LUCILA VELÁSQUEZ: Soy de un país en fuga
Lucila Velásquez, “Soy de un país en fuga”.
Por Carmen Cristina Wolf
El Grupo Editorial Random House Mondadori con el sello de Grijalbo, publicó a la poeta venezolana Lucila Velásquez Memoria de mis días, una crónica y un documento socio-político imprescindible para comprender la realidad venezolana del siglo XX y lo que está sucediendo en la actualidad. Lucila, nacida en San Fernando de Apure, Venezuela, hace un recuento de sus ideas y apasionantes vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Esta mujer profundamente vital, inteligente, siempre con su atuendo elegante y sus sombreros europeos, es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales. El Nacional celebró en octubre de 2008 la presentación de estas Memorias de una mujer llena de lucidez y coraje.
"Estas memorias fueron como una tela de Ariadna, tejer y destejer", explica Lucila Velásquez a la periodista de El Nacional Michelle Roche Rodríguez. Algunos de sus libros publicados son: Color de tu recuerdo, Poesía resiste, Los cantos vivos, Tarde o temprano, Indagación del día, Claros enigmas, Acantilada en el tiempo, Mateo Manaure, Arte y Conciencia, El árbol de Chernobil, Der Baum von Tschernobyl, Colección Lírica “Fischer Verlag” Alemania 1991; Algo que transparece, La Rosa Cuántica, El Tiempo Irreversible, La Singularidad endecasílaba, La Próxima Textura y Se Hace la luz, publicado este último por el Círculo de Escritores de Venezuela en el 2008.
Quien quiera acercarse al ars poética de Lucila Velásquez, haría bien en leer los dos primeros capítulos de Memoria de mis días, que llevan por título “Una rosa en el pecho” y “Sobre navegantes solitarios en alta mar de la palabra”. La apreciación lírica de su propia concepción de la poesía y de los movimientos del alma son de por sí una clase magistral del quehacer del escritor. Es difícil elegir algún pasaje de estas líneas porque son de tal carácter y profundidad que cuesta trabajo seleccionar éste o aquél. No obstante, transcribo algunas de las ideas del primer capítulo:
“El girasol contiene la perplejidad del asombro en su costumbre de corola abierta al sentido de irradiación del infinito. Es evidencia de la luz en estallido de la desnudez …Desde luego que todas las flores son bellas, cada cual insinúa la singularidad de la omnisciencia … al dar los buenos días a estas memorias he querido, a propósito, lustrarlas con el agua de la gracia poética, gracia de Dios en la palabra, y cuyas claridades me han acompañado desde que tuve uso de razón de ser poeta”.
En el capítulo II Lucila intenta aproximarnos al por qué de su poesía: “En alta mar de la palabra los navegantes solitarios se guían por una estrella del corazón al pensamiento como ideal poético. Se puede creer que mi poesía es la respuesta a una pregunta…: ¿Qué soy como conciencia? … Cuando escribo poesía, la primera estremecida soy yo misma… Para llegar a este estado de creación poética, he amado la vida. Como mujer, como ser humano, he participado intensamente de la cotidiana vibración de los días en el mundo, de las cosas que a cada minuto tienen trascendencia de animada materia…”
La transformación y el dominio estético del lenguaje en el tiempo escritural de Lucila Velásquez es fruto de un aprendizaje constante, de refinadas lecturas que ella misma confiesa, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, Enriqueta Arvelo Larriva, Emily Dickinson, John Milton, Jorge Luis Borges y tantos otros que menciona la autora a lo largo de los treinta y seis capítulos de Memoria de mis días. Y es el resultado de un propósito claro, inquebrantable, de entregarse a la Poesía en cuerpo y alma, de la experimentación de las formas, desde los más difíciles y originales endecasílabos y alejandrinos, métricas tradicionales volcadas en sonetos absolutamente magníficos, hasta la creación de una poesía en versificación libre de toda atadura, a la que puede ponerse fecha, 1989, con el libro El Árbol de Chernobil”, que inaugura una escritura novísima, nutrida de los conceptos de la ciencia, y que en palabras de la ensayista griega Efthimia Pandis-Pavlakis, Directora de la cátedra de Literatura Iberoamericana de la Universidad de Atenas, “rompe totalmente con la poética anterior y se dedica a la cienciapoesía, que se caracteriza por un lenguaje inspirado en la filosofía de la ciencia y la filosofía de la poesía.”
Es el poeta quien percibe lo sagrado en lo sensible y diviniza aquello que está sujeto al deterioro del tiempo. Lucila Velásquez ha vivido con el ser desgarrado por querer revelar desde la intuición la temblorosa fragilidad de las cosas, su amor por la Belleza y el perseguir las huellas de la esencia del Ser. Cuando Lucila dice: “Soy de un país en fuga” condensa en una frase todo un drama interior. Ella más que nadie observa con lucidez lo que se escapa, la fuga de las horas y de las apariencias. Mas alza su mirada a lo eterno y es capaz de elevarse desde lo tangible a lo divino en este admirable soneto: “la singularidad tiene unas veces / estados subyacentes a la noche / se sienten los insumos del derroche / el cúmulo que Dios hizo con creces // y callan los silencios en la noche / se escuchan respirar las palideces / estrellas con insomnio tantas veces / despiertan de soñar a medianoche // en la ruptura de la simetría / en la raíz cuadrada de una estría / en el vuelo de un pájaro secreto // en el regreso de otra primavera / en el último instante de la espera / la singularidad es lo concreto (Poema 53 de La singularidad endecasílaba).
Algunos de sus Poemarios publicados son: Poesía resiste, Amada tierra, Color de tu recuerdo, Indagación del Día; Acantilada en el tiempo, La rosa cuántica, El árbol de Chernobil; El tiempo irreversible, Algo que transparece, La próxima textura, La singularidad endecasílaba, Se hace la luz, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela e integrante del Consejo Consultivo. Recientemente Anti Papageorgio ha traducido una Antología Poética de toda la obra de Lucila Velásquez al griego y ha sido publicada por Ediciones del Orto en España.
De El Árbol de Chernobyl, “Crónica de aquella ucrania primavera”, leemos:"del Mar Mediterráneo este derrubio / ese viento mistral / esta altísima piedra / del oleaje de los Pirineos/ debajo de la pluma radiactiva /donde apoyó su abismo /el ala invicta de la paloma de Picasso / a la caída del Icaro /propagada de aleros de Guernica
y paisajes de Horta de Ebro /con cráneos y guitarras / de la mujer que llora / naturalezas muertas / del Arbol de Chernobyl".
No quedará aquí la indagación sobre la obra de Lucila Velásquez. Siento el compromiso de continuar estudiando su obra, no sólo por los profundos lazos de afecto que me unen a ella, sino por la fascinación de rastrear en sus versos algún indicio de si somos tiempo o eternidad, en una búsqueda que ofrezca también la seducción de la hermosura en el enigma que es el lenguaje. Caracas, 19 de julio de 2009 (6.300 caracteres)
literaturayvida@yahoo.com

Buen día Carmen Cristina. Ayer nos conocimos en el bautizo de “Skirlas”. Este es mi blog para mayor referencia y estamos a la orden en Librería Sónica. Va un abrazo.
Comment by j l maldonado — July 23, 2009 @ 1:25 pm
Apure Lucila
Olga Lucila Carmona Borjas
Lucila Velásquez
De la tierra su semilla
Llanos brisas es Lucila
Los poemas guardan ciclos
Son abiertos
Las lecturas
Con escritos de su vida.
En un tiempo fui su hijo
Todavía
En presente soy su hijo.
La recuerdo y la mantengo
Como otra madre querida.
Los años y desde muy lejos
Otro poeta escribía
Eso sí en pañales poesía
Aprendí la fuerza de sacrificios
Lo que realmente es la vida.
De Venezuela
El llamado nunca olvido
Del Alto Apure nacida.
El ingenuo de los Andes
Por carambola
Es nacido en Caracas.
Alza su voz de latino
Con la viva, viva,
Ahí que tristeza
Yo de lejos
Venezuela
El sentir
Esa es mi Patria querida.
Es abuela de Vanessa
Es mi hija cura dientes
Soy abuelo nieto bello.
La distancia y la nostalgia
Siempre las llevo en recuerdo.
Hugo A Valecillos La Riva
Un Poeta Ingenuo Latinoamericano
Comment by HUGO A VALECILLOS LA RIVA — October 24, 2009 @ 11:00 am
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Lucila Velásquez germinó en el papel el beso que supo decir hasta siempre.
“Te mueres en la cárcel, donde se niega todo, donde tu pueblo es patria enterrada sin lápida, donde la sangre lleva cadenas en sus huesos, donde la libertad perdió los ojos y anda tocando en las paredes la frente de los hombres”.
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En algún lugar del mundo, 17 de Octubre 2.009
Habla un hijo
Lejanas sus lápidas
Poemario del silencio.
Allá quedaron:
” Las tres madres queridas ”
La de sangre, Mi Rosita
La Lucila, la Amada,
Ellas dos:
” Me adoptaron, algún día ”
De la primera:
Rosita
Nacido un poeta aprendido.
De la segunda:
Lucila
De su única hija
Tengo mi niña Vanessa.
Cura dientes, es su nieta bella
Y yo un abuelo:
De mi nieto que no quiere
Lo que ansío, que sea un buen pelotero.
Por circunstancias de lejos
Aquí voy con la tercera.
Aclarando:
Una madre y dos suegras.
Amada, agradecido
Por tu hija, veintiséis años de casados.
Tengo mi niño Dilmer.
Curador de computadoras, ese es mi hijo bello.
Ellas tres comparten mis memorias
Por diferentes motivos:
La Rosa Blanca
Mi madre, por la sabiduría
Y sanos ejemplos de vida.
La Lucila, Poetisa
Mi otra madre, por nunca olvidarme
Y en algún mensaje de sus libros
La palabra bienvenido, gracias hijo.
La Amada, vieja mía
Antes de viajar a mi sueño prometido
Compartí contigo:
El honor de ser tu hijo.
Es el orgullo en poesía
Hablar en versos prodigios.
Que cada día que vivo
Agradecido Diosito.
¿Por Qué hijo mío?
Por la dicha de tener
Llama viva:
“Son tres madres de por vida”
“La pequeñez de un poeta es la grandeza vivida”
Hugo A Valecillos La Riva
Un Poeta Ingenuo Latinoamericano
Comment by HUGO A VALECILLOS LA RIVA — October 24, 2009 @ 11:01 am
Mensaje original
De: Hugo Valecillos
Fecha: 9/30/2009 10:35:36 AM
Asunto: Camino al cielo.
Camino al cielo
Hoy es el día
miércoles de partida.
Viaje soñado:
“El clamor de un nuevo día”
Estoy en sintonía
manos unidas.
Dios del Universo
otra madre en tu Reino de aposentos.
Ella llego para quedar
pleno conocimiento.
Hasta el final
la lucidez dijo adiós:
“Camino al cielo”
Poemas de un hijo Poeta
para una poetisa muerta.
Interpretar sentimientos
ganadora de mi amor.
Respetada señorona
viviste de poesía.
Hasta el final,bellos dias.
vuela, vuela,
Hacia las praderas.
luchadora, combatiente, guerrera,
que yo desde mi escondite literario:
Hablaré,
Contaré,
Declamaré.
“El orgullo de ser siempre Venezolano”
Y para no hacer más larga la despedida
te prometo, suegra mía:
Vociferaré en representación tuya
” La felicidad de vivir en libertad ”
En una pequeña Villa, que un buen día me dijo:
No importa la huida mejor la bienvenida.
Hay lágrimas en poesía
Descansa en paz, vieja mía.
Hugo Alfredo Valecillos La Riva
Un Poeta Ingenuo Latinoamericano
Comment by HUGO A VALECILLOS LA RIVA — October 24, 2009 @ 11:03 am