Literatura FemeninaJuly 21, 2009 1:12 pm

Lucila Velásquez, “Soy de un país en fuga”.

Por Carmen Cristina Wolf

El Grupo Editorial Random House Mondadori con el sello de Grijalbo, publicó a la poeta venezolana Lucila Velásquez  Memoria de mis días, una crónica y un documento socio-político imprescindible para comprender la realidad venezolana del siglo XX y lo que está sucediendo en la actualidad. Lucila, nacida en San Fernando de Apure, Venezuela, hace un recuento de sus ideas y apasionantes vivencias. Ella fue una luchadora de la resistencia en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Vivió días de exilio en México, Panamá y Costa Rica. Narra su vida como escritora, poeta, promotora cultural, diplomática, entre cuyos resultados se encuentra la creación de la Galería de Arte Nacional junto con el Maestro Alirio Rodríguez; y su participación en la creación del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Esta mujer profundamente vital, inteligente, siempre con su atuendo elegante y sus sombreros europeos, es una de las voces fundamentales de la Poesía Hispanoamericana. Su extensa obra ha sido traducida en varios idiomas y publicada por importantes sellos editoriales. El Nacional celebró en octubre de 2008 la presentación de estas Memorias de una mujer llena de lucidez y coraje.

"Estas memorias fueron como una tela de Ariadna, tejer y destejer", explica Lucila Velásquez a la periodista de El Nacional Michelle Roche Rodríguez. Algunos de sus libros publicados son: Color de tu recuerdo, Poesía resiste, Los cantos vivos, Tarde o temprano, Indagación del día, Claros enigmas, Acantilada en el tiempo, Mateo Manaure, Arte y Conciencia, El árbol de Chernobil, Der Baum von Tschernobyl, Colección Lírica “Fischer Verlag” Alemania 1991; Algo que transparece, La Rosa Cuántica, El Tiempo Irreversible, La Singularidad endecasílaba, La Próxima Textura y Se Hace la luz, publicado este último por el Círculo de Escritores de Venezuela en el 2008.

Quien quiera acercarse al ars poética de Lucila Velásquez, haría bien en leer los dos primeros capítulos de Memoria de mis días, que llevan por título “Una rosa en el pecho” y “Sobre navegantes solitarios en alta mar de la palabra”. La apreciación lírica de su propia concepción de la poesía y de los movimientos del alma son de por sí una clase magistral del quehacer del escritor. Es difícil elegir algún pasaje de estas líneas porque son de tal carácter y profundidad que cuesta trabajo seleccionar éste o aquél. No obstante, transcribo algunas de las ideas  del primer capítulo:

“El girasol contiene la perplejidad del asombro en su costumbre de corola abierta al sentido de irradiación del infinito. Es evidencia de la luz en estallido de la desnudez …Desde luego que todas las flores son bellas, cada cual insinúa la singularidad de la omnisciencia  … al dar los buenos días a estas memorias he querido, a propósito, lustrarlas  con el agua de la gracia poética, gracia de Dios en la palabra, y cuyas claridades me han acompañado desde que tuve uso de razón de ser poeta”.

En el capítulo II Lucila intenta aproximarnos al por qué de su poesía: “En alta mar de la palabra los navegantes solitarios se guían por una estrella del corazón al pensamiento como ideal poético. Se puede creer que mi  poesía es la respuesta a una pregunta…: ¿Qué soy como conciencia? … Cuando escribo poesía, la primera estremecida soy yo misma… Para llegar a este estado de creación poética, he amado la vida. Como mujer, como ser humano, he participado intensamente de la cotidiana vibración de los días en el mundo, de las cosas que a cada minuto tienen trascendencia de animada materia…”

La transformación y el dominio estético del lenguaje  en el tiempo escritural de Lucila Velásquez es fruto de un aprendizaje constante, de refinadas lecturas que ella misma confiesa, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, Enriqueta Arvelo  Larriva, Emily Dickinson, John Milton, Jorge Luis Borges y tantos otros que menciona la autora a lo largo de los treinta y seis capítulos de Memoria de mis días. Y es el resultado de un propósito claro, inquebrantable, de entregarse a la Poesía en cuerpo y alma,  de la experimentación de las formas, desde los más difíciles y originales endecasílabos y alejandrinos, métricas tradicionales volcadas en sonetos absolutamente magníficos, hasta la creación de una poesía en versificación libre de toda atadura, a la que puede ponerse fecha, 1989, con el libro El Árbol de Chernobil”, que inaugura una escritura novísima, nutrida  de los conceptos de la ciencia, y que en  palabras de la ensayista griega Efthimia Pandis-Pavlakis, Directora de la cátedra de Literatura Iberoamericana de la Universidad de Atenas, “rompe totalmente con la poética anterior y se dedica a la cienciapoesía, que se caracteriza por un lenguaje inspirado en la filosofía de la ciencia y la filosofía de la poesía.”

Es el poeta quien percibe lo sagrado en lo sensible y diviniza aquello que está sujeto al deterioro del tiempo. Lucila Velásquez ha vivido con el ser desgarrado por querer revelar desde la intuición la temblorosa fragilidad de las cosas, su amor por la Belleza  y el perseguir las huellas de la esencia del Ser. Cuando Lucila dice: “Soy de un país en fuga” condensa en una frase todo un drama interior. Ella más que nadie observa con lucidez lo que se escapa, la fuga de las horas y de las apariencias. Mas alza su mirada a lo eterno y es capaz de elevarse desde lo tangible a lo divino en este admirable soneto: “la singularidad tiene unas veces / estados subyacentes a la noche / se sienten los insumos del derroche / el cúmulo que Dios hizo con creces // y callan los silencios en la noche / se escuchan respirar las palideces / estrellas con insomnio tantas veces / despiertan de soñar a medianoche // en la ruptura de la simetría / en la raíz cuadrada de una estría / en el vuelo de un pájaro secreto // en el regreso de otra primavera / en el último instante de la espera / la singularidad es lo concreto (Poema 53 de La singularidad endecasílaba).

Algunos de sus Poemarios publicados son: Poesía resiste, Amada tierra, Color de tu recuerdo, Indagación del Día; Acantilada en el tiempo, La rosa cuántica, El árbol de Chernobil; El tiempo irreversible, Algo que transparece, La próxima textura, La singularidad endecasílaba, Se hace la luz, publicado por la Colección Poesía del Círculo de Escritores de Venezuela, que está siendo traducido al inglés. Lucila Velásquez es Miembro Fundador del Círculo de Escritores de Venezuela e integrante del Consejo Consultivo. Recientemente Anti Papageorgio ha traducido una Antología Poética de toda la obra de Lucila Velásquez al griego y ha sido publicada por Ediciones del Orto en España.

De El Árbol de Chernobyl, “Crónica de aquella ucrania primavera”, leemos:
"del Mar Mediterráneo este derrubio / ese viento mistral / esta altísima piedra / del oleaje de los Pirineos/ debajo de la pluma radiactiva /donde apoyó su abismo /el ala invicta de la paloma de Picasso / a la caída del Icaro /propagada de aleros de Guernica
y paisajes de Horta de Ebro /con cráneos y guitarras / de la mujer que llora / naturalezas muertas / del Arbol de Chernobyl".
No quedará aquí la indagación sobre la obra de Lucila Velásquez. Siento el compromiso de continuar estudiando su obra, no sólo por los profundos lazos de afecto que me unen a ella, sino por la fascinación de rastrear en sus versos algún indicio de si somos tiempo o eternidad, en una búsqueda que ofrezca también la seducción de la hermosura en el  enigma que es el lenguaje. Caracas, 19 de julio de 2009 (6.300 caracteres)
literaturayvida@yahoo.com

 

 

Literatura FemeninaApril 7, 2009 1:20 pm

 

Vivimos con el propósito de amar. Vivimos con la esperanza de alcanzar el amor. Sin amor, nadie quisiera vivir. Día y noche por el amor actuamos, nos esforzamos y luchamos, afán casi siempre vano porque unos instantes de amor humano se presentan ensombrecidos por las preocupaciones y las decepciones. Y sobre todo, suelen desaparecer muy pronto. Pareciera que ponemos nuestras expectativas en  ser amados, y concedemos poca  importancia al hecho mismo de amar. ¿Por qué ocurrirá esto?
           
            Desde mis primeras lecturas,  aprendí que existía una máscara en cada uno de nosotros, la cual se identifica con la palabra yo y está llena de toda clase de contenidos y de propósitos. Es la apariencia de  realidad que se alberga en nosotros. Mas en el momento en que descubrimos nuestro verdadero Ser, esa máscara se desmorona, pierde la preeminencia que le hemos conferido durante toda nuestra vida en la Tierra. Ese descubrimiento no me sirvió de mucho, pues quedó en mi mente como un conocimiento más. No comprendí, no podía comprender hasta qué punto las numerosas  envolturas del  yo distorsionan toda aproximación al amor.
           
            Esta mención acerca del yo  trae a mi memoria una oración escrita por Josefina,  la mensajera del Señor: “Gracias, Padre, Madre y Señor, por todo cuanto nos das en este tu Hogar para hacer más llevadero nuestro peregrinar en este mundo y que su espíritu egocéntrico no pueda detenernos en nosotros mismos ni en las cosas y dones que recibimos de Ti. Tomando conciencia al mismo tiempo de que todo esto no “es”, pero que manteniendo nuestra mirada y corazón en tu Divina Voluntad todos nuestros esfuerzos y actos se orienten a Ti, que eres la única razón de nuestra vida, en quien debemos establecernos definitivamente…” El yo no "es",  él percibe y usa los dones que recibimos de la Vida. Sólo el Ser ES y es nuestro verdadera realidad y esencia. Por eso es un error aferrarse a los contenidos y deseos del yo.

 

¡Cuánta búsqueda infructuosa, cuánto empeño y desilusión! Una batalla constante por alcanzar lo más sublime,  por hallarle un sentido  a este devenir. Habitar en el vacío de una ausencia, así he sentido buena parte de las horas de mi vida. Un buscar ansiosamente entre espejismos y sombras la otra mitad de mi ser.  Ha sido trascendental para mí entender que el amor verdadero es la Presencia Divina que se encuentra en todos los seres y en todas las cosas. Sea cual fuere el nombre que le hayamos dado: Yahvé, Alá, Dios Padre, esa Realidad es el Amor y  la Vida.

 

Tantas aguas navegadas y sendas cruzadas en la ignorancia de que mi viaje tenía un solo puerto y un solo destino: Dios, Padre y Madre. Los afectos humanos, tan entrañables y necesarios, son una imagen, un reflejo de la Realidad Divina escondida en los corazones de los hombres. Mi visión estaba nublada por el farsante, el impostor, ese piloto engañoso que es  el egoísmo. Él orienta al ser humano a la vanidad y a la soberbia de creer que nuestro yo es el centro de todo, en procura de satisfacer nuestros deseos sin tomar en cuenta el Plan Divino.  Esa ceguera conduce al apego a las personas y cosas que nos rodean. El apego ha sido confundido con el amor, pero es lo contrario a él, pues por lo general implica el egoísmo y los celos. El verdadero amor es desprendido y generoso, ama por encima de las diferencias, de la distancia, de ser o no correspondido.  
Podemos pasar una buena parte de la vida sin ser capaces de indagar qué quiere Dios de cada uno de nosotros, sumergidos en la ilusión de que estamos haciendo uso de nuestro libre albedrío para “realizarnos”. En los primeros años de la evolución humana prevalece la afirmación de la personalidad, y si no damos relevancia a las cosas del espíritu, un denso velo comienza a cubrir nuestras vidas  y no nos permite “ver”  cómo nos vamos alejando del Origen. Dejamos a un lado el anhelo del alma, para creer falsamente que no necesitamos el Amor del Padre. Aun así, Él nos ama y nos espera siempre. Jesús nos habló con absoluta claridad: “Permaneced en mi amor”. Palabras esenciales para comprender la causa de nuestra permanente insatisfacción. Nada nos parece bastante, constantemente andamos disgustados, con la sensación de que algo nos falta y no sabemos dónde está aquello que tanto anhelamos. Nos hemos olvidado de nuestro auténtico ser.
En medio del claroscuro que envuelve la existencia, ese anhelo profundo es la esencia del alma.  Abandonamos la casa del Padre como el hijo que se marchó un día llevándose todos los extraordinarios dones que nos ofrenda la vida: la inteligencia, el lenguaje, las capacidades físicas y psíquicas y sobre todo, la libertad para elegir. No encuentra el corazón descanso hasta emprender de nuevo el camino que conduce al Hogar. Ese Camino anunciado por Jesús de Nazaret, quien es el Hombre identificado plenamente con su Naturaleza Divina y  “lleva en sí mismo lo Uno, la Luz, el Bien, la Conciencia, el Ser, la Vida, ¡el AMOR!” (1)                                   

 

El lenguaje del Señor ha cobrado para mí una nueva vida. Las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, se me revelan como fuente inagotable de sabiduría. El Señor habla a través de la historia de su Pueblo. Se nos revela como Padre, Ser y fundamento de todas las cosas, y también como Eterno Femenino. Siendo los seres humanos hijos pródigos, dejamos atrás al Padre, que es el Absoluto Manifestado e Inmanifestado a la vez;  y también a nuestra Madre, que es la Actividad de lo Divino.  Esta realidad se desencubre para mí desde la comprensión que significó la Revelación  contenida en el “Mensaje a los hombres de la Nueva Tierra”, recibido como una “Manifestación” del Ser a la Humanidad, según se expresa en la introducción del libro La “Nueva Tierra” del hombre nuevo.

 

En este amanecer de la existencia celebro el encuentro con el Señor cada vez que renuncio a la prioridad de ser amada y me dispongo a amar.   Las ocasiones en que el yo pierde importancia son las únicas en las cuales siento la presencia del Señor y en esos instantes ocurre el milagro de estar en su compañía, porque Él es la esencia que lo impregna todo. Bien lo expresa San Juan de la Cruz en sus “Comentarios al Cántico Espiritual”:    (…) “el Padre y el Espíritu Santo, está esencialmente en el íntimo centro del alma escondido. Por tanto, al alma que por unión de amor le ha de hallar, conviénele salir y esconderse de todas las cosas criadas (…) comunicándose allí con Dios en amoroso y afectuoso trato, estimando todo lo que hay en el mundo como si no fuese.”  Cuando resto importancia a las cosas del mundo,  voy recuperando el amor que no se borra como las huellas en la arena y no desaparece, sólo está escondido en mi corazón.
De acuerdo con las enseñanzas de Jesús, Dios se presenta ante nosotros a través de la conciencia. Vivir según los dictados de la conciencia y abandonar la conveniencia es un camino difícil. Es a través de la recta intención que se manifiesta Él ante nosotros, pues su Reino habita en cada una de las almas. Y el yo se interpone entre nosotros y el Señor.  Porque él está amasado de conveniencias.
                                  
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He empleado buena parte de las  horas en escribir poemas y ensayos literarios. El tiempo se me ha ido entre las páginas de los libros, buscando en ellos alguna senda hacia el Infinito. Mi quehacer no ha sido estéril. En cada libro que pasó por mis manos hallé una pieza del rompecabezas, un destello, un celaje de la verdad. Mas desde que encontré las enseñanzas de los Evangelios y  el Mensaje recibido por Josefina,  la Mensajera del Señor, siento una exigencia profunda de meditar y reflexionar sobre el asunto más importante y trascendental en la vida humana: la relación con Dios, Padre y Madre y el lugar que ocupa en la existencia humana.
           
            La búsqueda se me ha ido transformando en una percepción atenta de las cosas más simples que suceden dentro y fuera de mí. En fracciones de segundo he creído percibir ese misterio ineludible que es la Voluntad Divina. No deseo otra cosa que tener encendida la lámpara, aun en la más oscura de las noches. En vigilia, no vaya a ser que el Señor toque a mi puerta y lo deje ir sin escucharle, por estar prestando atención a las apariencias que ofrece el mundo de los sueños.
            He escrito este libro después de meditar en la lectura de la experiencia del hijo pródigo recogida en el Evangelio de Lucas (15, 11-32), a la luz de la explicación contenida en Viviendo el Evangelio, que forma parte de los libros escritos por Josefina Chacín. (Capítulo III, p. 131-137, Tipografía Hispano-Arábiga, 1971).
           
El ansia de encontrar respuesta al peregrinar en la Tierra y el anhelo de trascendencia es esencial a la humanidad. La Voluntad Divina ha comunicado la Verdad sirviéndose de diferentes medios en cada época. Hoy se expresa nuevamente con mayor luminosidad y fuerza que nunca, en este tiempo de las postrimerías en el que se están cumpliendo las Promesas contenidas en las Sagradas Escrituras.

 

            Concluyo esta presentación con un pasaje del libro “La Nueva Tierra del hombre nuevo” que me parece particularmente esclarecedor para la época que estamos viviendo:

 

         “Las diferentes Religiones son expresiones de estados de conciencia por los que va pasando la Humanidad. El estado de conciencia más elevado se manifestará en aquellas personas, sin distinción de raza, pueblo o Religión, que adorarán a Dios en Espíritu y en Verdad, sin formas y sin leyes externas, en la fe y en el amor, capaces de comprender todas las Religiones; se dará en ellos una toma de conciencia verdaderamente Universal. (…)
“Dios es el que “ES” y todo existe en Él sin virtudes, sin formas, nombres ni colores (…)  “YO SOY EL QUE SOY”; El Eterno, presente en todo, en todos y en cada uno; descubrirlo es el trabajo, el quehacer del hombre”. Este descubrimiento se realiza a medida que el hombre va negándose a sí mismo: ese es el camino, la cruz, que nos ofrece Jesucristo después de haberlo realizado en sí mismo.”  (3)

*Presentación del libro Retorno a la Vida de Carmen Cristina Wolf 

Carmen Cristina Wolf

Caracas

 

        
  1. La “Nueva Tierra” del hombre nuevo, 2ª. e. p.  298  “Acción y Vida,1987
  2. Viviendo el Evangelio,  p. 131-137. Tipografía  Hispano Arábiga, 1971.
  3. La “Nueva Tierra” del hombre nuevo,  2ª e. , p. 87 y 88 “Acción y Vida, 1987

 

 

Literatura FemeninaDecember 2, 2008 12:16 am

MUJERESESCRITORAS:

Un espacio para la difusión, análisis y opinión sobre la literatura femenina

de todos los tiempos

http://ccwolf.wordpress.com

Di tu palabra. Si nadie te escucha, habla con los astros, con la sombra que pasa .Elige un sitio de resplandor oculto. Antonia Palacios

La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas, porque es el martirio de la lucidez (…) María Zambrano

Este espacio es una ventana al mundo de la literatura escrita por mujeres. Estaremos atentas a la narrativa, poesía, ensayo, investigación, entrevistas, crónicas y crítica. Daremos cuenta de las nuevas publicaciones, libros, investigaciones, reseñas, foros, recitales, conversaciones y organizaciones que se ocupen de la escritura femenina y de su papel transformador en el mundo.

No olvidaremos a las pioneras que emprendieron viaje definitivo, y tendremos presente a las que escriben sin propaganda, como lo hizo Teresa de la Parra, Emily Dickinson, María Calcaño, y tantas otras.

Bienvenidos también los hombres que aman la buena escritura, y nos leen.

“La impresión que la poesía produce es tan fuerte y directa que, por el momento, no se tiene más sensación que la de la poesía en sí misma. Y cuán hondas profundidades visitamos entonces”… Virginia Woolf

Contamos con   las Mujeres del Círculo de Escritores deVenezuela 

http://circulodescritoresvenezuela.org

que han demostrado su calidad humana, literaria, su capacidad de investigación, apertura crítica y  amplitud para la inclusión de todas las escritoras sin distinción de nacionalidad o credo.

Las Editoras:

María Ysabel Novillo, Carmen Cristina Wolf, Magaly Salazar, Marisol Marrero, Lidia Salas

                                                                      

                         Lisístrata

Literatura FemeninaNovember 23, 2008 10:52 pm

Por Carmen Cristina Wolf

  

  • Estrena un pijama especial la noche de Año Nuevo
  • Lee de nuevo los cuentos de Oscar Wikde
  • Organiza un picnic con tus amigos en el Parque del Este
  • Lee el periódico en la terraza o en el jardín
  • Escucha La Travista con una copa de buen vino
  • Haz de tu habitación el lugar más acogedor y grato de la casa
  • Visita una de tus Librerías predilectas, donde te dejen hojear los libros
  • Visita el Museo Sacro de Caracas
  • Come cotufas en casa ante una buena película
  • Trata a todos con exquisita cortesía
  • Recuerda días felices viendo tus viejas fotos con tus amigos
  • No ahorres esfuerzos cuando se trata de hacer lo que te gusta
  • Reúne a tu familia y amigos para leer relatos o poemas
  • Cuando te preocupe la edad, piensa en John Glenn, que viajó al espacio a los 77 años

La sociedad se escandaliza con la verdad, mas al instante siguiente ya lo ha olvidado

http://circulodescritoresvenezuela.org

http://www.letralia.com/firmas/wolfcarmencristina.htm

http://www.redescritoresespa.com/C/cristinawolf.t