porque, en un momento dado, su autor advirtió que una red las vinculaba secretamente; que sus personajes, ambientes elementos y episodios estaban enlazados por persistentes hilos rizomáticos. A veces, estás leyendo uno de estos relatos y de repente algo te sobresalta y te intriga. “Un momento, dices, a este Jesús o a este Durán yo los conozco ya de antes…” o, “¿no es este el mismo libro sobre arte y sexualidad de cuya elaboración y edición supe ya en el cuento inicial?” Tal como ocurre por ejemplo en Short Cuts (1993), de Robert Altman, inspirada en cuentos de Raymond Carver; o en Babel (2006), de Alejandro González Iñárritu, con sus historias a la vez tan distantes y tan vinculadas, estas conexiones rizomáticas producen valiosos efectos estructuradores y de producción de sentido.
De esta manera, si bien cada una de estas divertidas historias puede ser leída de manera autónoma, al avanzar por el libro el lector irá percibiendo estos vínculos y será llamado a descubrir cómo funcionan y qué efectos tienen. Esta estrategia permite la creación de un espacio narrativo que posee algo de la estabilidad propia de la novela, aunque conservando el dinamismo, la versatilidad y el carácter parcial característicos del cuento. Algo de comportamiento fractal hay en estas redes de historias, por carecer precisamente de la aspiración novelesca a representar un mundo completo, definitivo, cerrado; ya que la red de cuentos proyecta apenas la actualización narrativa de varios fragmentos de una inabarcable, infinita cantidad de posibilidades, marcando más lo ausente, lo que falta, que lo presente.

Este ejercicio de activo descubrimiento de la fantasmal estructura rizomática permite al lector acceder a una dimensión mayor de la experiencia estética. Lo que en una primera lectura era una suma de excelentes relatos, se va convirtiendo gracias a esas conexiones en una suerte de hipernovela rizomática, fractal, abierta y receptiva, resistente a la univocidad autoritaria de las perspectivas completas y omniscientes, que no comienza ni termina en ninguna parte, a la que se puede entrar o salir por cualquier extremo, un sistema narrativo que en principio podría continuar siempre desarrollándose y no concluir nunca. En ese sentido la narrativa rizomática de Miguel Gomes se asemeja significativamente a esa esquiva realidad que Borges supo inabarcable, excepto por medio del milagroso Aleph de la ficción.

Poesía de SiempreJanuary 5, 2009 12:33 am

INMENSIDAD LÍRICA

Por Carmen Cristina Wolf

            La sincronicidad aligera el pensamiento hasta el punto de captar el alma del querido amigo y maestro Armando Rojas Guardia. Nuevamente se me fueron los ojos  por la hilera de libros predilectos, y me dejé atrapar por El dios de la intemperie (segunda edición publicada por la Universidad de Los Andes en 2003). Releo este texto que me increpa e interroga: “Quién eres, tú sonoro al fondo de mí mismo? ¡Cómo te llamas, horizonte presentido, paisaje último donde el gozo no puede saber sino a agonía (…) rayo de muerte que sin embargo incendia toda vida (…) ¡Quién eres, canto irreprimible, color inesperado, brillante y sutilísimo, ventana central de la alabanza, de una complacencia sobrecogida y tierna (si la ternura puede colindar con el espanto de una dicha inencontrable, pero cierta como el sol?”

            Un libro fascinante que va mucho más allá de un ensayo místico o filosófico, una obra profundamente lírica y humana que deja huella imborrable en el espíritu.

Pero lo hermoso de este día va aún más allá. Abro las páginas de un  Papel Literario de El Nacional que había guardado entre mis libros y encuentro  un homenaje de Armando Rojas Guardia a Elizabeth Schön. Se trata de un ensayo sobre el poemario Luz oval (Colección Papiros, Equinoccio USB 2007).  La sabiduría reflexiva de Armando se conjuga con el vuelo altísimo de Elizabeth, camino de serenidad hacia el centro, hacia el alma.

En la intemperie de este mundo donde de nada vale refugiarse en la superficie de de los juegos sociales, hay un lugar recóndito, sustancial, en el cual se da el reencuentro con el Ser y se ilumina la nada que somos con su Presencia infinita. Hoy recibo de manos del poeta una Antología publicada por la Editorial de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina (2007), bajo el título de Íngrimo, y me cala hasta los huesos la fuerza de la inmensidad lírica de estos versos:

Espero al poema
como aguardo el placer al inicio de la cópula.

Espero al poema atisbando su llegada
en el ápice mínimo donde cruje
y levanta las alas.
Fragmento del poema I de La nada vigilante

            Los mejores momentos de recogimiento que recuerdo los he vivido escuchando a Armando en sus talleres de Poesía Mística Española y sobre El Quijote. Una profundidad de abismo en lo más alto de la redoma azul, causan sus reflexiones. Esa apariencia de niño todavía que a veces atraviesa la estatura del poeta, se difumina y aparece la serena y decantada sabiduría del maestro.

Concluyo este brevísimo viaje a través de El dios de la intemperie, para emprender una nueva aventura en las páginas de Íngrimo. Sus palabras me aguardan.

Niños y SueñosJanuary 3, 2009 2:53 pm

Marifer es una niña preciosa. Nada como una sirenita, juega tenis, baila flamenco como una artista, y hacer collares, zarcillos, pulseras y llaveros, porque le gusta mucho aprender. No dudo que dentro de un tiempo tenga una pequeña fábrica de prendas, y continuará bailando sevillanas, rumba flamenca, pasodoble y bulerías.

Tiene buen sentido del humor. El otro día, con cierto tono de broma le dije que yo "no estaba en nada" porqueb no tenía un IPOD.

Se quedó pensando y en seguida me respondió muy seía:

- Tu lo que necesitas en un automóvil descapotable y un IPOD, para que te conviertas en la SUPERBEBELLA (Ella me dice Bebella).

Es muy trabajadora y ordenada, sus juguetes están siempre bien cuidados, y ni qué decir de su closet y gavetas. Es especialista en hacer maletas, y le gusta muchísimo viajar. ¿

¿Cuándo vamos de viaje, Marifer? Pronto, en septiembre, cuando vaya a visitarte a Australia, haremos algún viajecito. Y me mostrarás tu nueva casa, que me encanta porque la he visto en lacámara de la computadora.

María Fernanda querida, eres una bella princesa, tus amigas te quieren mucho, igual que tus primos y primas. Escribe en tu diario nuevo que te regalaron, para que seas una escritora como yo.