Por Carmen Cristina Wolf
A Verónica Pereyra*
Caminas y caminas con tu niño cargado
del campo al centro urbano, de la ciudad al campo.
A veces el autobús te lleva
mientras sueñas con un mundo mejor.
Viajas con la esperanza de un riachuelo
hacia las lluvias que caerán en algún paraíso.
De talle fino y el andar de espiga
aún tienes fuerza para embellecerte
con un turbante que te queda bien
y tienes temple para unir tus fuerzas
en solidario apoyo, a las otras mujeres
Plantas medicinales, las conoces
y riegas con tus lágrimas
¡Retrocede, desierto!, es tu reclamo.
Un trocito de espejo es un tesoro
haces milagros
con alguna hortaliza del camino
Luchar es tu bandera
de escudo, llevas el corazón.
