Poesía de SiempreMay 14, 2008 2:23 pm

 

Escribe todos los días,

instante tras instante,

escribe y borra su mensaje.

 

Incesante escribe, tacha la ola

el elogio a su música, el elogio,

lo que nombra.

 

Escribe, describe, borra

el alma de los seres,    

                        borra

los enseres del tiempo.

 

Maestro del destino:

            ilustra su espejismo

la vanidad del mundo.

 

El mar es nuestra sed de Ramón Ordaz
Anzoátegui, Venezuela. Director de la Revista
Latinoamericana de Poesía PODA

Ilustraciones de Daniel Ordaz. Editado por la

Universidad de Oriente, Barco de Piedra Ediciones

y Ediciones Puerta del Sol

 

 

Poesía de SiempreApril 15, 2008 9:15 pm

Por Carmen Cristina Wolf

Tengo un motivo para celebrar los pasos del tiempo, que me permiten sostener en las manos el nuevo poemario del niño Alexander Ritter Alzamora. Se trata de Fissures / Fisuras, poemas en una cuidada edición de la Embajada de México en Venezuela (2007), traducidos al francés por él mismo y por la escritora Lupe Rumazo. Según leemos en la portadilla, el criterio para la edición  “está constituido por tres partes: “el volumen de poesía en francés FISSURES; la versión castellana de este, FISURAS … y una última de ´Diálogos´, que el poeta sostiene con varios interlocutores. Hay una unidad en este conjunto que recorre tres estancias a las cuales domina el autor y a las que entrega su conocimiento profundo de los dos idiomas”…

 

No hay uno solo de estos poemas de Alexander que no estremezca las fibras de mi ser, en todos ellos hay una enorme profundidad y sensibilidad en la observación del ser humano, de la naturaleza de las cosas y de su propio discurso interior. Sobre este joven poeta escribe Luis Pastori:
“El viejo Hölderlin, Alexander, puede estar contento en su torre de confinado de Neckar: le has probado que eres plenamente un niño poeta, un niño filósofo, esto es, plenamente un hombreporque vives como quería Rilke, en el Welttinnenraum, el espacio interior del mundo.
A continuación, un poema que me atre particularmente:

 

EL MUÑECO DE NIEVE
            Dedicado a la valiente y eterna Lupe Rumazo

 

Está formado de dos  tres gruesas bolas de nieve.
Es fuerte y resistente, según la naturaleza, símbolo de su destino…
Es valiente y grande, la nieve no le hace nada, él es la nieve.
Es el orgullo del invierno, es glorioso, se diría que es eterno.

 

Después de los largos meses de invierno,
la primavera aquí símbolo de egoísmo,
lo deja abandonado como un charco de agua sobre la hierba…
La primavera y el invierno no son un personaje,
sino tristemente un entorno y unas generaciones…
¡Pero!, ¡”El charco de agua no permanece allí!
No, en invierno se reconstruye y se vuelve fuerte,
¡ya que aún después del verano el charco persiste!
¡Ahora viene lo importante!
Póngase usted en el lugar
del hombre de nieve…

 

Poesía de SiempreApril 11, 2008 8:40 pm

                                                                                               Por Orlando Campos R

El recital cultural artístico-lírico, novedoso, es un acercamiento de pueblos unidos por la poesía, el saber, la ciencia y la amistad. Su realización en la sala de usos múltiples de la Mezquita Sheik Ibrahim de Caracas, donde se  desarrollan importantes acontecimientos artísticos, indica la relevancia del evento.

 José María Aristimuño

La poesía de José María Aristimuño se inserta en la veleidad, lo fútil, lo caprichoso y el paroxismo del instante orgásmico de la vida amorosa, es un seguir el determinismo bohemio epicúreo de la pasión afectiva que es como un vuelo errático de mariposas amarillas. Es frágil, mujer, es virgen deseada, sin miseria, incapaz de dominarse y precisar. El amor, según sus versos, sin darnos cuenta, nunca se entendió que era un regalo, un sueño. A veces y no todas las tardes la vida plena toca tus puertas, en el tiempo de la vida no hay ida ni vuelta, totalmente arbitrario con desmesura, es el destino terrible “fatum”, la fatalidad, acepta el otoño tal cual es, no hay manera de escapar del dulce escalofrió que provoca el sin sentido, ser gloria y desaparecer  sin gloria, son espejismo rotos cargados de inocencia sutil. 

Bokhari Mohammadali Ibrahim

El poeta Bokari Mohammadali Ibrahim expresa el alma de la arena, la vida de los vientos, la visión de los cielos, el calor de la amistad, la bienvenida al peregrino, la amistad sincera sobre todas las cosas. Su versos muestran intuición forjadora y creadora de nuevos lazos humanos de solidaridad, un compromiso permanente de aproximación y alcance de la excelencia y búsqueda incesante de la perfección. Todo sustentando en una plataforma estructural lingüística insuperable mantenida por principio éticos y valores no negociables, que le han permitido alcanzar claridad, belleza y emoción en sus composiciones líricas. Podemos apreciar y visualizar su sueño, notamos su ejercicio sin tregua tanto de su creatividad como su habilidad en escribir, expresión clara y genuina de su sentir. 

Tere Casas

Tere Casas, en este libro, nos presenta el amor disfrutado en el edén de la serpiente: el árbol es símbolo de vida perenne donde se desarrolla el amor y la pasión. Nos propone la búsqueda del amor en el amplexo amoroso, fuerte como borrasca vespertina, que está sujeto al tallo, a “un tronco centenario”, a un roble, ubicado en la discreta floresta de su intimidad, acunado entre ramajes, dinámico que hace despertar la espesura de su “yo”, encadenado a sus raíces, para buscar emociones ardorosas donde se culminan y amalgaman, y así saciar sus deseos en el otro, hacer estremecer las hojas, resucitar el bosque y resplandecer el verdor de la pasión.

Ligia Colmenares

Ligia Colmenares centra su atención en la contemplación de la palabra en sí. Utiliza el Río y el agua para hilar sus poemas, desbordando el conocimiento para adentrase en el sentimiento. Palabra hecha mujer, mujer encarnada en la palabra, en el escrito, rebasada en las letras. Agua, río, poemas con sentidos, llenos de riquezas, que encierran mundos de significados, ofertas de goce y deleite del éxtasis de yo contemplativo. Sus imágenes, las cosas, ideas y conceptos forman el “unum” (uno) para adueñarse del tiempo y del espacio navegando por el río solo suyo, amalgamados en sus poemas, concisos, pero pletóricos de sabiduría y belleza, como nuevos mandamientos de Dios, enviados por ángeles de amor y sabiduría, para así tejer sueños.  

Migdalia Mansilla

Estos poemas de Migdalia Mansilla están envuelta en la nostalgia otoñal, en el pasado. Son letras, son poesías que penden en el reloj de un tiempo que se acaba, su casa está cerrada no hay luz, anhela al ser amado ido, añora sus años mozos, los recuerdos la rodean y la cercan, la desesperanza la invade, la describe como olas que se agitan de su mar en calma, como un peso del tiempo que es ineludible, se siente como una pluma arrastrada por la brisa, le llegó la tarde y se hizo otoño, ella es lo que pasó, sus escritos son nostalgia nacida del adiós, su verbo presenta una lucha inútil para durar más allá del crepúsculo, plasma sus ansías de vida que tropiezan con el aire que la ahoga, peregrina por los rescoldos del olvido que la abrazan, ya no hay tierra. Sus versos son un canto al otoño inexorable.

Marcia Reverón

La poesía de Marcia Reverón es silencio, soledad y la búsqueda del amor-fruición, a ello se apega como la mujer sedienta de pasión, imantada a la luna, entregada a su ocaso, desenvuelta en la soledad y en el silencio, que es olvidar lo absurdo, en el mar de la noche oscura y plena. Sentimiento de soledad acentuado. Para hacerlo más intenso, cierra los ojos, se sumerge en la noche-bálsamo, ya que el día es triste y la tarde huye. Su poemario es el disfrute extremo de intimismo, se refugia en su sagrado yo, se aloja en la eternidad jamás perturbada, su claustro es para gozar lo infinito, descubrir el canto y la palabra de un “otro soñado” y creado por ella en un abrazo de tango serenado semejante a una lluvia que nunca llegó y se disolvió en brisa.

Lidia Salas

La letras de Lidia Salas nos muestran lo despiadado de lo efímero, lo fugaz, el desaparecer de todo, la nada. Poesía que proclama La caducidad de nuestra vida, es el freno de la esperanza, es la destrucción de los ideales. El tiempo ha asolado los predios de la infancia, la niñez se va con el sentir el fluir de la sangre entre las piernas, se derrumba el amor de seres queridos, la ráfaga de la vida lleva hacia la nada. El olvido y el tiempo ensordecen, no permiten escuchar los suspiros, son abandonados al viento en la penumbra, no se llega a la tierra de los sueños, se parte hacia el espacio del viento, la libertad es una ramera, el corazón amoroso es mínimo y ligero, las relaciones son andrajos de alianzas, solo hay la certidumbre del vacío, derruida está la quimera,  anda a la deriva de besos.

Silene Sanabria

Silene Sanabria es la mujer hecha poesía. Su poemario esta enraizado profundamente en lo eternamente femenino. Feminidad tratada con el bálsamo divino de la poesía, mujer dotada de laureles y carismas, engalanada con prestancia de bondad, bendecida con la fuerza del erotismo, abierta a lo sublime en el sitial de las estrellas, elevada su estima, ya no es más figura de vidriera y marca codiciada. Su verbo no permite más el holocausto de las delicadas flores. Hoy, por acción de su inspiración y creación, las brujas se expresan con belleza. La mujer será siempre triunfadora en eróticas lides. Sus ojos claman por otro acaecer, no se atropellará el encanto de su género, y se acabarán las costumbres despiadadas. Poesía mujer.

 

Carmen Cristina Wolf

A Carmen Cristina Wolf la consume la actividad interior, lo exterior se interioriza y así su mente vuela de su casa, está representada en todo lo que ella hace todos los días con las manos: dobla colchas, trenza lazos, escriben, se estremecen en la cocina, bordan sueños. Su actividad del “tu” y de los “otros”, las desdobla en sus poemas, en el escrito, son huéspedes de su “yo”, invita su sentir creador ha permanecer siempre junto a ella, se escucha y ve al sol dibujar, se refugia en el pétalo, comparte la visibilidad del pensamiento, entra en el mundo de los niños soñando con zapatos nuevos  para disfrutar vacaciones, saltar, recorrer el mundo y lucirse. La cotidianidad de su mundo interior es transportada por su poesía a la esfera de la ternura, al pedestal de lo bello y al encanto del misterio develado.

 

Orlando Campos

Mis poemas no son más que mi yo diverso y disperso en mil amores, es la bohemia hecha vida intima, volcada en versos. Soy caballo, guerrero de heroicas batallas, otoño aburrido, viajero incansable, amor de mujeres, le chismeaba al viento que las amaba, agiganté pasiones, no podía ser de otra manera, me dejé conquistar por ojos tiernos, suaves caricias, oí trinar cantidad de aves, la melodía de sus voces penetraron mi corazón, amor de miradas. Son siempre los instantes que rigen mi vida, un perro ladró, un mango madurito cayó en el patio, una gallina cloqueó, se oyó el tañido de una lejana campana, la luna con luz verde alumbró, prosigo mi camino de mil veredas en mi soledad felicidad, en compañía de mis seres queridos, con mi perro, con mi “yo” ensimismado.  

Caracas 10 de Abril de 2008

* Bautizo de los poemarios editados por la Universidad Nacional Abierta

 

Poesía de SiempreApril 4, 2008 2:59 pm

Por Alejo Urdaneta

Colorido abanico
que bate la brisa.
Cuando abre su portal,
Se apaga el cielo
Y todo es flor
Y brasa que no quema
Y perfume de luz
Y diamante
Y rumor de riachuelo.
Surte las nubes
Abril fuente
Jardín abril.
Largo día en las corolas,
Lluvia benigna
Que cae en el oro de la copa,
Renacimiento  en cada minuto
Y lucimiento de antorcha,
Sombra disipada para recibirte.

*Alejo Urdaneta, autor venezolano, narrador, ensayista y poeta

Poesía de SiempreMarch 21, 2008 4:03 pm

A INGRID BETANCOURT

Un hálito desfallece en la selva. A cada minuto vuelan las campanas de su alma. Ya no hay fuerzas. Es sólo una señal de su propio calvario. Un circo romano del revés se apodera de su frágil grito para acallarlo con gritos de ignominia. En algunos corazones florece la vergüenza; en otros, el desprecio. Propio de un imperio que se resiste a morir –el de la muerte-, hace crujir sus huesos como las inservibles hojas que engordan la tierra. Ella, pobrecita, levanta la vista y no ve el cielo. Se deja estar ante lo inevitable. Ahora no hay hijos, marido o madre que puedan confortarla. Está sola y casi inerte. Pero una consigna, quejumbrosa como un ruego, tal vez logre hacer lo que es apenas posible: creer en la redención humana. Es por ello que le imploro: "no te mueras Ingrid; por favor, no te mueras…"

© Juan José Mestre

Poeta argentino.
Poesía de SiempreMarch 19, 2008 2:25 pm

Ves cómo roban las uvas

el pulso de las horas;
allí está la dorada constancia
de la vendimia,
fiel como las nubes
y la lluvia.
Está madura la fruta,
desde siempre madura,
en el lagar y en la copa.
De la vid la tomaste,
suave amaranto en tus manos,
para invocar el recuerdo:
ciego nudo del suplicio
macerado en tu deseo insatisfecho.
Cuelgan las uvas
y cuelgan tus fantasías,
una a una
( rojas quejas,
sol bermejo)
en el rubor de tu silencio.

 

 

 

II
El cardenal exhibe la mitra
en tu rojo amanecer de desvelo,
y a voluntad hago también mi culto,
igual que lo hace el tiempo.
Y doy mi oración y mi quebranto,
solo en el frío,
 ante la plenitud de tu efigie.

 

III
De tus ojos negros de uva plena,
Guardada de la luz y del tormento,
en la constelación de la copa,
vibra la voz de grana callada.
Celebro otra vez la delicia
y alumbro de uva el misterio:
la breve, dulce acidez
rodando en gotas
de cálido diamante,
ocultas en la sombra.

 

***
En el altar de coral
del pudor
vino la ofrenda de tus lágrimas,
afiebradas en el escondido fuego
de los odres de ansiedad
de tu secreto.

 

 

Poesía de SiempreMarch 9, 2008 5:28 pm

Como el mayor regalo posible reposa en mis manos un libro de poemas, se trata de El Libro de las decepciones, del poeta y amigo AladárTemeshy, hasta hace muy poco entre nosotros, vivía en Venezuela y pudimos disfrutar de su cálida amistad y de su inteligencia. Ahora reside en Michigan, y lo recuerdo desde aquí a través de sus versos magníficos. A continuación, transcribo el prefacio escrito por el poeta, músico y editor Edgar Vidaurre, un merecido homenaje a este poemario:

La poesía es una forma de existencia
de elevación de la existencia
de la presencia fuerte de la existencia

Alfredo Silva Estrada

En el corazón de la palabra decepción, convergen tres de los aspectos más reveladores, de nuestra humanidad a saber: el dolor, la desesperanza (o más bien la esperanza herida) y la conciencia del engaño y la verdad. Hablamos entonces del dolor que se impone cuando el conocimiento de una certeza nos saca de manera irreversible de la esperanza, derivando entonces en esa vivencia transida y devastadora que es la decepción. Ante ella el hombre sucumbe ante su propio existir o trasciende su dolor a través de un proceso de transformación existencial. De ser esto último, (es decir el proceso que deviene si la fuerza transformadora es suficientemente clara y determinante), ese sentirse desconectados del mundo que ya no nos pertenece, y que se ha degradado en su sentido vital de correspondencia, provocará también en medio del estado lamentable y lastimoso de nuestro corazón, una insurgencia previa que tiene tal vez y seguramente su más dramática reminiscencia en aquel Libro de las Lamentaciones del profeta Jeremías y que no solo describían el estado lastimoso de su mundo y de la relación con el alma, si no que además traían consigo una viril exigencia y reclamo de restitución mediante la plegaria y la oración: una confesión desde lo más profundo, de que esa ruptura, ese pecado de nuestra alma y la falta de constancia de nuestra fuerza vital, también ha sido determinante en la desvinculación del mundo y que a través de nuestra lamentación se traduce también un grito de esperanza y llamada que parten de la certeza y la confianza en ella misma como lo único permanente y cierto…como lo perdurable.

En el libro de los Símbolos de Chevalier y Gheerbrant se nos habla también de las lamentaciones como ritual de conjuro e imploración. Una llamada intensa a los dioses para que protejan el viaje, el cambio, el despojo inicial de los peregrinos para asegurar la resurrección bienaventurada…el llanto de las plañideras en este caso aseguraban el buen término del proceso de transformación que sigue al dolor. Los griegos también conocían la fuerza de las lamentaciones y los trenos, como ritual doloroso que implicaba la subsiguiente resurgencia del alma a otras realidades.

Ese ritual, ese conjuro, esa instancia, es lo que nos plantea este libro de la decepciones. Se trata de un viaje ancestral, de un viaje perenne que hace la humanidad a través de los ciclos de amaneceres y atardeceres, de los cambios estacionales entre el verano y el invierno y la transformación incesante de la existencia. Es ese viaje que iniciamos cuando nacemos, cuando entramos a la vida y a la muerte. Es el hombre consciente de su propia vida y de su propia muerte y que la asume por sí mismo, en medio del desamparo sobre la tierra sostenido por su propia alma…es Caín estableciendo su propio paso, su respiración, persiguiendo amaneceres hasta que sus ojos se llenen de polvo. Ya antes en otro libro de Aladár, hacíamos mención a Luc Estang, quien en su hermoso libro “Le Jour de Caïn” o “El día de Caín” nos reinterpreta el símbolo de Caín "como el primer hombre nacido de hombre y de mujer, el primer cultivador, el primer sacrificado y el primer repudiado por Dios, el primer asesino y el que nos revela de la muerte: jamás antes de su fratricidio, se había visto el rostro de la muerte: Caín es el primer errante en busca de tierra fértil y el primer constructor de ciudades, es también el hombre señalado por Dios para que no lo maten. Es en definitiva el primer hombre que se aleja de la presencia de Dios y anda sin fin hacia el sol naciente, hacia nuevas auroras. La aventura es de una grandeza sin par, la del hombre librado a sí mismo, asumiendo valientemente todo el riesgo de la existencia y la consecuencia de sus actos. Caín es el símbolo de la auténtica naturaleza humana en sí misma y en toda su expresión.”

Vemos pues como este hombre al asumir su propia vida, se convierte también en el iniciador de la muerte. Caín asume el camino, la peregrinación y el trayecto que lo lleva a errar permanentemente para construir sin cesar su propio porvenir, guiado por la aurora, siempre nueva: el devenir del hombre fuera de la presencia de Dios, andar sus propios pasos aunque al final lo espere la muerte. A partir de él ya el hombre no afronta a Dios si no a la ausencia, pero le quedará su propia faz, su rostro marcado para afrontar la vida, el tiempo, la vejez, la muerte, no sin antes insurgir ante lo perdido, ante esa ilusión material de la existencia y llamar, conjurar y raclamar severamente, a través de la lamentación viril, l presencia de esa otra certeza permenente. Ante esto nos dice también Jean Chevalier: “Caín como Prometeo, es el símbolo del hombre que reinvindica su parte en la obra de creación”

En el caso de Aladár, nuestro “Eterno Caín”, esa reinvindicación de la existencia del hombre como creador se hace a través de la palabra, de la Poesía. Nos recuerda aquella descripción nórdica del Álamo como símbolo del lamento cuando su follaje se estremece con la brisa más sutil. Él como un Álamo maduro, blanco, añejo pero aún fuerte se estremece (y nosotros con él) ente el leve soplo de las últimas brisas del atardecer, en medio del invierno, para religarnos nuevamente con la existencia real, aquella que nos rebasa, que nos trasciende incluso en su manifestación material a través del esplendor de la naturaleza. Ya no es la relación el Alma con el Mundo, si no la del Alma con el Cosmos. Es el último despojo para quedar desnudos y purificados allí, donde se diluye lo que vimos, lo que vivimos y la memoria se reconstituye en una nueva realidad que se encuentra esperándonos al final de este lamento, de estas palabras delirantes, de este treno poético, pues como decía nuestro común maestro: La poesía es una forma de existencia, de elevación de la existencia, de la presencia fuerte de la existencia.

Edgar Vidaurre

Poesía de SiempreMarch 5, 2008 2:18 pm

   Su imagen, despojada de vida,
prisionera del mundo y del olvido.
Su rostro, mensaje sin palabras,
lacerando la noche de párpados caídos.
¡Hoy, más que nunca
es preciso alentar a los vencidos
sembrar flores azules!
¡En campos de azucenas
acariciar el rostro del anciano
y fabricarle sueños a los niños!

   
¡Hoy, más que nunca,
se hace potente su eco
traspasando las selvas y manglares!
    Levantemos miradas infinitas
hacia la aurora
de claras libertades.

Carmen T. Alcalde

Poesía de SiempreMarch 3, 2008 5:05 pm

plaza altamira

                                a la memoria de keyla a quien no conocí

                          y a quien siempre conoceré.

sentado en el suelo

donde las raíces heridas
hago barro infinito
de lágrimas y de tierra
para un molde del ser
con la verdad de los niños
para no olvidar el ayer.

aquí en la tierra
en el vientre de la verdad
hago figuras de barro infinito
con finas vetas de sangre
memoria de años dilatados
de dolor de rosas
para seguir y recordar.

estaremos siempre en la tierra
con la verdad que nos queda
promesas quemadas en el canto
del infinito barro
y la sombra de ayer,
sombra eterna del tiempo
en la plaza al anochecer.

Publicado en el poemario Hierba Alta de Aladár Temeshy, Editorial El Pez Soluble 2006

Poesía de SiempreFebruary 9, 2008 4:11 pm

por Eduardo CASANOVA

Luis Alberto MachadoNo son muchos los ejemplos de hombres ligados al poder que hayan sido capaces de hacer buena poesía. Entre los más antiguos está Adriano, el emperador Publio Elio Adriano, nacido en Itálica, en la antigua Bética de los romanos, muy cerca de Sevilla, en el año 76 de la Era Cristiana, y muerto en Baia, cerca de Nápoles, a los sesenta y dos años, o sea, en 138. Fue, desde luego, el hombre más poderoso de su momento, y sin embargo tuvo el tiempo y el talento de escribir, poco antes de su muerte, una de las joyas de la lírica romana (Animula vagula, blandula, hospes comesque corporis…), un poema breve que con inigualable maestría trata de la nostalgia del tiempo ido, de ese devenir que muchos años después tocaría el también español Jorge Manrique en las “Coplas” que dedicó a su padre muerto. Un tercer español es el otro caso notabilísimo de hombre de poder que supo también ser poeta y humanista: Alfonso X el Sabio, nacido en Toledo en 1221 y muerto en Sevilla, muy cerca de donde nació Adriano, en 1284, a los sesenta y tres años. Del rey sabio se conocen cuatrocientas veinte “Cantigas” en gallego, entre las que se destacan las “Cantigas de Santa María”, dedicadas obviamente a la Virgen. También se le tiene como autor de varios libros jurídicos, científicos e históricos, aunque él mismo, en un arranque de algo que tampoco es muy frecuente entre los hombres poderosos, nos hace saber que buena parte de esas obras que se le atribuyen no son de él, cuando en la “General estoria” nos dice: “El rey faze un libro, non porque l’él lo escriua con sus manos, mas porque compone las razones dél, et las enmiendas et yegua e enderesça, e muestra la manera de cómo se deuen fazer, e desí escríuelas qui él manda; pero dezimos por esta razón que el rey faze el libro. Otrossí cuando dezimos “el rey faze un palacio", o alguna obra, non es dicho porque lo él fiziese con sus manos, mas porquel mandó fazer e dio las cosas que fueron mester pora ello; e qui esto cumple, aquel a nombre que faze la obra, e nos assí ueo que usamos de lo decir” (Citado por Francisco Rico en Alfonso el Sabio y la “General estoria”, Ediciones Ariel, Barcelona, España, 1972, p. 98). Curioso párrafo en el que el rey, sabio y modesto, mezcla el “nos", plural, con el “veo", singular, no para hacer gala de una licencia poética, sino quizá para que se entendiera que aunque estaba obligado a usar el pronombre plural de los reyes, se sentía igual a los demás seres humanos, a pesar de la inmensa cultura que lo distinguía de casi todos sus contemporáneos. Hay quien querría agregar a esta lista de dos al rey Shlomo, el rey Salomón, quizá el más grande de los reyes de Israel, que reinó entre el 974 y el 937 antes de Cristo y debe haber vivido unos sesenta años, pero en realidad los “Cantos del Rey Salomón” son de autor o autores anónimos, y la referencia al gran rey se debe a que fueron escritos, como canciones dedicadas a la unión perfecta entre el hombre y la mujer, durante su reinado, por lo que se le podría aplicar también aquello de cuando dezimos “el rey faze un palacio”, etcétera, etcétera, etcétera. Para ser coherentes, en este caso debemos entender y aceptar que, si seguimos el razonamiento de Alfonso X el Sabio, el poeta o los poetas que compusieron los versos salomónicos debían estar muy cerca del rey, y por ende eran o debían ser personas cercanas al poder.
Pero dejemos de lado el poder. Lo que interesa es la poesía, y para comentar muy brevemente el “Canto a la mujer”, de Luis Alberto Machado (Editorial Poiesis, Caracas, Venezuela, 1996. 120 páginas no foliadas), hay que pensar más en esos poetas cercanos a Salomón que en Adriano o Alfonso el Sabio. Aun cuando en la obra de Machado hay a la vez lírica y mística. Además de un sorprendente dominio del oficio de poeta. Pero es que en los cuarenta y nueve poemas que contiene el “Canto a la mujer” se nota una clara huella de los cantos bíblicos, aun sin que haya un ápice de imitación. Son cuarenta y nueve poemas de inmensa belleza, en los que el motivo, una mujer que es la mujer, brota desde todos los costados, omnipresente como la luz, como el sonido permanente que acompaña todo el tiempo las canciones del poeta enamorado. Desde los cinco primeros versos (Tú estabas allí / al principio, / cuando Dios creó / los cielos / y la tierra - Poema 1) se hace presente la combinación de amor y mística, de “Canto a la mujer” y adoración a Dios, que el poeta imprime a todos y cada uno de los poemas que ofrece al lector en este libro.
Siguiendo, como apunté, el ancho camino de los cantos bíblicos, Machado mezcla aforismos con metáforas que el lector debe descodificar para llegar a la profundidad de sus ideas. Hay en varios de los poemas un erotismo sublimado que recuerda a algunas figuras del Siglo de Oro español (y de nuevo nos topamos con la España de Adriano y de Alfonso el Sabio), pero no se trata del erotismo por sí mismo, sino de un claro sentido de lo trascendente (Ven conmigo / a sembrar / las semillas del mañana. / Incendiaremos la tierra / con los frutos / de la vida - Poema 4) que a veces se fija en ideas recurrentes (Todos los caminos / pasan / por las venas / de tus pies - Poema 18) o (Te vi venir / desde el principio / con la claridad de la noche / sobre tus huellas - Poema 22) hasta volverse plural (No dejemos / ninguna de nuestras obras / atrás - Poema 37) y llegar al paroxismo de ofrecer su propio sacrificio (Y desde ya / aquí / y ahora / frente al Diablo clamo / que yo / no quiero salvarme / si no estamos todos - Poema 44) como una clara renuncia al individualismo, al egoísmo que parece imponerse en estos tiempos, todo lo cual puede resumirse en un solo verso, el Juntos enterremos a la muerte con que termina el Poema 47 que bien podría ser el final del poemario, a no ser por la reiteración contenida en el 49 y la coda, puesta allí para que no haya duda de que el poeta quiere evocar la Biblia.
En resumen, “Canto a la mujer”, de Luis Alberto Machado, es un libro excelente, hecho por un hombre que conoce el poder, que ha sido y puede ser poderoso, pero que ha terminado por preferir la lírica, la inútil lírica que sólo sirve para demostrar que el ser humano no es un simple simio, sino que es capaz de utilizar la palabra y las ideas, y convertirlas en belleza, en expresión.
Luis Alberto Machado nació en Caracas el 21 de enero de 1932, lo que implica que, afortunadamente, ya ha superado los sesenta de Salomón, los sesenta y dos de Adriano y los sesenta y tres de Alfonso X. En el quinquenio 1969-1974 fue Secretario General de la Presidencia de la República, y en el quinquenio 1979-1984 fue Ministro de Estado para el Desarrollo de la Inteligencia, luego de haber publicado en España “La revolución de la inteligencia”, un libro que ha tenido gran repercusión en el mundo entero, y en el que sostiene que todo ser humano puede desarrollar su inteligencia hasta límites insospechados, y hasta puede llegar a ser un verdadero poeta. Para probarlo con su propia vida, publicó en 1976 su Canto a la materia, y ahora, veinte años después, ofrece al mundo este “Canto a la mujer”. No me atrevo a afirmar de manera categórica que así queda probada la tesis de Machado, pero sí me atrevo a asegurar que lo que queda probado, más allá de toda duda, es que Luis Alberto Machado es un auténtico poeta.

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