Notas sobre librosSeptember 12, 2009 1:23 pm

Por Carmen Cristina Wolf

La Colección Papiros de la Editorial Equinoccio envía gentilmente al Círculo de Escritores de Venezuela el libro Estancias, del autor venezolano Rafael Castillo Zapata. Entrar en los aposentos de esta casa que es el poemario de Castillo Zapata, trae a mi memoria la emocionada sensación que sentí cuando me introduje por primera vez en el espejo de Alicia en el País de las Maravillas. Sin tener absolutamente nada que ver el relato de Carroll con la poética decantada y serena de RCZ, el libro Estancias produce un deleite y un encantamiento similar, porque la belleza duele y a veces causa escalofríos. No puedo en este instante escribir el ensayo que va tomando forma en mi mente sobre este libro, porque voy saliendo de viaje a un lugar remoto.

Mas he de llevar este poemario en mi equipaje, porque no se puede dejar un libro así, tirado en una mesa, esperando mis ojos.

Y no puedo dejar de compartir con ustedes el poema 5 de Parte de piedra, para que el rompeolas en esta playa de palabras lo arrope por las tardes:

5
Trabajado por las aguas en las orillas, lavado, pulido
por los vientos que lo llevarían y traerían por las estepas
del lenguaje, arrollado, arrastrando polvo, el poema
viviría en la en la plenitud de la libertad de no deberle nada a
quien lo toma y lo arroja lejos de sí o lo conserva como
un rugoso tesoro en la mano.

Rafael Castillo Zapata
(p. 13 del libro Estancias, E. Equinoccio 2009)

Guardo la piedra como el poema, en la mano y en el espíritu. Mi gratitud
a la Providence por traer a mis arenas esta poesía de
madera, piedra, fuego y mar.

Notas sobre librosSeptember 11, 2009 4:17 pm

Por Joaquín Marta Sosa

Las antologías tienen una importancia insustituible, la de permitirnos una visión a la vez panorámica y precisa gracias a una muestra de calidad representativa de un género o de una literatura. De este modo, son un material extremadamente democrático pues sirven al especialista, al investigador y hasta al simple lector sea éste entendido o intruso en la materia. Si, además, la antología resulta amplia y los textos seleccionados guardan un valor literario difícil de discutir (como debería ser siempre), estaremos frente a una obra no sólo de consulta imprescindible sino de lectura gozosa. Es lo que ocurre con En-obra, vasto mural de la joven poesía venezolana publicada desde mediados de los ochenta del siglo recién pasado, cuya autoría se debe a Gina Saraceni (poeta ella misma, Doctora en letras, crítica literaria y ensayista, con vasta experiencia como antologista, profesora de literatura y traductora -por ejemplo, de la poesía de Rafael Cadenas al italiano-).

En esta antología habitan los poemas de más de setenta poetas nacidos, con una sóla excepción, entre 1960 y 1980, de tal modo que el bosque transparente que se ofrece a nuestros ojos abarca los cantos de algo más de un cuarto de siglo, a horcajadas entre el XX y el XXI. Esta ofrenda, además de exhaustiva y minuciosa es extremadamente completa y representativa de un país al que se le da muy bien la poesía, al punto de que en nuestra lengua, y no sólo en ella, no desmerece en calidad comparada con cualquiera otra. En efecto, si Uslar Pietri afirmó hacia finales de los 50 que la novela hispanoamericana era de las mejores del mundo y que la venezolana era la mejor de Hispanoamérica, criterio un punto excesivo, hoy, sin necesidad de exagerar, se podría decir lo mismo pero de nuestra poesía. Y a manera de expediente confirmatorio de tal valoración sirve cumplidamente esta antología. Y algo más, de allí que se titule En-obra, es una antología de poesía y poetas que aún no han dicho su última palabra, que están muy lejos de decirla, salvo en el lamentable caso de dos de ellos (Martha Kornblith y Leonardo Luzón, cuyos renglones los estarán escribiendo ahora en quién sabe cuál rincón del cosmos), por lo cual este libro anticipa que nuestros grandes poetas tendrán sucesores dignos gracias a las voces plurales, plenas de soberanía y de fuerza estética, articuladas sobre una potente conciencia moral que en nada está por debajo de nuestra tradición y que este libro documenta a plenitud.

En él encontramos de cuerpo entero a nuestra época y nuestro país, es decir, a una poesía de innegable soporte urbano; cargada de ironía y escepticismo e imbatible en el rigor de su revisión de la poética misma, en sus desafíos al lenguaje, a la palabra, a la vez que es retada por éstos; regada, sin duda, por tiempos críticos, los del hoy y aquí, donde el yo tanto poético como personal no se deja derrotar por ninguna determinación colectivista y menos aún uniformadora; entreverada a fondo bien por la cotidianidad más directa, bien por las palpitaciones metafísicas; intensamente comprometida con su tarea reveladora así como signada por un curioso desenfado reflexivo. Y prendidos en esa urdimbre asistimos a los temas humanos de siempre, seguramente porque siempre somos humanos, vistos y vividos con los ojos de una conciencia actual, que navega en el presente, ese tiempo que inevitablemente nos sella con su cuerpo inserto en este día y cuyas raíces muerden el pretérito y sus manos tratan de alcanzar el porvenir. Nada nuevo, se podría decir, pero sería decir poco pues la eterna tarea humana es la misma y distinta cada día.

La poesía es el vicio de la lectura solitaria, del estar a solas con uno mismo. De allí que la mayoría prefiera oírla (los recitales suelen estar pobladísimos) antes que leerla (nos hemos ido desacostumbrando a visitarnos a nosotros mismos, sin intermediarios como lo hace el poema, que puede convertirse en tu yo hurgado por tus propios puñales y alimentado en tu propia sangre para nutrirte de ella). Pero en el caso de esta antología, la verdad es que leerla deviene en una situación tan grata que nos es fácil abandonarla a pesar de tánto como nos compromete, y tenemos que hacerlo porque no es libro para ser leído de un tirón, sino sorbo a sorbo, copa a copa, desde la poesía de insólita finura del sacerdote Christian Díaz-Yépez hasta la oscuramente estremecedora de Patricia Guzmán, pasando por la engañosamente racional de Luis Enrique Belmonte, la hondamente arquetípica de Carmen Verde Arocha o la sobriamente esencial de Arturo Gutiérrez Plaza.

“Al final de la neblina, este verde nos aloja hasta / volverse pertenencia. / Nos levantamos en primavera para no estar solos / con el mundo” escribe Belén Ojeda; y Alberto Barrera Tyzska propone que la poética “Ha de ser limpia y brillante, / como una hoja de afeitar / hundida en una copa de vino. // Como un tallo de albahaca / sobre el hielo. // Ha de ser mortal, / siempre. // Como el deseo.” Poesía, ¿como podré decirlo?, limpia, obsesivamente honrada con la condición inexcusable de la creación, la de ser libre, la de abrirse a la imaginación para mejor apegarse a la encarnación de esta especie que somos, pródiga y enigmática, solitaria y gregaria, sedentaria y errabunda, contradictoria como ninguna otra, falaz y milagrosa, y, según se vea, jardín de mil flores o desierto donde anida un sinfín de granos de arena, cada uno con su particular composición y dimensión.

Y por si algo falta, esta obra brinda un plus: el estudio introductorio escrito por Gina Saraceni, TENTATIVAS (notas de lectura) lo denomina, informado al detalle, analítico y preciso, centrado en los poetas sin abandonar el contexto histórico y social del que emergen, suerte de mapa de ruta para que no nos perdamos en la lectura pero también para que en ella no sigamos un sólo derrotero sino para que estemos dispuesto a las decenas de poéticas que propone y hace posible.

Libro de cabecera, de viaje, de vacaciones, de labor, de escritorio, de reflexión, de alerta; en suma, de salvación de un lenguaje que por tantos lados insisten en deteriorarlo mediante usos miserablemente deshonestos. En-obra muestra la probidad hecha poesía.

Fuente: http://prodavinci.com

 

 

 

Notas sobre librosMarch 16, 2009 2:47 pm

 

Sobre Cuentos de cuentos,
de Carmen Vincenti.

Caracas, Editorial Equinoccio - USB, 2008

Luz Marina Rivas

 

 

En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos (los mismos).

                               Heráclito

 

 

Las últimas décadas parecen estar marcadas por ser la era del lector. La figura del lector, especialmente crecida en el Lector in fabula de Umberto Eco, ha gobernado  buena parte de la crítica literaria de los últimos años, en detrimento de la figura del autor. Ahora bien, ¿qué sucede cuando el lector es también autor, cuando lectura y creación se funden en un proceso creativo que genera una nueva obra? Según Borges, de una u otra manera leemos los mismos libros; unas voces se apropian de otras voces.

            Así, Carmen Vincenti, febril lectora y crítica literaria en su vida anterior; prolífica narradora venezolana en este nuevo siglo, nos presenta hoy su Cuentos de cuentos, en la colección Papiros de la Editorial Equinoccio. En esta obra, con este llamativo título que evoca las cajas chinas o las muñecas rusas, imágenes de la crítica literaria que hablan de historias contenidas en otras historias, Carmen Vincenti hace de la escritura un instrumento lúdico para contestarse varias preguntas: ¿Qué hubiera pasado si la protagonista de Doña Flor y sus dos maridos hubiera sido un hombre? ¿Cómo se hubiera comportado su fantasma en femenino? o, ¿cómo se vería La Casa de Bernarda Alba, de Lorca, llena de hombres y no de mujeres, bajo el férreo gobierno de un Bernardo Alzaga? ¿Cómo hubiera escrito María Eugenia Alonso, o una sucesora de ella,  la carta a la amiga desde su edad madura varias décadas más tarde? ¿Y qué pasaría si la Historia de dos ciudades, de Dickens, incluyera a la Caracas contemporánea, violenta aunque añorada, dividida por las tensiones políticas? ¿Y si la hermosa Catherine Deneuve, la “Bella de día”, de Luis Buñuel  se convirtiera en una “Bella de noche” morena y criolla? Haciendo gala de su capacidad para la parodia y la ironía, Carmen Vincenti, re-lee en su obra creativa grandes obras del cine, de la canción popular (específicamente el bolero) y de la literatura, actualizándolas para nosotros, presentando sus re-lecturas, como las llamaría la Literatura Comparada, para aportar significaciones nuevas, enriquecer las posibilidades de interpretación, re-creaciones que se convierten en nuevas obras, cuentos de cuentos.

            Esta estrategia lúdica de Carmen Vincenti se percibe como una constante en su obra narrativa. Ya su primera novela En cristales de cuerdas de arena (2000), desde el título que apelaba a “Las ruinas circulares” de Borges, recurría a las recreaciones-relecturas. En cualquier párrafo asomaba un intertexto que se colaba huyendo de otra obra de algún autor o autora latinoamericanos a quien nuestra escritora rendía homenaje velado. En Cuentos de cuentos, en cambio, los artificios de la construcción están a la vista, desde cada uno de los epígrafes que acompañan cada relato y que invitan a los lectores a buscar los originales para leer con ellos los nuevos originales por ella producidos. También el juego se establece en el interior de los cuentos, como cuando en el “Diario de una señora que se fastidia” se menciona como chisme social la historia de la protagonista de la segunda novela de Vincenti, Y la sombra como siempre detrás de sí misma (2001), o en Mis ciudades se recurre a la estrategia de Noche oscura del alma (2005) de introducir noticias de prensa que contrastan los hechos ocurridos desde una perspectiva distante con las vivencias personales de los mismos hechos de los personajes involucrados.

            Llama la atención en estos cuentos las diferentes posibilidades narrativas exploradas. Así, en el cuento “Corazón herido”, que se apropia de la narrativa del bolero, se hace importante estructurar el texto a partir de imágenes prácticamente visuales, que resultan evocadas no por los textos de los boleros sino por sus “lectores” naturales, es decir, los oyentes que en el espacio de un bar se identifican con los sentimientos plasmados en las canciones. Se trata, entonces de imágenes masculinas sufrientes como las de las voces que narran la desdicha de los enamorados no correspondidos. Más difícil, por otro lado, resulta el diálogo intertextual entre el cuento  “La casa de Bernardo Alzaga” con una obra teatral como La casa de Bernarda Alba, pues ello supone la escenificación dentro del cuento de un guión, o la elaboración a la manera de la novela de Teresa de la Parra del “Diario de una señora que se fastidia”. Por ello, estos Cuentos de cuentos no sólo se construyen a través de diálogos intertextuales sino de diálogos intergenéricos, lo cual problematiza el género cuento. La autora explora de diferentes modos cómo hacer cuentos de textos que originalmente vienen de otros géneros. El modo más logrado es probablemente el del cuento “Desde mi ventana”, homenaje explícito a “La ventana indiscreta” de Alfred Hitchcock, cuento en el que la tensión producida por las imágenes se traslada a la tensión interior de la protagonista que observa y narra desde su intimidad las escenas observadas que construyen el misterio. La narración en primera persona que va dando cuenta de los acontecimientos en el mismo presente del personaje logra mantener en vilo al lector hasta el desconcertante final.

            Hace algunos años, en una de las célebres Bienales “Mariano Picón Salas”, de Mérida, Carlos Sandoval se preguntaba si los profesores de literatura que escribían obras de creación en sus horas libres podían llegan a ser buenos escritores. En aquel momento, pensé que había un gran peligro de no lograrlo, que estuviera en contra de la creación tanta contaminación de la tarea crítica, tanto diseccionar las obras de otros para explicitar cosas a través de sistemas que desconciertan con frecuencia a los escritores que no trabajan como académicos. En una ocasión una escritora, escuchando un trabajo sobre su obra que aplicaba la teoría de la narratología de Gérard Genette me preguntó mientras se desarrollaba la lectura, “¿diégetico, extradiégético? ¿Con qué se come eso?” Definitivamente,  aunque en su vida anterior Carmen Vincenti fue profesora y crítica con el alias de Carmen Bustillo, ello más bien ha nutrido su capacidad creadora y enriquecido su escritura.

            En esta nueva obra de Carmen Vincenti encontramos a una escritora madura, con un gran dominio del lenguaje narrativo, con una gran capacidad de hacer de su amplio bagaje de lecturas materia de creación literaria. Felicitémonos, pues, nosotros lectores. Es nuestra hora.

 

Palabras de presentación en Librería Alejandría 1, el 14 de marzo de 2009, en el marco de la 1ª Semana Equinoccial.

Notas sobre librosFebruary 23, 2009 2:41 pm

Por Lidia Salas

En  el último  poemario  publicado  por  Carmen Cristina  Wolf, La llama incesante  ( Editorial La Diosa Blanca. Caracas,  2006 ) se aprecia la evolución de su escritura desde un canto terrenal,  Canto al hombre.   ( Carmina Editores. 1996) es su primer poemario,  hasta  la expresión de una de las tareas más  altas del espíritu:  la realización trascendental  de la existencia, asumido en este nuevo proyecto,   como búsqueda de unidad e identificación con el Ser  Creador..

 

El título devela la intención  del trabajo alquímico que pretende su  lenguaje,transmutar las señales de ese paraíso interior presentes en la cotidianidad de la vida, tales como el sueño, el visaje de la felicidad, la luz del  conocimiento,  el milagro de la belleza,  en el latido de lo sagrado ardiendo en el incendio del alma.  Será necesario entonces,  desnudarse del ego, renunciar al miedo, a las apetencias  y a la esclavitud de la mente. El fuego del amor  es la única senda  que conduce al Amor Real, aquel que quema sin consumir aumentando la pasión de amar hasta lo inefable.  La llama incesante  es la lámpara que enciende la poeta  para separar las sombras que le ocultan el Bien buscado, pero puede interpretarse también, como la zarza ardiente  a donde lleva su palabra para hacerla  verdadera, radiante, luminosa y a través de ella, lograr la comunión ansiada.   

 

            La palabra ha sido siempre el instrumento de tránsito para alcanzar el esplendor. Lao Tse, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Edgard Vidaurre, los poetas tutelares  en esta travesía,  confirman con sus hermoso versos esta realidad.  El verbo es el principio de lo divino y de lo humano,  es la hendija  por donde el poeta,  se asoma a los insondables misterios del alma, y es  en el fracaso de su balbuceo,  el espacio donde alcanza la  trascendencia y la  inmortalidad. 

 

La intención  del mensaje impone el tipo de discurso utilizado.  El aforismo, en la brevedad de su síntesis,  es el único  medio posible  para mantener el diálogo de la  poeta consigo misma, con los otros  compañeros de vía con quienes desea compartir sus hallazgos y con  el Señor  a quien nombra,  “ Lirio coronado de espinas, rosa clavada en el madero, cáliz derramado en el polvo…” ( pag. 33)  en uno de los más hermoso versos místicos,  que la arrastran por los afluentes  que brotan de El Cantar de los Cantares  y humedecen las voces de Juan de la Cruz y Teresa de Avila.

 

El camino de lo místico, esto es del encuentro del espíritu con esa  Luz superior  que lo atrae,   esta signado por  caídas, encuentros, visiones, espejismos y revelaciones.  Este poemario es un testimonio de la  fuga de ese alguien que  la habita.  Las sentencias  son  como relámpagos que permiten al lector  seguir  el  vía crucis  de quien pretende llegar al gólgota de la muerte, pero sobre todo al dulce domingo de la resurrección.  Su testimonio se convierte en bitácora.  Sus cortas frases  en reflejos  fugaces  que serán perdurables en la proporción  igual a la comprensión y aceptación del lector.        

 

El poemario está dividido en 5 secciones: Hallazgos, El verbo enamorado, El misterio del fuego, El incendio del alma y La conciencia en vigilia.  Deseo iniciar mi lectura particular por  la parte última.  La intención docente aparece  en los aforismos de estas páginas, en ellas compartí el duelo y la vergüenza por una realidad social donde estamos inmersos: “ Qué débil es aquel a quien los otros temen a   causa de sus amenazas. “ ( pag. 43)

 

En  Hallazgos,  se aprecia  la belleza presente en la vida: “ Los árboles son los  ángeles  de  la   guarda   en  la ciudad”  ( pag. 14 )   pero  como  su  nombre lo

 

indica, es el encuentro con otra realidad  íntima y cierta:  “  Descubrí un lugar en mí que permanece sosegado  ante los  cambios”.  ( pag. 17)

 

El verbo enamorado y  El misterio del fuego resumen la pasión  de ese hermoso ser que es Carmen Cristina, por atrapar el temblor del poema y la vibración del amor:  “ Lo fugaz y lo eterno en un instante:  la poesía” ( pag. 20 ).   Incontables veces repasé  esas hondas reflexiones acerca  del oficio del escritor y disfruté el erotismo sagrado del cántico de su alma enamorada.  Pero, es en Incendio del alma, el espacio en donde su  voz alcanza la más alta tesitura, quizás, por esta razón me hubiera gustado que   con ella hubiera concluido  su poemario.

 

He seguido la obra de esta poeta desde su libro  inicial.  La intención de escribir aforismos en una obra ascética revela la unidad  y madurez del escritor que aspira la búsqueda de la Verdad Suprema.  La sabiduría, la sencillez, la humildad, la mirada plena de belleza  se revelan  en muchas de los versos que recomiendo con la emoción de quien se ha acercado a beber en un pozo de aguas verdaderas.             

 

                                                                                    LIDIA SALAS

 


 LIDIA SALAS.  Ensayista, poeta.  Autora de los poemarios:  Arañando el silencio, Mambo café, Venturosa,  ( Premio Unico de Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME.)  Luna de Tarot  y  Itinerario Fugaz.  (Inédito)  Mención de Honor del Premio Municipal de Poesía “ Antonio Arraiz ” en Barquisimeto y de la plaquette:  Sedas de otoño.       

                 

Notas sobre librosNovember 29, 2008 10:23 pm

Por Lidia Salas*

Miro a través del cristal  las hortensias  violetas y  lilas reclinados al muro de piedra; más allá de la niebla, el verdiazul de los montes de los altos del estado Aragua.   Mientras subía la carretera  bordeada de eucaliptos doblados por la fuerza del viento, leía la plaquette de Maribel Proietti  Mis venas en Cuenca  ( Carmina Editores. Caracas, 2008).  En estas  páginas la poeta andariega  expresa su “ visión de mundo” a partir del paisaje de esa ciudad llamada “ La Atenas de Ecuador” , donde vivió una temporada  en contacto con escritores, arquitectos, artistas  y otros grupos de la bohemia y de la cultura.

Carmen Cristina Wolf describe la simbiosis entre escritura y lugar  cuando dice en su hermosos prólogo: “  su magia que enamoró para siempre  a la poeta por sus leyendas, sus calles adoquinadas, y construcciones  que denotan las diferentes influencias europeas, con hermosos balcones y cielorrasos labrados. ”       

           

Conocí a Maribel  hace algunos años.  Aún recuerdo la experiencia inédita de su performance  “ El árbol de Shehawee. ”    Las hojas  pintadas en la piel desnuda  de su cuerpo  y el manifiesto de la mujer que anhela descubrir sus raíces, su identidad y  su misión de vida.   Más tarde la acompañé  varias veces en su proyecto “ Martes de Musa”  donde se leían versos,   se teatralizaban poemas  mientras la tarde caía en el memorable rincón de la Cafetería del Ateneo.  La última vez la vi acompañando a Colette  Delozanne durante la exposición de sus esculturas en los espacios de La Estancia como restauradora de sus obras,  otra faceta de su trabajo como artista.

            “ Estoy aquí /  no puedo / respirar / siento un rumor turbulento “ ( pag. 13)  Así inicia la letanía de sus poesía, seguramente el contraste  entre las  costas  caribeñas de Venezuela y  las tierras andinas  produce en su ánimo esa escasez de oxígeno, sin embargo,  se deja arrastrar por el rumor tumultuoso de las palabras, de la inspiración.

Dos vertientes de  aprecian en esta lectura:  el paisaje del espacio que la sensibiliza con sus casas, puentes, ríos, pero sobre todo con los seres humanos, “ los cholitos” que venden mercaderías y los sentimientos de ese “ ser genético “ que  propician las estrofas más sentidas cuando dice:   “ Soy abrigo, / soy mujer / soy una de las tantas / casas / cuencanas.”

( pag. 34) De  esta manera establece su relación entre  sensibilidad y geografía  como homenaje a la tierra que la acoge y guarece.  Reflexión que finaliza con versos de gran riqueza semántica:  “ Cuerpo en adobe /… Mujer es casa. ”

           

            Establece en los cuatro ríos que atraviesan el paisaje:  Machángara,  Tomebomba, Yanuquay y Tarquí su alegato de belleza para dar cuenta de la cosmogonía que originan, así mismo dialoga con las calles empedradas  y con  los nuevos compañeros  con quienes comparte la sabiduría ancestral de la raza.  Tal vez por eso dice: “ Cuencanos que llevan / en sus lenguas  / espinas “ ( pag. 13) y también,    “Conjuros / de nombres / en leyendas / de mi boca  salen / otras leyendas “( pag. 24)

            Maribel Proietti hace   un homenaje de  amor y gratitud a la ciudad a la que le ofrece en homenaje su propia sangre como lo testimonia el título y las siguientes líneas: “ Mis venas / son / la media noche...”  ( pag. 28)  Auguro a esta  sencilla publicación el reconocimiento y el afecto de todos los lectores y muy especialmente de aquellos que se constituyeron en la génesis de su producción.   

*Lidia Salas es poeta y crítico literario, Miembro de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela    http://circulodescritoresvenezuela.org

  

             

Notas sobre librosOctober 21, 2008 12:47 pm

 

El poemario Enigmas calcinados de Helena sassone (Cármina Editores, 2006), ha sido traducido y reeditado en Francia bajo el título de Les trésors inventés du Neant. A continuación se transcribe el Prólogo escrito por Carmen Cristina Wolf, editora de Cármina: 

 "La poésie d’Helena Sassone assume la fragilité humainne avec de la résolution et de la profondeur. C’est le dixième livre de poèmes de l’auteur, qui est à la recherche de l’énigme de la solitude, interrompu par "Paradis légers". Elle affronte le désamour et l’oubli sans ressentiments, "rappelant les ombres de la colère/pardonnant".

 

Ces vers de même que toute son oeuvre, montrent un domaine juste du langage et la force exquise des images. Sassone transite par les sentiers de la philosophie et de la mystique, en un franc interrogatoire sur les choses et sur l’âme. Elle compatit pour l’humanité souffrante, pour les faibles et les opprimés. Mais sa réflexion n’est pas craintive, parce-qu’elle est disposée à faire face au risque du vivre et du mourir sans regrets inutiles:

 

"Je ne veux pas avoir affaire à l’action infinie/j’essaierai de sortir la nuit et de me joindre à son corps/et après mourir définitivement…"

 

Merci à l’auteur pour cette valable contribution à la poésie latino-américainne.

http://www.circulodescritoresvenezuela.org/

   La escritora española residenciada en Venezuela Helena Sassone

 

 

 

Notas sobre libros 1:50 am

Por Carmen Cristina Wolf
Libros en la mesa

 

En nombre del Círculo de Escritores de Venezuela enviamos desde esta sección una calurosa felicitación a Inés Muñoz Aguirre y a PublicARTE, por haber arribado al sexto número, cada vez con mayor calidad literaria y artística. 

 

I Poesía
Polo Sur, de María Teresa Ogliastri, .” Ediciones Clío y Afrodita, Caracas 2008. Prefacio de Alexis Romero. Licenciada en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela, autora de los libros Cola de Plata (Dirección de Cultura U.C:V: 1994); Nosotros los Inmortales (Horizonte 21 Editores 1997); Brotes de Alfalfa (El Pez Soluble 2007). En la solapa se lee:“ Su poesía es una indagación silenciosa en lo mítico, ancestral y conmovedor. ” A continuación, un poema de Polo Sur:
“El poema es la flecha que tamiza el miedo / represado en el falso pudor del espejo // el poema perfecto nace en el aire /  de ser posible debajo de un nido / circula en la sangre con fuerza de un tsunami // la mano se extiende y tensa el arco / la cuerda guarda la distancia // coloca la flecha con la frialdad / de un arquero entrenado para morir // la palabra penetra la corteza / la delgada filigrana del vuelo // la mano recoge el poema / lo coloca sobre una mesa de frutas / disecándolo como si fuese un animal extinto // el poema es la flecha que tamiza el miedo” (Dedicado a Rafael Cadenas).

 

Tomo secreto, del poeta español Emilio Porta, Fugger Libros Sial Ediciones, Madrid 2008. Emilio Porta es Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense. Actualmente es Vicepresidente de la Asociación de Escritores y Artistas españoles. Crítico de cine y teatro, ha publicado varios libros de poesía y narrativa. El autor escribe al comienzo del libro: …”Tomo secreto parte de una poética que combina, trata de combinar, ética y estética, que, para mí, van profundamente unidas. Decía Antonio Machado que detrás de todo buen poeta debía haber una metafísica.” Comienza la obra con un epígrafe de Horacio Oliveira que reza: “Golpeo la puerta de la realidad / y espero que no se abra nunca”. He aquí un poema de Emilio Porta:
“No te quedes en medio / de un vuelo, / no te quedes partida en medio / de un vuelo, / no dejes que te venzan / las alas, por el peso, / no dejes que te dejen / en el aire / parada”. Libro que además de la calidad de la escritura es de una extraordinaria profundidad.

 

Memoria del Caballero de la Isla de la venezolana María Ysabel Novillo. Ediciones bid & co, Caracas 2008. La autora realizó estudios de sociología, letras clásicas y música. Tiene dos poemarios publicados: Metálica virtud (1992) y Poemas peregrinos (2006). Integrante del Círculo de Escritores de Venezuela. Durante siete años ha dictado el Taller de Poesía en la Universidad de Los Andes. Prestó servicios en varias ONGs europeas de protección de los derechos de las mujeres y la integración a través de las artes y de adopción internacional. De seguidas, un poema de María Isabel Novillo:

 

“Un jinete impecable / no precisa de riendas / como un caballo de nobleza / -esos, a los que Atenea / apoya la mano sobre la frente- / no precisa de fusta. // Entrenados ambos, / para el equilibrio, / conocen la certeza / de los Reinos del Medio.” Es uno de los poemarios más impresionantes que pueden leerse en estos días. Escrito por una mujer de vasta cultura, que ahonda en la psicología y en el alma humana, su poesía emprende la búsqueda de la pureza y la ética en el vivir, avizora la memoria genética y la memoria del origen como si hubiese recorrido los senderos de la humanidad desde siglos. Un libro fascinante, imprescindible.

 

 

II Ensayo
El imaginario del conquistador español, de Enrique Viloria Vera, editado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietro de la Universidad Metropolitana. Caracas 2008. El autor es polígrafo, abogado, poeta, ensayista y crítico de arte, con un centenar de libros publicados como autor o coautor. Es investigador permanente del Centro de Estudios Ibéricos de Salamanca, obtuvo la Licenciatura en la Universidad Católica Andrés Bello y realizó un doctorado en París. Preside Ediciones Pavilo, es Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela y Director fundador del Círculo Metropolitano de Poesía. “Explorar la intrincada mentalidad del conquistador español es la tarea que se ha propuesto en esta ocasión el Profesor Enrique Vitoria Vera sobre la base de una serie de textos que partiendo de ambas orillas del Atlántico (…) han pretendido comprender, en el fondo, el carácter propio de España y, de manera particular, la forma de ser y entender la vida por parte de quienes, en el siglo XVI, llevaron a cabo la alucinante tarea de sorprender una realidad nueva, darle nombre y transformarla en el más vasto y rico de los apéndices que haya conocido el mundo ibérico (Fragmento del Prólogo de Edgardo Mondolfi). Es un libro que profundiza en las raíces de la fe católica, la propagación del  Islam, el espíritu caballeresco de aventuras, los mitos americanos, la invención de la Utopía y otros temas que ayudan a entender las motivaciones y evolución del descubrimiento de las tierras americanas.

 

III Novela
El desván de lo oculto, de Álvaro Pérez Capiello
Escribo para que la muerte no tenga
la última palabra.
Odysseo Elytis
Luego de cinco novelas y numerosos ensayos publicados, el escritor Álvaro Pérez Capiello ofrece a los lectores El desván de lo oculto, que plantea a través de  extraños acontecimientos el eterno enigma del destino. Álvaro Pérez Capiello es venezolano, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello con postgrado en Barcelona, España. Sus novelas son: Guardatinajas, Sombras bajo el Sol, Laberinto de Ilusiones y El Bar de Luso, que recibió la Mención de Honor del Premio de Novela Enrique Bernardo Núñez. Su obra aparece en numerosas antologías locales y foráneas. Su último libro de cuentos, Entre la verdad y el engaño, fue editado en el 2007. Es columnista de varios diarios y revistas en Venezuela y el exterior.
 A continuación transcribo  un párrafo de Perez Capiello:
“Reinventarse implica reconocerse, extraer señales de ese caos aparente del quehacer cotidiano, contemplar sin prejuicios el entorno como un niño que se asombra ante la poesía de las formas sin juzgarlas.” Se descubre en su escritura  la influencia de las interminables lecturas e investigaciones acerca del pasado, para descubrir en él claves de la causalidad presente y emprender caminos de cambio. Pérez Capiello señala en un libro anterior, Entre la verdad y el engaño:  “Durante el medioevo, cuando el valor supremo, el centro de las artes y de la cultura era Dios mismo, alzaron vuelo las catedrales, los retablos, la más pura expresión de una sociedad que elevaba sus ojos al cielo. Posteriormente el hombre se convierte en el principio y fin de la obra creadora y ocurre así un Renacimiento, un deseo de descubrir los misterios e imponderables del mundo…. la alternativa es apelar a la vida como un don precioso capaz de estallar y reconstruirse eternamente. (…) Aceptar nuestra herencia divina para así poder crear, indagar y ser libres. (…) Somos aquello que hemos sido y también aquello que seremos (…) En definitiva, sólo quienes creen en la muerte pueden desaparecer.” Entrar en El Desván de lo Oculto amerita llevar en el pecho una cruz de San Andrés, para cuando crucemos  el portal de lo desconocido.

 

La huella del bisonte, novela del narrador venezolano Héctor Torres
Caracas, 1968. Narrador. Editor de Ficción Breve Venezolana. Ha publicado los libros de cuentos Trazos de asombro y olvido (cuentos, 1996), Episodios suprimidos del Manuscrito G (cuentos, 1998), Del espejo ciego (cuentos, 1999), El amor en tres platos (Equinoccio, 2007). En 1998 obtuvo el Primer Premio del Concurso Pedro R. Busnego, en la mención narrativa y el Primer Premio del Concurso Ciudad de la Juventud en la misma mención. Obtuvo mención especial en las ediciones 2001 y 2003 del Concurso de Cuentos de Sacven, y en la primera edición del Concurso de la Policlínica Metropolitana.  Organiza, junto a Ana Teresa Torres, la Semana de la Nueva Narrativa Urbana. Mantiene, en el programa de radio de Edmundo Bracho, el segmento Ficción Breve Radio, todos los jueves a las 6:20 pm en la emisora Ateneo 100.7 FM (Caracas).
Aparece en Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (1997), Muestra de minificcón aragüeña (2001) y en el colectivo Cartas en la batalla (Alfadil, 2004), así como en el libro antológico Siete, de la Editorial Badosa, de España.
La obra La huella del bisonte ha sido analizada por el Grupo Literario Visión, y ha recibido excelentes comentarios, sobre todo por la fuerza y coherencia de los personajes y debido al delicado uso del lenguaje. Un imprescindible.
http://circulodescritoresvenezuela.org

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas sobre librosJuly 27, 2008 3:59 pm


Escritoras venezolanas ante la crítica

Carmen Cristina Wolf

En Venezuela es difícil, casi imposible encontrar miradas que se adentren en la escritura de las mujeres. No obstante, la Asociación de Escritores de Mérida emprendió una empresa quijotesca: reunir en un libro de impecable factura, la crítica de treinta autores hispanoamericanos, sobre las obras de escritoras venezolanas. Esta idea surgió durante la organización del Octavo Encuentro Internacional de Escritoras en homenaje a Elizabeth Schön, celebrado en la ciudad de Caracas del 22 al 25 de abril de 2008. Las Antologistas son María Luisa Lázaro Y Mireya Krispín.

Los ensayos recogidos son los siguientes: Elizabeth Schön, la mujer que toca la puerta, por Rafael Arráiz Lucca; Marisol Marrero con su novela Las brujas modernas vuelan en la red (Tropikos 2001), por Natividad Barroso; la poesía de María Isabel Novillo en la óptica de Víctor Bravo; Qué bien suena este llanto, novela de Margarita Belandria, por José Calvo González; Cuatro obras teatrales de Lali Armengol, por Mariozzi Carmona; la poesía de Clea Rojas por María del Rosario Chacón; Astrid Lander y la vuelta a casa, un análisis sobre su obra poética, por Mairym Cruz-Bernall; La modernidad en las Crónicas ginecológicas de Elisa Lerner, por Cecilia Cuesta Cuesta, los poemas de Astrid Salazar en la óptica de Gloria Berenice Dolande; Ida Gramcko, Fertilidad y Trascendencia, escrito por María Antonieta Flores; Versos de vida y pensamiento en la poesía de Carmen Cristina Wolf, escrito por Miguel García Mackle; la Crónica caribana de Mercedes Franco en la ‘pluma de Ricardo Gil Otaiza; Lo callado del silencio en la obra poética de Milagro Haack, por Alberto Hernández; la poesía de Carmen Botas Blanco en la óptica de María Luisa Lázaro; Viaje por la poesía de María Isabel Novillo, escrito de Ana Martín Puigpelat; La poética de Mireya Krispín y Tres miradas, tres obras de María Luisa Lázaro, dos ensayos de María Isabel Novillo; Cinco mañanas juntas en la obra de Milagro Haack, por José Napoleón Oropeza; la obra de Elisa Lerner, escrito por Alicia Perdomo; Relatos de Mireya Krispín, por Enrique Plata; La novela Qué bien suena este llanto de Margarita Belandria, Gladis Portuondo; la poesía de Hanni Ossot por María Cristina Soaeche; Ana Enriqueta Terán, por Noemí Sosa Reyna; la escritura de Belén Valarino Sucre, por Mariana Libertad Suárez; poesía de María Luisa Lázaro, por César Augusto Terrero; Del río hondo aquí, poemario de Elizabeth Schön, escrito por Edgar Vidaurre; Cuentos de narradoras venezolanas, por Olivia Villoria; Chamanismo Antológico de María Luisa Lázaro y Mireya Crispín, por Patricia Vit; Luz Machado: Acontecer fecundo, por Carmen Cristina Wolf. Y por último, Teresa Coraspe en el país de los relojes blandos, por Carlos Yusti.

Infinitas gracias a la Asociación de Escritores de Mérida por este merecido reconocimiento a la escrituras de las mujeres venezolanas.

Notas sobre libros, CartasMay 21, 2008 5:17 pm

En estos días pensaba en lo que sería la vida si no existieran los libros. Desde que tengo memoria veía a mi abuelo leyendo en su sillón, y cada vez que hacíamos la tarea y le preguntábamos algo, nos mandaba a buscar el diccionario de la Academia, que antes era enorme y pesaba tanto que lo traíamos a cuatro manos. Siempre leyendo la Ilíada y la Odisea, El Quijote y Lope de Vega. Era muy interesante hablar con mi abuelo, porque siempre contaba cosas prodigiosas. Cuando leo Los libros de estos días de Roberto Echeto, en la Revista ¡Claro! dirigida por Gisela Kozac y Alberto Soria, lo leo con interés porque no sé qué extraña fascinación ejercen los libros en mí. Aunque escribo prefiero mil veces leer. A cada lugar que voy entro en alguna tienda y compro, no, no iba a decir libros porque ya están casi inaccesibles para mí, aunque a veces me obsequio uno y compro, casi siempre, libros de poemas. En realidad decía que compro bolsos de lona, los tengo de la Colonia Tovar, El Hatillo, Barnes and Nobles, Sevilla, Margarita… ¿Sabe usted  por qué? Porque donde quiera que voy, incluso de la planta alta a la baja de mi casa, llevo un fardo de libros que leo a ratos uno, a ratos otro, y me esperan hileras de ellos en las mesas, el piso, la terraza y el automóvil. Arreo con cuatro o cinco al Banco y leo mientras espero, los llevo al parque, a la cafetería, a todas partes.

Me pregunto qué sería de mí sin la lectura. Como soy bastante miope tengo toda clase de anteojos, lentes de contacto y espejuelos. A ratos leo el Libro de horas de Rilke, El vino del estío de Ray Bradbury, que se parece a mi infancia, Una habitación propia de Virginia Wolf, los poemas de Emily Dickinson o Los bienaventurados de María Zambrano, los versos de Lorca y de San Juan de la Cruz. Esos son los mejores ratos, llegar de nuevo a las páginas preferidas y sentir que estoy fuera del tiempo, en otro lugar, con el autor o la autora, en una conversación privada.

A veces me regalan una novela, No siempre el olvido de Helena Sassone, El desván de lo oculto de Álvaro Pérez Capiello, La búsqueda de Blanca Miosi, y me enciende otra clase de emoción, es el mundo de los acontecimientos, una historia en la que me veo involucrada y no puedo dejarla. Pero me faltan horas, tengo que ir a hacer mercado, hablar un rato con mamá, el quehacer cotidiano está allí, hay que salir del ático para ir al paso de los otros que nos necesitan.

Pero usted, Roberto,  me habla de otros libros que está leyendo, Las abuelas de Doris Lessing, ganadora del Nobel de Literatura 2007. Al menos alguien tiene la gentileza de hablarme de un libro que es una ilusión para mí, porque todo libro que espera por ser leído es un tesoro que espero encontrar. Muchas gracias amigo de los mejores amigos que tengo.

Carmen Cristina Wolf

Caracas, 21 de mayo de 2008

Notas sobre librosMay 12, 2008 10:26 pm

LIBROS NUEVOS EN LA MESA DEL CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA

Mayo 2008

 

 

Poemas de ida y vuelta, España y la poesía de Venezuela, Selección y Prólogo  de Harry Almela. Edición de la Embajada de España y el Círculo de Escritores de Venezuela 2008

 Mis dioses tutelares, poemas de Oswaldo Vigas, Prólogo de José Pulido. Ediciones Galería Medicci 2007

Itinerario fugaz, poemas de Lidia Salas. Ediciones Universidad Nacional Abierta, Caracas  2008

Atisbos de Luz, poemas de Bella Clara Ventura. Editorial Gente Nueva Bogotá 2007

El Desván de lo Oculto, novela de Álvaro Pérez Capiello. Edición patrocinada por Ramón Eduardo Tello, Impreso por Miguel Ángel García e hijo. Caracas 2007

La poética de la errancia, poemas de José López Rueda con Selección y Prólogo de Enrique Vitoria Vera. Instituto de Estudios Ibéricos de Salamanca 2008

Nocturama, novela de Ana Teresa Torres. Alfa Editorial Caracas, 2006

Buen Camino. Hacia el Camino de Santiago, poemas de Astrid Lander.  Presentación de Mairym Cruz-Bernall. Caracas 2008

El mar es nuestra sed, poemas de Ramón Ordaz con ilustraciones de Daniel Ordaz.  Universidad de Oriente, Barco de Piedra y Ediciones Puerta del Sol, 2007

En el río de la palabra, poemas de Ligia Colmenares, Ediciones de la Universidad Nacional Abierta  Caracas 2008

No siempre el olvido, novela de Helena Sassone. Ediciones Monte Ávila Latinoamericana, Caracas 2007

La búsqueda, novela de Blanca Miosi. Roca Editorial, Barcelona España, 2008

Niebla de pasiones, novela de Marisol Marrero. Editorial Planeta, Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Caracas 2007

La huella del bisonte, novela de Héctor Torres. E. Norma 2008

Después del silencio, poemas de Ruth Vidaurre. Editorial Diosa Blanca Caracas

La flor de los cerezos, Hai-ku de Rosa Melo. Con prólogo de Efraín Subero. Editorial Diosa Blanca Caracas 2008

El umbral de los geranios, poemas de Maite Ayala. Prólogo de Edgar Vidaurre. Editorial Diosa Blanca, Caracas  2008

Canción de una mujer cualquiera, poemas de Mairym Cruz Bernall. Ediciones Diosa Blanca Caracas 2008

Escritoras Venezolanas ante la Crítica, IV Antología de la Asociación de Escritores de Mérida. Cenal y AEV, Mérida 2007

El horizonte encendido, Rafael Osío Cabrices. E. Debate Random House Mondadori 2006

La noche todavía, con Trazos y Nocturnos, poemas de Ana María Del Re. Comentarios de Humberto Díaz Casanueva y Marcel Hennart. Ediciones bid & co. editor 2007

Nibelunga, poemas de Elizabeth Altamirano. Editorial UNAS, Universidad de San Agustín, Arequipa. Perú 2006

Ensayo sobre las cosas simples, poemas de Mairym Cruz Bernall. Común Presencia Editores, Bogotá 2006

Dagas y otras flores, Antología personal de Edda Armas, con prólogo de Armando Rojas Guardia. 2ª Edición Monte Ávila Editores Latinoamericana 2007

Un vuelo sólo para gaviotas, poemas de Ana María Eiras. Comentarios de Martha Mosquera, Sonia Sgambatti y Luis Beltrán Mago.  Ediplus Producción. Venezuela 2008

Obra Poética de Mireya Krispín, prólogo de María Luisa Lázzaro.  Ediciones Mucuglifo y Cenal, Mérida 2008

Cuando Él es adiós, de Mairym Cruz Bernall. Editorial de la Universidad de Puerto Rico. San Juan 1997

Oasis de un despertar, poemas de Bella Clara Ventura. Editado por aBrace, Bogotá  2008

Hasta el azar, poemas de Marcia Reverón, Ediciones Universidad Nacional Abierta 2008

Primavera, Antología de Cuentos. Asociación de Escritores Tirant lo Blanc, México 2007

Del silencio y otras voces, poemario de Oscar Sánchez Soto. Reinaldo Godoy Editor, Venezuela 2007

La raza extinta, novela de Carlos Vásconez. Editado por Palabra al Día, Cuenca Ecuador 2008

Publicaciones

PODA, Revista Latinoamericana de Poesía, Números  4 y 5. Directores Fidel Flores y Ramón Ordaz. Publicadas por la Fundación Fondo Editorial del Caribe

PublicARTE, publicación mensual  impresa gratuita, dirigida por la periodista y dramaturga Inés Muñoz Aguirre y editada por Ima Press Información

El lamento de Ariadna, Blog de Edgar Vidaurre, http://ellamentodeariadna.blogspot.com/

Ficción Breve Venezolana, http://www.ficcionbreve.org
   
Literanova, Blog de Eduardo Casanova   http://literanova.eduardocasanova.com/

LaLupe.com, Revista de Literatura Vanguardista, patrocinaco por la UNICEF y La Casa del Libro.  http://lalupe.com/
 
Agradecimiento a Armando Rojas Guardia por su libro  Íngrimo, Antología de Poemas editado por la Universidad Católica de Córdaba, Argentina  2007; a Mairym Cruz Bernall por Cuadernos de Poesía de Julia de Burgos, editado por el Instituto de Cultura Puertorriqueña  2004