En el Índice por Temas encontrarán una entrevista inédita con el Maestro Oswaldo Vigas, en su estudio de Caracas. Es realmente fascinante su visión del arte y del mundo.
Carmen Cristina Wolf
http://literaturayvida.blogsome.com/
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En el Índice por Temas encontrarán una entrevista inédita con el Maestro Oswaldo Vigas, en su estudio de Caracas. Es realmente fascinante su visión del arte y del mundo.
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ENTREVISTA A ELIZABETH SCHÖN (Fragmento)
Por Franklin Fernández
LA POESÍA TRANSFORMA LA REALIDAD.
F.F. -¿Cuál es su concepción de la poesía, Elizabeth? E.S. -Bueno, la poesía es la que transforma la realidad. Nos la muestra de otra manera.
F.F. Y, ¿de qué manera la transforma? E.S. -Por ejemplo, si usted dice: -esta casa se parece a una casa de muñecas o se parece a un barco, o se parece a un árbol, a cualquier cosa-… La poesía, a través de la palabra, a través de la metáfora, a través de la imagen, ya ha transformado la casa en barco. Lo más original de la poesía, es que nos transforma la realidad, nos la cambia toda, nos la muestra de otra manera. Y es por eso que la gente la busca, porque la poesía les da otra cosa. La poesía les está entregando otra cosa que no conocen.
F.F. -¿Nos entrega algo más que un poema? E.S. -Sí. Algo como un mundo o un nuevo mundo, a través del poema, a través de la palabra.
F.F. -¿Qué es un poema para usted? E.S. -Un poema es lo mejor que le ocurre al mundo. Lo que pasa es que el hombre se ha acostumbrado a depender de otras cosas que no son poemas, que no es la poesía. Porque la poesía es la que transforma la realidad. Por ejemplo; un árbol caído a mí me duele. Cuando se cae un árbol, me duele. Pero hay muchas personas que dejan el árbol allí. Ni lo ven, ni les importa, porque el árbol no les molesta. Pero a mí me duele. Es un contacto. Sensibilizarse siempre es un contacto.
F.F. -¿El poema para usted es un presentimiento, es una anunciación, es una duda? E.S. -Yo creo que un poema nunca puede ser una duda. Es una certeza o una realidad, una nueva realidad. Puede ser una anunciación o una revelación, pero nunca una duda.
F.F. -¿El poema debe ser una perfección, una exactitud? E.S. -No. Nada es perfecto. Mis poemas no son perfectos, porque nada es perfecto.
F.F. ¿La poesía es etérea, volátil, efímera? E.S. -¡No!, la poesía es muy real, es muy seria, dice muchas verdades. Todo es real, como la poesía. La poesía incluso, va más allá de lo real. Es tangible e intangible, pero nada es volátil.
F.F. -¿Cree usted que en las demás artes hay poesía? E.S. -No sé. Nunca he pensado en eso.
F.F. -Es decir; si en una pintura, por ejemplo, podemos leer un poema… ¿Hay algo de poesía en la pintura? E.S. -¡Como no! Yo puedo ver perfectamente un poema en una pintura, pero esa pintura tiene que ser muy especial. Por ejemplo, para mí hay una gran pintora en este país: Mercedes Pardo, la esposa de Alejandro Otero. Esa mujer pintaba el azul de otra manera. Ya no era el azul que uno estaba acostumbrado a ver en cualquier parte, era un azul fuerte que decía, que uno sentía como un algo que latía allí, de vida. Era un azul que decía, que hablaba. Ese azul me hablaba a mí de vida, de creación y de poesía. LA CASA, EL ÁRBOL, LA MUERTE.
F.F. -Hábleme de su casa, es muy famosa ¿Cómo describiría, cómo diferenciaría usted la casa de la infancia, a la casa de la adultez? E.S. -¡Ay, mire, la pregunta es fuerte!. Porque para mí la casa de mi infancia requiere recordarlo todo, todo… Toda una cantidad de gente que se me murió. Mi mamá, mi esposo, mis abuelos, mis amigos, todo. ¡Lo que quiere decir familia! La casa, mi casa, es mi familia. La casa de mi infancia es la familia. Los recuerdos de la casa son mis recuerdos. Mi casa es una casa corriente, pero está enriquecida por un patio que tiene muchos árboles, y eso la enriquece. F.F. -El árbol, es una obsesión constante para usted ¿Por qué? E.S. -Porque el árbol es como un compañero silencioso que lo protege a uno y que enriquece la casa. El árbol es una riqueza, la naturaleza toda es una riqueza ¿El árbol o el río no son una riqueza para usted?
F.F. -¡Sí, como no! E.S. -Sí. El río se mueve. El río sigue su camino pero nunca se va, siempre está allí. Además, el río tiene sonidos de distintas tonalidades. Eso es bellísimo…
F.F. -La muerte es otra obsesión en su poesía ¿Qué cosa le ha enseñado la muerte? E.S. -Que hay vida. F.F. –¿En sus visiones, apariciones, espectros y fantasmas? ¿Usted habla con la muerte? Bueno, yo la muerte la tengo y la vivo desde muy pequeña. Desde muy chiquita supe lo que era la muerte y lo que me esperaba a mí después de la muerte de mi madre. Eso fue algo muy intuitivo, porque a los niños no se les puede engañar, no se les puede mentir nunca, porque ellos tienen la realidad perfecta. Yo, a los ocho años, me di cuenta de todo, lo sabía todo… (Breve pausa. Elizabeth tiene la voz triste, rota, desgarrada. Imagino sus ojos azules llenos de lágrimas. Improviso un poco. Suspiramos, escuchamos el vacío del teléfono, silenciamos. Ahora la consuelo, desde el otro lado de la línea).
F.F. -Perdóneme por recordarle temas tan duros ¿Se siente bien? E.S. -Sí, no se preocupe, yo soy muy llorona, eso es lo que pasa. Me emotivo mucho. Si uno no fuera feliz, mejor no vive. Afortunadamente, la naturaleza nos lo da todo. La tierra nos lo da todo, la luz nos lo da todo. El sol nos da el calor, la noche el frío. Y todo, absolutamente todo, es para el hombre. Y no le de pena conmigo, no se avergüence, porque a mi me gusta eso. A mi me gusta conversar con personas así; inteligentes como usted. Usted me ha abierto muchos caminos. Eso es lo que une, que alguien le abra a otro un camino. Cuando una persona no le abre a otro un camino, ninguna luz, ningún perfume, esa persona no vale la pena. Y usted me ha hecho ver y oler muchos caminos. Me ha perfumado con sus flores. En el mundo está el hombre, porque el hombre está allí para perfumar. Para perfumar al otro, para perfumar el mundo. EL SILENCIO ES UNA MANERA DE HABLAR EL ESPACIO.
F.F. -¿Se considera usted una visionaria? E.S. -¿Una visionaria? No. A veces me vienen visiones, pero eso es común en la mayoría de las personas que creen.
F.F. -¿Cómo diferencia usted el silencio de la soledad? E.S. -¿Cómo lo diferencio?… ¡Ay, esa es una pregunta bella, muy bella!. Es tan bella que no soy capaz de responderla.
F.F. -Para usted es muy importante la palabra, ¿no?… E.S. –Sí. La palabra es esencial. La palabra es esencial para un poeta. No se es, no se puede existir sin la palabra. A veces se silencia. Pero se está en silencio, porque el silencio también es un lenguaje. El verbo y la palabra es lo mismo. A través del verbo llegamos al otro y, a través de la palabra, también. Llegamos incluso, transformados, transfigurados en poemas, pero en otro idioma. Por ejemplo, si algún libro mío lo traducen al francés, entonces esa palabra es esencial para el hombre, porque ese idioma también es esencial. Esa es su manera de él reflejar lo que tiene dentro, lo que tiene como verdad, lo que tiene como realidad. Porque si usted no tuviera palabra, no pudiera decirme nada. Es más, no pudiera, en estos momentos, preguntarme nada. Nada pudiera usted decirme por teléfono. Y si no habláramos, el mundo sería bastante muerto.
Franklin Fernández. Venezuela, Caracas, 1973. Artista plástico y poeta. Licenciado en artes plásticas mención pintura. Egresado del “Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón” de Caracas. I.U.E.S.A.P.A.R. (2003). Participó en los talleres de poesía del “Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos”, C.E.L.A.R.G. (1999). Ha publicado “Breves” Editorial El Pez Soluble (2000). “Simples” CONAC, (2005).