ENTREVISTA A CARMEN CRISTINA WOLF
La Nueva presidenta del Círculo de Escritores de Venezuela
Poeta a tiempo completo
Mi hogar es el poema. Casa ardiente de palabras aún sin pronunciar
Por Álavaro Pérez Capiello
En una mañana clara, sin pretensiones de lluvia, nos propusimos entablar un diálogo anclado en los fecundos terrenos de la poesía. Allí, en una terraza que, por momentos, nos descubría las sinuosidades de la montaña y los acentos de un urbanismo exagerado, recordamos a Pérez Bonalde, y a las imágenes delineadas por Pedro Ángel González, maestro de maestros, desde el balcón de su casa, en San Bernardino. La conversación fluyó, serena y profunda, bajo la mirada de una taza de humeante té negro, y un platón de galletitas de mantequilla. Carmen Cristina Wolf Losada, nació en Caracas, su infancia está unida a los libros y la música, encontrándose entre sus antepasados el profesor de Literatura Benito Losada Azócar, y la compositora María Luisa Escobar.
-¿Cuál es la misión de la institución que preside?
-La visión esencial del Círculo de Escritores de Venezuela es promover y divulgar la creación literaria, la crítica e investigación de las obras; establecer alianzas con las Academias, Ateneos, Embajadas, Instituciones Culturales, Editoriales, Medios de Comunicación, Organizaciones Nacionales e Internacionales vinculadas a la Cultura; continuar profundizando las relaciones con los escritores y cátedras de investigación de la literatura hispana en otros países; crear nuestra revista en la web; continuar con los talleres, foros, diálogos, lecturas dramatizadas y con la realización de Concursos de Narrativa, Poesía, Ensayo y Crónica; defender las libertades y apoyar las organizaciones que promueven la defensa de los derechos humanos y la preservación del ambiente.
-¿Cuáles son los requisitos para pertenecer al Círculo?
-Existe un Comité que estudia la obra publicada de los escritores que manifiestan su interés en pertenecer a la Asociación. Por lo general, son los integrantes del Círculo quienes proponen el ingreso de nuevos Miembros. Existe la figura de los Miembros Honorarios, una distinción que se otorga a algunos escritores por la importancia de su obra, como es el caso de Rafael Cadenas, Humberto Díaz-Casanueva, que se nos fue, Oswaldo Vigas, Guillermo Morón, Medardo Fraile, José López Rueda, Enrique Gracia Trinidad y algunos otros. También están los Miembros Correspondientes de otras nacionalidades en diversos países y los Miembros Adherentes, que no siendo escritores, reciben esta distinción por su obra artística o por los aportes importantes que han prestado a la sociedad.
-¿Desde cuándo comenzó a escribir?
-Como vivía escuchando a mamá decir poemas de Rubén Darío y Andrés Eloy Blanco, leyendo libros que no eran para mi edad, sin que mi abuelo y papá se dieran cuenta, me pareció que lo mejor del mundo era, o ser actriz de teatro o ser escritora. Siendo tímida, lo primero fue solo un sueño, pero lo de escribir era un juego a mi alcance. Lo primero que escribí fueron relatos y luego una noveleta malísima a los 13 años, que fue a parar al cesto de los papeles. La poesía vino después de que empecé a leer a César Vallejo a los 15. Leíamos en voz alta Carmen María Salge y yo, y con tanta fuerza era como si lo viviéramos. Después vinieron Gerbasi, Huidobro, Valery, Rilke, Emily Dickinson. Los poetas portugueses, los franceses, en fin, no había tiempo suficiente para todas las maravillas que encontré en las librerías, porque antes era tan accesible comprar libros… Ahora muero por leer ciertos autores y no me alcanza el dinero para comprar sus libros, a menos que me los regalen.
-¿Considera que un escritor debería estar comprometido?
-No voy a hablar por los otros escritores ni me atrevería a establecer cánones de conducta. Te hablaré en mi caso. Mi compromiso es con mi conciencia, desde pequeña aprendí que solo se puede andar con la cabeza en alto cuando se actúa siguiendo tus principios y convicciones. Actuar por conveniencia es vergonzoso. Me debo también a lo que considero es mi verdad, no la verdad, pues sólo el Ser Supremo la tiene, sino la mía, no me traiciono engañando a los demás ni a mí misma, con el debido respeto a lo que los demás creen. Sin comprometer para nada al Círculo de escritores, que es una Asociación que no hace distinciones de credo, nacionalidad o preferencias políticas, hablando de manera estrictamente personal, yo sí me siento comprometida con lo que considero es el mejor de los sistemas políticos: la Democracia, la pluralidad de las ideas, el respeto a la disidencia, el trabajo incansable por la redistribución del ingreso orientada al logro del bienestar de todos.
-¿Se advierte en su trabajo la influencia de un maestro vivo o muerto?
-No quisiera hablar de mis influencias, gracias a mis lecturas debo mucho a lo que aprendí de otros poetas y esto sería muy largo para una entrevista. Sí puedo hablarte de que he leído mucho a Whitman, Montejo, Cadenas, Paul Valery, Rimbaud, Rilke, Luz Machado, Elizabeth Schön, Emily Dickinson, Ray Bradbury, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Albert Camus. En fin, son tantos a quienes debo los mejores momentos de mi existencia.
-Cuál cree usted que debe ser el papel de la mujer en la sociedad contemporánea?
Nunca he sentido que pertenezco a una “especie” distinta por el hecho de ser mujer. Pero tengo conciencia de la presencia de las mujeres venezolanas que me precedieron y de las que actualmente luchan por lograr los derechos que les son negados, en mi país y en el mundo, por quienes guardo el mayor de los afectos y agradecimiento. Hoy todos, hombres y mujeres, siento que estamos llamados a cumplir lo que consideremos que es nuestra misión en el mundo, tengo tantos ejemplos a seguir, gente que se esfuerza por sus valores, por ayudar a los otros sin afán de ser conocidos o premiados. Que van dejando el mundo mejor de lo que lo encontraron.
-En qué proyectos se encuentra trabajando actualmente?
Estoy reuniendo mis notas, escritos y ensayos, siempre crece el número, pero tengo que detenerme en algún punto para poder publicar un libro. Continúo llenando cuadernos de poemas, primero los escribo de puño y letra, para después ponerlos en el disco duro. Y después los poemas se enamoran unos de otros hasta formar una unidad, y aparece el libro.
-¿A través de qué instrumentos va a desarrollar la programación del Círculo de Escritores?
Las personas que están en la nueva Junta Directiva del Círculo y sus Miembros son inteligentes, creadoras. Tenemos proyectos a desarrollar que han salido de su iniciativa, como las nuevas co-ediciones que vamos a emprender, la revista en la web, las alianzas con las universidades e instituciones culturales. Ya publicamos una Antología Poética en 2005, ahora queremos publicar una Antología de Narradores, para lo cual vamos a necesitar ayuda, por ejemplo de Ana Teresa Torres, Helena Sassone, Atanasio Alegre, Eduardo Casanova, Alejo Urdaneta, Héctor Torres, Heberto Gamero, Teódulo López Meléndez, son los primeros nombres que me vienen a la mente, pero los queremos a todos y para eso necesitamos a los que más saben de narrativa, que no es mi fuerte. Solo soy una amante lectora de cuentos y novelas.
Les pido a todos los escritores que se sientan en su casa, el Círculo de Escritores de Venezuela, deseen o no ser Miembros son bienvenidos. Esta Asociación no compromete a nada, solo comparte y divulga la obra literaria, porque aquí todos somos libres y no obedecemos a nada ni nadie, sólo la conciencia de cada uno es la brújula. Los seres humanos no tenemos otro apoyo ni otro refugio más que el lenguaje y el amor. Nos vamos haciendo, crecemos y nos construimos a través de lo que pensamos, decimos y creamos. O tenemos que conformarnos con un molde ya hecho, lo cual es un fastidio, aunque parezca cómodo, o nos damos a la tarea de construir nuestra propia embarcación. Ahondar en el ser del lenguaje permite encontrar caminos y avizorar horizontes para encarar el peor de los males de este mundo de la postmodernidad: el vacío o la pérdida de sentido de todo lo que nos rodea y de nuestra propia existencia
Una gestión con rostro humano
Hablar de poesía sin referirse a la musicalidad, el ritmo, y la maestría de la palabra, convertida en brisa o en canto, es imposible. Eduardo Casanova no duda en apuntar respecto a los textos de Carmen Cristina: "Hay en sus palabras un erotismo sublimado, que va mucho más allá del pedido, del ruego, Escribe un niño para mí, porque no se trata de un niño común, sino de uno capaz de hacer poesía, y tal vez ese hombre sea el lector, el que oye los versos, el que oye la canción. Si es poeta." Se agarra el lápiz desde la propia desesperación, "porque no queda otro remedio", a decir de ese gran cuentista mexicano, Juan José Arreola, autor del Confabulario. Por ello, Carmen Cristina Wolf no se detiene, continúa trabajando en aras de ganarle la partida al olvido. Sus ensayos literarios con análisis de la obra de poetas y narradores venezolanos y extranjeros, así como sus libros: Canto al Hombre (1997), Canto al Amor Divino (1998), Prisión Abierta (1993), Fragmentos de Isla (1998), de esta forma lo testimonian. El pasado jueves ocho de mayo de dos mil ocho, asumió la presidencia del Círculo de Escritores de Venezuela, en un emotivo acto celebrado en la Sala José Ignacio Cabrujas de la Fundación Cultural Chacao. La acompañan en la directiva de la institución: Atanasio Alegre (Vicepresidente), Luis Beltrán Mago (Director General), Magaly Salazar, Lidia Salas, Anabelle Aguilar, Isabel González y Astrid Lander. En una época abocada a un excesivo materialismo, donde los valores parecen andar a la deriva, dependientes de los vaivenes económicos y las fluctuaciones de los mercados, la nueva presidenta impulsará una gestión con rostro humano, dedicada a promover la creación literaria en todos los órdenes, rompiendo las barreras de la exclusión a través de la libertad y la honestidad intelectual. "Ven, caminemos juntos/ las ciudades y el alma de la tierra/ nadie sabrá de nuestros pasos./ Somos la vida que comienza siempre." (Escribe un poema para mí. Ediciones del CEV, 2000).